JUBILEO 2000
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Juan Pablo II invita a vivir en el Espíritu segundo año de preparación
Desde la Basílica de San Pedro, el Papa Juan Pablo II invitó a los fieles de todo el mundo a celebrar con alegría y conversión el segundo año de preparación del Gran Jubileo del 2000, dedicado al Espíritu Santo.
"La mente corre hacia la gran fecha del 2000, en la cual la Iglesia revivirá con particular intensidad el misterio de la Encarnación del Verbo. Por ello era lógico que el primer año de preparación jubilar, que hoy se ha dado por concluido, se dedicara a la figura de Cristo", explicó.
Asimismo recordó que uno de los compromisos básicos de preparación del Jubileo, es "el redescubrimiento de la presencia y de la acción del Espíritu, que actúa en la Iglesia, de ahí que este segundo año se dedique a la reflexión sobre la tercera persona de la Trinidad".
Ahora, agregó el Pontífice, "la gente necesita amor, comprensión, perdón. Estad atentos y cercanos sobre todo a las familias que viven situaciones de dificultad sea en el plano de la fe, en el del matrimonio o también en el de la pobreza y el sufrimiento".
"Frente al resonar persuasivo y cautivador de tantos mensajes que cada día acosan la existencia de las personas el Evangelio puede tal vez aparecer a una mirada superficial algo débil y pobre, pero en realidad es la palabra más poderosa y eficaz que se pueda pronunciar, porque penetra en el corazón y, gracias a la acción misteriosa del Espíritu Santo, abre el camino de la conversión y del encuentro con Dios", concluyó el Papa.
Mensaje preparatorio a la XIII Jornada Mundial de la Juventud
Ofreciendo como tema central de reflexión la persona del Espíritu Santo, el Papa Juan Pablo se dirigía el 30 de Noviembre a los jóvenes del mundo invitándolos a prepararse para la XIII Jornada Mundial de la Juventud a celebrarse el Domingo de Ramos del presente año. "Con vistas a la celebración de la próxima Jornada mundial de la juventud, os invito a mirar, en comunión con toda la Iglesia, al Espíritu del Señor, que renueva la faz de la tierra Para la próxima Jornada mundial creo oportuno proponer a vuestra reflexión ya vuestra oración estas palabras de Jesús: 'El Espíritu Santo os lo enseñará todo'(Jn.14,26)."
Partiendo de una iluminadora reflexión sobre los misterios de la pascua y pentecostés el Santo Padre pasaba a recordar la actualidad viva de aquellos misterios en el hoy de la Iglesia y de sus hijos. "Lo que sucedió entonces sigue aconteciendo en la comunidad cristiana de hoy. Gracias a la acción de Aquel que es, en el corazón de la Iglesia, la 'memoria viva' de Cristo, el misterio pascual de Jesús nos llega y nos transforma. El Espíritu Santo es quien a través de los signos visibles, audibles y tangibles de los sacramentos, nos permite ver, escuchar y tocar la humanidad glorificada del Resucitado. El misterio de Pentecostés, como don del Espíritu Santo a cada uno, se actualiza de modo privilegiado con la confirmación, que es el sacramento del crecimiento cristiano y de la madurez espiritual."
Invitando a los jóvenes a saberse y hacerse participes de la misión de la Iglesia el Papa planteaba el "deber irrenunciable de cada uno de buscar y reconocer, día tras día, el camino por el que el Señor le sale personalmente al encuentro. Queridos amigos, planteaos seriamente la pregunta sobre vuestra vocación, y estad dispuestos a responder al Señor que os llama a ocupar el lugar que os tiene preparado desde siempre."
Antes de concluir con una reflexión y oración dirigida a Santa María el Santo Padre decía sobre la vida espiritual en relación a la vocación: "Una vida espiritual que pone en contacto con el amor de Dios y reproduce en el cristiano la imagen de Jesús, puede curar una enfermedad de nuestro siglo, superdesarrolado en la racionalidad técnica y subdesarrollado en la atención al hombre, a sus expectativas y a su misterio. Urge reconstruir un universo interior, inspirado y sostenido por el Espíritu, alimentado de oración y orientado a la acción, de manera que sea bastante fuerte como para resistir a las múltiples situaciones en las que conviene conservar la fidelidad a un proyecto, en vez de seguir o acomodarse a la mentalidad corriente."
Que el próximo Año Santo sea un tiempo de gracia y de reconciliación, pide el Papa en mensaje a la Curia Romana
En su mensaje a la Curia el Santo Padre hizo un recuento de las principales actividades realizadas en el año 1997. Partiendo de una frase del pensador no creyente A. N. Whitehead, el Papa destacó la idea que expone el filósofo de que Cristo separa la historia, pasando a destacar la importancia del Jubileo del año 2000, y expresando que espera que "sea un tiempo de gracia y de reconciliación".
Señaló que el Jubileo es un evento de significación universal, y que se trata de "un gran regalo que el Señor hace, por medio de la Iglesia, a la humanidad entera: una gracia que es acogida por los creyentes con fe y conversión interior". Destacó, haciéndose eco de la Exhortación Apostólica "Tertio Milenio" que el Jubileo: "Es un evento altamente espiritual".
Ahondando en Santa Teresita - declarada Doctora de la Iglesia en el transcurso del primer año preparatorio del Jubileo - señaló el Sumo Pontífice que Ella "ha recordado a un mundo expuesto cada vez más a la tentación de la falta de compromiso que la vida cristiana es una convergencia de doctrina y praxis, de verdad y vida; que ella - la vida cristiana - es sobre todo un encuentro con un Dios cercano y misericordioso, que nos impulsa a amar a todos sin reservas y sin cálculos".
En relación a los débiles y marginados explicitó que la Iglesia da "voz a quien no tiene voz, acompañando su acción con signos concretos de solidaridad y de amor fraterno". Y añadió en una perspectiva que esclarece cualquier reduccionismo: "El compromiso de la Iglesia para con los pobres en todas las latitudes de la Tierra se hace presente de modo particular por medio del trabajo cotidiano y la generosidad de los misioneros. También este año, algunos de ellos han sido llamados a ser testimonio del amor más grande, padeciendo el martirio por la causa del Evangelio. En este contexto de amor preferencial por los 'pequeños', recuerdo con afecto y reconocimiento a la Madre Teresa de Calcuta, a quien el Señor ha llamado a sí luego de una vida entregada totalmente al servicio de 'los más pobres entre los pobres'. Su singular testimonio de oración, de total dedicación a los últimos y de amor a la Iglesia queda para los creyentes y los no creyentes como un patrimonio que debe ser acogido y valorado".
Luego, recordando "la gran tarea de "aggiornamento" de la Iglesia como signo de su fidelidad tanto a Dios como al hombre", se refirió al cien aniversario del nacimiento del Papa Pablo VI: "Hemos querido conmemorar solemnemente a esta gran figura de Pontífice y de hombre de nuestro siglo, recordando con reconocimiento su gran fe, su amor por la Iglesia, la pasión por el anuncio del Evangelio, que lo llevaron a un encuentro atento y sufrido, pero sin componendas con el mundo contemporáneo".
Finalmente dio su bendición tras señalar: "Que en la Noche Santa la Virgen nos muestre al "Fruto bendito de su vientre" y nos enseñe a comprender en la pobreza evangélica, en la obediencia al proyecto del Padre y en la pureza del corazón, las vías maestras para 'contemplar su gloria'', adorarlo como Señor de nuestra vida y proclamar con toda la Iglesia: 'Incarnatus est de Spiritu Sancto ex Maria Virgine et homo factus est'".
Encuentro mundial en Roma espera ser momento importante de preparación para la celebración del Gran Jubileo del Año 2000
Con el fin de ser un momento importante de preparación en vistas a la celebración del Gran Jubileo del Año 2000, se celebrará esta semana en Roma el II Encuentro del Comité Central con los delegados de las Conferencias Episcopales. Este encuentro que se llevará a cabo del 10 al 12 de febrero espera ser, como ha indicado Monseñor Crescenzio Sepe, Secretario General del Comité y del Consejo de la Presidencia del Gran Jubileo del Año 2000, un «gran momento de comparar y de compartir en el camino espiritual hacia el Año Santo». Monseñor Sepe ha señalado asimismo que dicha asamblea, que reunirá en el Vaticano a delegados de los cinco continentes, «prefigura y testimonia el carácter universal del gran evento del año 2000». El encuentro tratará acerca de los programas pastorales y las iniciativas programadas para 1998 y 1999.
El Prelado ha afirmado de la misma manera que el presente encuentro entre el Comité Central y los Comités Nacionales «representa ante todo la ocasión de un gran intercambio de experiencias, además de una comparación con más voces acerca de un camino de acercamiento que, desde todos los puntos de la tierra, hace converger los pasos de todos hacia el Año Santo del Milenio».
El encuentro que se llevará a cabo esta semana es la última asamblea común de los 115 Comités Nacionales con el Comité Central previa a la celebración del Año Santo. El primer encuentro tuvo lugar hace dos años, después del cual se han mantenidos los contactos. Como ha señalado Monseñor Sepe, el desarrollo de la red informativa, puesta «a punto» por las nuevas tecnologías de comunicación posibilitará ahora un contacto más ágil y rápido entre los participantes. «El punto esencial de todo el Jubileo no puede ser otro que la preparación espiritual de los fieles» señala Monseñor Sepe. «Será ésta la única medida para valorar el trabajo llevado a cabo».