Os traigo una Buena Noticia
¡FELIZ NAVIDAD!
Con un saludo de afecto y comunión nos solidarizamos desde esta Iglesia Catedral con todos los hermanos todavía retenidos como rehenes en la residencia del embajador del Japón.
Esta noche, es noche buena y celebramos la natividad del Señor, del Hijo de Dios nacido de María Virgen en Belén de Judá hace casi dos mil años.
Con la liturgia de la Iglesia cantamos diciendo : ALEGRÉMONOS TODOS EN EL SEÑOR, PORQUE NUESTRO SALVADOR HA NACIDO EN EL MUNDO. Hoy, desde el cielo, ha descendido la paz sobre nosotros.
Y en la oración inicial o colecta hemos orado así al Señor: Oh Dios, que has iluminado esta noche santa con el nacimiento de Cristo, la luz verdadera; concédenos gozar en el cielo del esplendor de su gloria a los que hemos experimentado la claridad de su presencia en la tierra.
De esto se trata hermanos. Esta noche es santa porque Dios ha santificado el tiempo y ha entrado en el seno de la humanidad y esta noche es luminosa, porque la luz de Dios manifestado en el rostro humano de Jesús ha dignificado todos los rostros de la humanidad.
Esta noche de paz, de luz y de amor la tenemos que gozar en nuestro interior en cualquier situación en que nos encontremos en nuestra historia y situación personal. Pienso con especial afecto y con inmensa preocupación en los hermanos todavía retenidos en el interior de la casa de un país hermano cuyo embajador los acogiera con tanto cariño y que sigue protegiéndolos con su fortaleza y delicadeza.
Hemos pedido al Señor al Dios Padre de Jesús gozar en el cielo del esplendor de su gloria, los que en la tierra hemos experimentado ya la claridad de su presencia, mediante la luz de la fe que nos ha sido trasmitida por la Iglesia a través de nuestros padres y de nuestra familia.
Hermanos repasemos juntos e interiorizemos la Palabra que hemos proclamado en las lecturas de hoy:
IsaíasEl pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande. El profeta pasa de la descripción de una ruina total del pueblo a la de una ocasión de esperanza y restauración. Trasponiendo el tiempo, nosotros seguimos esperando esa liberación de los rehenes cuya situación dolorosa nos aflige como ciudadanos y como creyentes y seguimos alentando su esperanza, manteniendo su fortaleza y alimentando su espíritu a través de la oración de un pueblo, que cree sobre todo en la acción salvadora de Cristo el Señor.
Desde la luz de la Navidad y desde la experiencia de fe la Iglesia, sabemos que todo aquel que recibe la luz de Cristo se siente hijo de Dios y portador de esta luz . Y no solamente puede llenar de luz los caminos del hombre sino que tiene que saber decirles dónde esta la luz verdadera: Cristo es la Luz y la Iglesia, por mandato de Jesús, a través de sus miembros tiene el encargo de alumbrar a todo hombre, anunciando a Jesucristo con la palabra y el testimonio de su vida.
A las puertas del año 2,000 quiero preguntarles y preguntarme a mí mismo qué hemos hecho con la luz de Cristo? Si hemos sido iluminados por la luz de Cristo, desde nuestra fuente bautismal, tenemos que preguntarnos si todavía esa luz sigue iluminando los pasos y el camino de nuestra vida.
San Pablo
Es realmente entrañable el mensaje de la carta del Apóstol San Pablo a Tito: "Ha aparecido la gracia de Dios que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la vida sin religión ... y a llevar desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo.
Pero agrega a continuación lo que va a significar la vocación y misión del Salvador y Redentor de la humanidad: "El se entregó por nosotros para rescatarnos de toda impiedad, y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras".
Aquí hago un llamado especial a los miembros del MRTA que retienen todavía a hermanos nuestros ciudadanos del Perú y del mundo. Sé que ellos fueron instruidos en la fe cristiana y saben perfectamente que Jesucristo el Redentor murió en rescate por nuestros pecados y su muerte nos ha liberado de todo pecado y de toda esclavitud. A Cristo el Redentor en esta noche santa en que celebramos su nacimiento que es fiesta universal en el Perú y muchos pueblos del mundo, le suplico de corazón que los libere a Ustedes primero de sus propios malos propósitos, de su acción de fuerza y de violencia y depuestas las armas, puedan recuperar su propia dignidad de hijos de Dios y hermanos nuestros en Cristo.
San Lucas
En su relato evangélico describe sumariamente el escenario donde acontece el mayor acontecimiento de los siglos: el nacimiento en carne humana del Hijo de Dios. Antes de presentar y adorar al Mesías en el pesebre o en brazos de su Madre la Virgen María, habla de emperadores y reyes, en contraste con el Mesías, Enmanuel y el Señor que es definitivamente el Salvador, no solo del pueblo de Israel, sino de todos los hombres y de todos los pueblos.
Sólo así, podemos comprender que la primicia del anuncio del nacimiento de Jesús en Belén la tengan los pobres pastores de Belén, que sienten natural temor por aquella aparición de ángeles y les causa al mismo tiempo una enorme expectación. Pero el ángel les tranquiliza y los conforta: No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.
Pero, en contraste con el poder del emperador de Roma y de los poderosos de la tierra el ángel manifiesta a los pastores los signos visibles del Salvador: "Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre".
La inmensa bondad de Dios se manifiesta en la debilidad y en la ternura de un niño que se llamara Jesús y en cuyo nombre todos seremos salvados. Un niño es realmente una señal sorprendente y desconcertante en las expectativas del Mesías que esperaban los hijos de Israel. Un niño es cosa muy natural pero puede parecer muy ordinaria ¿De qué puede ser señal un niño recién nacido? ¿Por qué vamos a creer que un niño así es el Salvador, el Mesías, el Señor?.
Un Dios-niño nos desequilibra. Mucho tendremos que cambiar la ideas que tenemos de Dios y la idea que tenemos del niño. La oración de la misa del día de la Natividad "mañana" quiere recuperar esta dignidad al decir "que de modo más admirable todavía que la primera creación del hombre hecho a imagen de Dios, la dignidad del hombre ha quedado restablecida por Jesucristo, por cuanto El ha querido compartir su vida divina con la condición humana de todo hombre".
Jubileo 2,000
Ante la convocatoria del Jubileo del año 2,000 del nacimiento de Jesús hecha por el Papa Juan Pablo II, nos preguntamos si la luz del Niño Jesús en Belén sigue iluminado a la humanidad y no ha perdido el esplendor de aquella noche.
Este es el reto de trienio de preparación a ese gran Jubileo iniciado ya en el adviento de 1977 con los ojos puestos en Jesucristo Salvador del mundo: AYER, HOY Y SIEMPRE. Como nos dirá San Pablo, Jesucristo es plenitud de los tiempos y centro de la historia de la humanidad nacida en su nacimiento, redimida en su sangre y exaltada en su resurrección.
La luz de la Navidad nos llama también a nosotros, Jesús, hermano, hijo de María, Hijo de Dios.
Nos llama como llamó a los pastores desconcertados, y como llamó a los magos para hacerles emprender aquel largo camino.
Porque en Belén, en tu carne tan débil, en tu rostro de niño que aún no ha aprendido a mirar al mundo, nosotros vemos reflejado todo el amor de Dios.
En tu carne, está aquel amor, aquella ternura, aquella esperanza confiada que sólo Dios es capaz de dar.
En tu carne, Dios se ha hecho uno de los nuestros, y eso es lo más grande que nadie haya podido nunca llegar a soñar.
Contemplándote aquí, acostado en el pesebre, acompañado del amor de María y José, queremos poner en tus manos nuestras ilusiones y nuestros temores, nuestro deseo de felicidad y también nuestro mal.
Y queremos poner también al mundo entero: a los que más queremos y a los que no conocemos, a los de cerca y a los de lejos; y sobre todo, a los que más sufren en el Perú y en el mundo.
Jesús, hermano, hijo de María, Hijo de Dios, danos el calor de tu amor, llena el mundo entero con el calor de tu amor.
Quiero concluir con la oración colecta de la misa de la mañana del 24 de diciembre:
"Apresurate, Señor Jesús,
no tardes,
para que tu venida
consuele y fortalezca
a los que esperan
todo de tu amor".
FELIZ NAVIDAD !!!
+ MIGUEL IRIZAR CAMPOS, C.P.
Obispo del Callao