Historia de la Diócesis Dctos: Papa Juan Pablo II
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ENVIADO A DAR LA BUENA NOTICIA

 

EL SEÑOR ME HA LLAMADO

"Les deseo la gracia y la paz de Dios Padre y del Señor Jesucristo"
                                         (II Cor 11,2)

Hace 25 años que me inicié en el servicio episcopal, como Vicario Apostólico de Yurimaguas en la Selva Peruana. SS. Pablo VI de santa memoria me encomendó el gobierno pastoral de esa querida porción del Pueblo de Dios que está en Yurimaguas en la provincia de Alto Amazonas.

Fuí llamado al ministerio episcopal siendo miembro de la Congregación Pasionista, a la que está confiada esa inmensa región amazónica desde febrero de 1921.

El 25 de julio de 1972, en la fiesta del Apóstol Santiago, el Card. Agnello Rossi Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, me imponía las manos y me confería la plenitud del sacerdocio, agregándome al Colegio Episcopal.

 

MI LEMA EPISCOPAL

El lema de mi episcopado: Enviado a dar la buena noticia, surge en mi mente y en mi corazón de pastor, de la lectura y escucha del pasaje hoy proclamado del Profeta Isaías que Jesús interpreta y se aplica en la Sinagoga de Nazaret : "El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Noticia, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor" (Lc 4, 18-19).

Desde que fuí llamado por la Iglesia al ministerio episcopal en el corazón mismo de la Amazonía Peruana, me sentía realmente "ENVIADO A DAR LA BUENA NOTICIA", lema que figurará siempre en mi escudo episcopal y en los encabezamientos de mis mensajes e intervenciones públicas y privadas. Elegí este programa tan significativo y comprometedor, al mismo tiempo, sin vislumbrar del todo, las implicancias que entrañaba el lema escogido.

Ante todo, un Obispo es un enviado a proclamar el Evangelio. "No me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio" (I Cor 1,17). Lo cual significa anunciar sencillamente a Jesucristo Crucificado y comprometer a los cristianos a vivir el gozo de sus exigencias y la profundidad de su Cruz. "No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como el Señor, y a nosotros como siervos vuestros por Jesús" (II Cor 4,5).

Hoy quiero agradecer al Señor -que me llamó desde el seno de mi madre, para ser su profeta y testigo- por el camino andado y la ilusión que puse desde el principio de mi ministerio episcopal en el anuncio gozoso del Evangelio; ilusión y alegría que he podido mantener y trasmitir a lo largo de mis 25 años de servicio, primero en la Selva, y ahora en el Callao.

Mi primera responsabilidad de gobierno pastoral en la Iglesia local de Yurimaguas, fué para mí una real aventura, vivida con gran libertad de espíritu, con enorme ilusión, contagiado por la generosa entrega de tantos misioneros y misioneras, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que en todo momento alentaron y facilitaron mi labor pastoral y el ministerio de comunión, de orientación y cercanía que corresponde a un Obispo especialmente en territorio de misión.

 

MI NUEVO SERVICIO EPISCOPAL

Cuando somos nombrados Obispos, el Santo Padre nos confía el cuidado pastoral de un determinado territorio eclesiástico y de un pueblo concreto, una Iglesia particular, vinculada y en comunión plena con la Iglesia universal que preside el Vicario de Cristo.

Puede un Obispo permanecer de por vida en una sede determinada, o puede ser trasladado a otro lugar y ser invitado por el Papa a un nuevo servicio episcopal.

Esto ha ocurrido con los Obispos que me han precedido en el gobierno pastoral de la Diócesis del Callao, que ha cumplido 30 años de su erección- el 2 de mayo de 1967:

1. Monseñor Eduardo Picher Peña (1967-1971)

2. Monseñor Luis Vallejos Santoni (1971-1975)

3. Monseñor Ricardo Durand Florez, S.J. (1975-1995)

En mi caso fuí consagrado Obispo misionero para el Vicariato de Yurimaguas en 1972 y luego de diecisiete años de servicio en la Selva, el Santo Padre me encargó suceder a Mons. Ricardo Durand en la conducción pastoral del pueblo chalaco, al nombrarme Obispo Coadjutor.

 

IGLESIA DEL CALLAO EN ESTADO DE MISION

En diferentes momentos, desde el inicio de mi servicio episcopal en esta Iglesia del Callao, he declarado que estamos como en "estado de misión". Eso significa que tenemos que cambiar nuestras estrategias pastorales que tienen que ser mucho más dirigidas hacia los alejados, hacia aquellos que no llegan por los medios normales a la Iglesia, al templo, a la parroquia. Tenemos que alentar entonces nuevas formas de evangelización y de presencia cristiana en medio de nuestro pueblo.

He exhortado a los párrocos a ser más creativos y dinámicos en la obra de la evangelización y de la catequesis, que no puede quedar circunscripta a los fieles que ordinariamente acuden a nuestras iglesias y Parroquias.

Estoy instando a todos a iniciar lo que he denominado operación "contacto", con la gran mayoría de los fieles cristianos, cuya vinculación con la Iglesia es sumamente débil y precaria, y los he retado a tocar las puertas de todas las familias chalacas anunciándoles a Cristo y poniéndolas en contacto y en comunión con su Iglesia.

A Dios gracias en el Callao contamos con miles de laicos integrados en diferentes movimientos de evangelización y espiritualidad que pueden y deben aumentar y vitalizar la capacidad pastoral y misionera de nuestras parroquias e instituciones pastorales.

Con este propósito estamos diseñando, en diálogo con nuestro presbiterio y nuestros laicos, un plan extraordinario de evangelización y de acción misionera en estos años de preparación al Jubileo del año 2000, que deberá culminar en una extraordinaria Asamblea Diocesana dentro del próximo año 1998.

En este compromiso de evangelización con miras al Tercer Milenio, estamos avanzando en la investigación de la realidad socio-religiosa de la Diócesis del Callao, que nos acercará a la situación real de nuestro pueblo y nos planteará los grandes retos y desafíos pastorales que tenemos que afrontar. Este estudio lo hemos encomendado al Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú, bajo nuestra supervisión.

Toda esta obra y este plan lo ponemos en manos del Señor que nos ha encomendado la inmensa responsabilidad de conducir a este pueblo del Callao hacia el año 2000 con un rostro más humano y solidario, con una fe más auténtica y mejor formada y un testimonio de vida cristiana que debe ser el sello auténtico de los discípulos de Jesús.

Quiero celebrar mi jubileo espiscopal con una mayor entrega a mi ministerio y un anuncio gozoso de Jesucristo nuestro Señor, el Buen Pastor de nuestras almas, nuestro Redentor y Salvador, cumpliendo y renovando con nuevo ardor el lema de mi episcopado: "Enviado a dar la Buena Noticia".

A QUIEN ANUNCIAMOS EL EVANGELIO

Hoy, a las puertas del Tercer Milenio, nos apremia el mandato de Jesús, de anunciar el evangelio a todos los hombres, a todas las personas, sobre todo a los más pobres: es realmente un reclamo de los tiempos, es un signo de los tiempos.

Tenemos que volver al primer anuncio cristiano: Jesús es el Señor. La enseñanza de Jesús y el acontecimiento de su muerte y resurrección constituyen el primer anuncio de los Apóstoles y de los primeros escritos cristianos: " Porque lo primero que yo os trasmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce". (1Cor.15,3-5)

Ese primer anuncio de Jesucristo no podemos darlo por supuesto en nuestra realidad eclesial y social, ya que percibimos una falla original en nuestra propia predicación y catequesis parroquial que no llega a penetrar el corazón de nuestro pueblo todavía no suficientemente evangelizado.

 

QUIEN EVANGELIZA

Uno de los objetivos fundamentales de la nueva evangelización planteados por los Obispos en Santo Domingo es construir una Iglesia y unas comunidades cristianas capaces de trasmitir el Evangelio al hombre de hoy. Tenemos comunidades cristianas, pero ¿están suficientemente evangelizadas como para evangelizar a otros de forma persuasiva y eficaz?

La nueva evangelización ha de comenzar por dotar a nuestras comunidades de aquella calidad que el Papa Juan Pablo II nos recordara en la Christi Fideles Laici: "Esta nueva evangelización... está destinada a la formación de comunidades eclesiales maduras, en las cuales la fe consiga liberar y realizar todo su originario significado de adhesión a la persona de Cristo y a su Evangelio, de encuentro y de comunión sacramental con El, de existencia vivida en la caridad y en el servicio". (34)

La Iglesia es servidora humilde y fiel del Evangelio; vive para él. Nacida de la misión de Jesucristo, es a su vez enviada por El para prolongar y continuar el encargo recibido del Padre de ser sacramento universal de salvación en favor de los hombres de todos los tiempos. Esa es su razón de ser. Todo lo que hace la Iglesia "no tiene pleno sentido más que cuando se convierte en testimonio, provoca la admiración y la conversión, se hace predicación y anuncio de la Buena Noticia" (E.N. 13).

Y en este puesto de servidora humilde del Evangelio, la Iglesia contempla extasiada en María, su modelo y figura, que confiesa con humildad y decisión: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra", y que indica a todos los hombres: "Haced lo que él os diga".

 

LA IGLESIA AL SERVICIO DEL EVANGELIO

En el encuentro a nivel diocesano celebrado el 14 de Junio pasado, en el que han estado representados todos los miembros de nuestra Iglesia local, hemos iniciado todos unidos, cada uno desde su carisma y vocación, nuestro camino hacia el Jubileo del año 2000, que lo había anunciado ya en la fiesta de la Epifanía del Señor.

Estoy convencido que, si los pastores no entramos en la nueva dinámica y espíritu evangelizador que el Santo Padre quiere promover en la Iglesia, los demás miembros, religiosos y laicos, no podrán aportar plenamente sus capacidades y servicios en este proceso y en este camino de la Iglesia que avanza hacia el Tercer Milenio. La renovación de nuestra Iglesia pasa necesariamente por la renovación del clero. Es necesario que todos renovemos día a día, nuestro llamado a la santidad.

Pero como Obispo debo promover todos los carismas y todas la fuerzas vivas de nuestra Iglesia: las comunidades de vida consagrada, los movimientos y las nuevas realidades eclesiales. Muy especialmente debemos plantearnos la necesidad de contar y convocar a los laicos, a las familias y especialmente a los jóvenes, que deben ser protagonistas y actores principales en la tarea evangelizadora y misionera de la Iglesia del Tercer Milenio.

Desde ahora nos sentimos todos Iglesia de Jesucristo en el Callao, Iglesia que es comunión para la misión, tanto hacia adentro como hacia afuera. "IGLESIA SOMOS TODOS Y SUS NECESIDADES SON NUESTRAS" fue el slogan que lanzamos en la celebración del día de la Diócesis, en julio del pasado año.

 

EL ENVIO MISIONERO

Hermanos Presbiteros, Diáconos, Seminaristas, Religiosas , Religiosos y Laicos:

Con ocasión de mi Jubileo episcopal, quiero asumir con todos ustedes un compromiso misionero concreto fuera del territorio de la Diócesis del Callao.

Ya que el Señor ha marcado mi vida con el carisma misionero en los 17 años de servicio episcopal en el Vicariato Apostólico de Yurimaguas, es a esa Iglesia necesitada de sacerdotes, a la que queremos ofrecer nuestra cooperación.

Hemos firmado un convenio de cooperación entre nuestras Iglesias del Vicariato Apostólico de Yurimaguas y de la Diócesis del Callao por el que nos comprometemos a atender especialmente con nuestros sacerdotes diocesanos una zona de ese territorio de misión en nuestra amazonía.

En la actualidad dos de nuestros Presbíteros, provenientes del Seminario Diocesano y Misionero "Redemptoris Mater", cumplen un servicio significativo teniendo a su cargo la dirección del Seminario del Vicariato de Yurimaguas, al mismo tiempo que atienden pastoralmente dos parroquias de la misma ciudad.

Hoy en el marco de esta celebración hago el envío de dos sacerdotes diocesanos más que están aquí entre nosotros : P. Juan Abraham Quiroz y P. Roberto Moncada y que han respondido generosamente a nuestro llamado para este privilegiado compromiso misionero.

Estoy seguro que esta apertura a la Misión Universal de la Iglesia animará a nuestros Seminaristas a solicitar ser enviados, primero en práctica pastoral y luego en servicio sacerdotal a esta región maravillosa de nuestra selva en la Región de Loreto y San Martín, como un primer paso para abrirnos a la misión "ad gentes" hasta los últimos confines de la tierra. Ese es el mandato de Jesús "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación". Y ellos, los apóstoles, se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes. No nos encerremos en nuestras Iglesias, Parroquias o Diócesis.

Que el Señor bendiga generosamente nuestro compromiso misionero con nuevas vocaciones al clero diocesano, a la vida consagrada y al servicio misionero de los laicos, a fin de que podamos aumentar nuestras fuerzas evangelizadoras dentro y fuera de la Diócesis.

 

FUERZA OCULTA DE LA MISION

En el año centenario de la muerte de Santa Teresita de Lisieux, patrona de las misiones junto con San Francisco Javier , "tenemos que recuperar - como lo expresé en la homilía de entrada como Obispo del Callao en 1995 - el misterioso y fecundo rostro de la vida contemplativa, a la que yo definiría como la fuerza oculta de la Misión". (Homilía 1-10-95)

Mis largos años de Obispo misionero en nuestra selva peruana me llevaron a este singular descubrimiento de las potencialidades de las religiosas de vida contemplativa que fueron para mí el mejor regalo del Señor al Vicariato Apostólico de Yurimaguas.

En 1982, en mi visita al Santo Padre Juan Pablo II, le imploré una especial bendición para el proyecto de fundación del primer Monasterio de Carmelitas Descalzas en nuestra Iglesia de la Selva. El Santo Padre con especial énfasis me manifestó: "Hágalo; ellas serán el pararrayos y la fuerza mayor de su misión". Y así fue. Hoy en ese Monasterio han ingresado y profesado más de quince jóvenes de la región.

Al llegar al Callao en 1989 anticipé mi deseo de contar con un Monasterio de Vida Contemplativa. La historia religiosa de este pueblo chalaco está vinculado amorosamente a la presencia maternal de la Virgen del Carmen de la Legua, Patrona del Callao.

Y el Monasterio de las Madres Carmelitas será pronto una realidad. Les pido que todos ustedes, clero y fieles del Callao, me acompañen en la realización de este buen propósito en el Fundo Oquendo.

Nuestro gesto de cooperación sacerdotal a la Misión de Yurimaguas quedará largamente compensado por el aporte de aquella iglesia hermana que nos entrega lo mejor de sí misma, al enviarnos a las hijas de Santa Teresa de Jesús para iniciar la fundación del Monasterio del Monte Carmelo en nuestra Diócesis.

Es sin duda un reciproco trueque de dones entre ambas Iglesias de Yurimaguas y del Callao, dones y carismas que el Señor regala y suscita por el Espíritu Santo en la Iglesia. "Y del mismo modo que sobresalís en todo: en fe, en palabra, en ciencia, en todo interés y en la caridad que os hemos comunicado, sobresalid también en esta generosidad"(II Cor 8,7).

 

NO ME OLVIDO DE LOS POBRES

El Jubileo del 2000 proclamado por su Santidad Juan Pablo II, nos convoca a revivir el año de gracia del Señor inaugurado y realizado por Jesús en Nazaret cuando anuncia que el espíritu del Señor le ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva.

Estoy tratando de seguir el ejemplo y el testimonio de mi benemérito predecesor en la Diócesis del Callao Mons. Ricardo Durand. Los pobres están dentro de mi corazón de Pastor y tienen un lugar preferencial entre mis preocupaciones pastorales y sociales.

Los pobres, los desocupados, los jóvenes sin oportunidades, los jubilados y cesantes, los niños de la calle, los enfermos, las familias que viven en hacinamiento o que carecen de vivienda propia, me recuerdan constantemente el rostro doliente de Jesús Crucificado. Que la Pasión de Jesucristo este siempre grabada en nuestros corazones.

Invito especialmente a los empresarios del Callao, aunque no sean residentes en nuestra Provincia Constitucional, a crear juntos un fondo de solidaridad en favor de los jóvenes y de los más pobres. Los exhorto a ser más creativos y solidarios, fomentando puestos de trabajo y atendiendo a las justas expectativas de los trabajadores.

En mi caminar en la fe como todo creyente, y como seguidor y misionero de Jesús, siempre he sentido la presencia maternal de María la Madre del Señor. Y aquí en el Callao, el Señor me ha puesto bajo el manto y la protección de la Virgen del Carmen de la Legua, cuyo santuario deberá ser en los próximos años, lugar y centro de espiritualidad, evangelización y reconciliación.

A Ella, nuestra Madre del Monte Carmelo, confío mi Ministerio Episcopal y el cuidado y la protección del pueblo Chalaco, que la aclama y la ama como su Madre y Protectora.

Señor del Mar, Jesucristo Redentor, Patrono del Callao, ruega por nosotros. Amen.

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Mons. Miguel Irizar Campos, C.P.

Obispo del Callao

Callao, 25 de julio de 1997