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ESPERANZA TRAS LAS REJAS |
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| * Cuando un recluso se encuentra con Cristo |

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Todos algunas vez hemos experimentado el estar cerca de un ex recluso. Casi siempre es muy fácil identificarlos. Generalmente cuando viajamos en el autobús más de una vez suben pidiendo algún tipo de ayuda, que casi nunca se la damos, al contrario siempre reaccionamos sujetando disimuladamente nuestras carteras y volteamos la mirada ignorándolos totalmente. Nuestra sociedad y hasta nosotros mismos solemos verlos con desprecio, como gente que no vale la pena. Sin embargo, muchos de ellos llevan historias y sufrimientos muy profundos que como Iglesia no debemos olvidar. |
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En nuestra Diócesis, existe un fuerte pero discreto apostolado dedicado a llevar esperanza a aquellos que sufren la privación de la libertad.
En el Callao hay un Centro Penitenciario, conocido como “Sarita Colonia”, con capacidad para albergar a 572 internos, pero en la realidad alberga 1556, el triple de su capacidad. Según datos proporcionados por el INPE, 1128 aún están siendo procesados y 428 ya tienen sentencia.
En medio de esta realidad, la Iglesia en el Callao responde al reto de dignificar la vida de los internos del Penal. Es a través de sus sacerdotes y sobre todo de los laicos que, mediante una experiencia de encuentro con Jesucristo, buscan anunciar la “Buena Noticia” a los internos del Callao.
Este el caso del Movimiento de Retiros Parroquiales “Juan XXIII”, que con casi seis años de permanencia en nuestra Diócesis apunta su esfuerzo en la tarea evangelizadora, especialmente a los más alejados de la Iglesia. |
El Movimiento “Juan XXIII”, junto con el Padre Jhonny Alarcón, asumieron el reto de realizar en el mes de marzo tres días de retiro con 66 encarcelados de los diversos pabellones del penal “Sarita Colonia”.
“La experiencia ha sido fabulosa, durante estos tres días he visto a los internos muy atentos y conmovidos frete a la palabra… la predicación les ha llegado a su corazón…han seguido una secuencia en que, primero el interno se pone de cara hacia su vida, luego vienen el conocimiento y aceptación de su pecado, continuando con la resurrección, la reconciliación con Dios y los hermanos…”, fueron las expresiones del Padre Jhonny Alarcón, quien conmovido nos manifestó -en esta entrevista- que muchos de los internos encuentran a Cristo en medio de estas cuatro paredes. |
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¿Cuál es el sufrimiento que marca más a un interno de un centro penitenciario?
Lo que marca más no es tanto el aislamiento físico, sino el aislamiento con sus familias… No ver a sus familias, no estar junto a ellas, sentirse desplazados y marginados por la sociedad, los destruye.
Hay que tener presente el capitulo 25 del Evangelio San Mateo “estuve en la cárcel y viniste a visitarme”. A nuestros hermanos encarcelados los tenemos muy olvidados, casi los tenemos como personas despreciables, que hay que arrinconarlas, que no valen. En algunas ocasiones, inclusive, brota de ciertos corazones el deseo de castigarlos con pena de muerte. Tenemos muy marcados en nuestro razonamiento ‘por qué mantener a esos presos’… sin embargo el trabajo en el Penal y en especial con este retiro me hacen ver que todos tenemos esperanza…hasta la peor persona que ha delinquido, que ha cometido una serie de grandes errores puede cambiar… en estos años veo muchos milagros, mucha gente que cambia… y en este retiro he visto mucho más todavía…he visto gente que se arrepiente, que abre su corazón, que es capaz de reconocer públicamente lo que, a lo mejor, frente al juez niega, pero públicamente es capaz de decir: ‘yo he traficado… y me arrepiento de haber hecho daño a muchas personas y me siento responsable de ver hermanos drogadictos alrededor mío y pido perdón por este daño cometido’… tanta veces llevo escuchando de los presos: ‘Yo, aquí en el Penal me he encontrado con Dios’…estas experiencias son maravillosas... mucha gente se pierde el no hacer un apostolado en los penales o por lo menos ir a visitarlos.
¿Qué otras labores pastorales se realizan en este Penal?
Ya existe una pastoral en el Penal desde hace diez años, que la hermana Meche la está llevando muy bien…los frutos de este retiro han dependido mucho de esa buena labor que viene realizando la Pastoral de la Esperanza que, con sólo 20 agentes, han formado comunidades en los diversos pabellones de este penal en que se reúnen tres veces por semana.
Hay que quitar esa concepción de que el preso no sirve. Si nosotros trabajamos haciendo labor de visita, o labor de apostolado, nos daremos cuenta que el Penal sirve como lugar de cambio y reformación de la persona… y eso requiere la ayuda de toda la Iglesia del Callao, de las parroquias, de los laicos y especialmente los sacerdotes. Que nadie descarte el Penal porque es un lugar donde se puede ver grandes conversiones.
En esta coyuntura política, algunos candidatos a la Presidencia de la República han demostrado su apoyo a la pena de muerte ¿qué piensa al respecto?
Lamentablemente los políticos hablan muchas veces para atraer la atención de la gente, con palabras y medidas populistas. Sabemos que la pena de muerte puede ser una pena a un violador o a un inocente…porque existen muchos casos en que también se acusa a gente inocente que es calificada o que es presentada como violador, sólo por una cuestión de venganza. Yo lo veo en el Penal, hay gente inocente que está acusada por gente mala que ya la había amenazado ‘si tú no me das esto yo te denunció como ladrón y violador’. La pena de muerte es muy peligrosa. Además, ¿quiénes somos nosotros para quitar la vida? Hay otras formas, otras medidas…. siempre vamos a lo fácil, parece que tenemos esto bien metido en la cabeza, en la sociedad, ¡quitamos la vida de una persona y solucionado todo!…y no es así, no es quitar la vida, es trasformar a la persona, eso cuesta, pero toda persona por más violador que sea, puede cambiar, puede convertirse. |
Testimonios
“Mi encuentro con Cristo ha sido aquí en el Penal” |
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Profundamente conmovido y con un brillo de esperanza en sus ojos, Rafael Salazar Rodríguez, ciudadano colombiano, lleva en el Penal dos años y un mes, y su sentencia es de doce años de prisión; su delito, tráfico ilícito de drogas. Desde que por primera vez pisó el Penal del Callao se integró a una de las tantas comunidades que ahí existen, en las que hermanos como él sienten la necesidad de transformar su vida y de dejarse ayudar por aquellos que Dios pone en su camino.
“Yo estoy sentenciado a doce años... y vivía muy triste por este encierro. Mi esposa está enferma de la preocupación por el tiempo que voy a tener que estar aquí…Después de este retiro, la vida la veo diferente...La verdad, no me preocupo por el tiempo que tenga que llevar aquí…si es la voluntad de Dios lo tomaré humildemente…el vivir estos tres días de retiro ha sido una experiencia que ha marcado mi vida, me siento renovado…me siento perdonado y reconfortado con Cristo. Yo provengo de una familia católica, pero no he conocido a Cristo tan profundamente como ahora. Mi encuentro con Cristo ha sido aquí en el Penal. Lo primero que le pido a Dios es que me permita cambiar de actitud, cambiar mi mente…”. |
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| Metros más adelante, en medio de numerosos internos nos encontramos con César Carranza, peruano que está a la espera de su sentencia. Él lleva nueve meses en el Penal 9 meses y su delito es también de tráfico ilícito de drogas. |
“Estos días de retiro no los podría describir. En el último día me arrodille y entre lágrimas le pedí perdón a mi madre que se encuentra lejos. Le pedí al Señor que mi madre escuchara mi arrepentimiento…Más tarde llamé a mi casa y hablé con mi madre y me contó que había sentido un punzón en su corazón justo cuando oraba…eso es increíble…mi madre ya en el teléfono me perdonó…”
“Antes llevaba una vida desordenada, llegué al penal, y aquí en este lugar, que menos pensé, encontré a Cristo…gracias a los hermanos y hermanas que desinteresadamente nos visitan y nos traen esperanza. Yo pido perdón a todos aquellos que a causa de mi delito hoy se encuentran sumergidos en la droga…y pido aquellos que se encuentran metidos en ese delito que reflexionen, que al vender eso no estamos libres que sean nuestros propios hijos los que terminen metidos en ese vicio…” |
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“TODOS LOS DIAS VEO EL ROSTRO DE CRISTO EN LOS PRESOS”
Testimonio del Sr. Segundo Manuel Vásquez, Director del Penal del Callao |
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Generalmente tenemos la idea que la figura del Director de un centro penitenciario es la de una persona ruda y violenta que maltrata y denigra a los presos.
Ni el más ingenuo podría imaginar siquiera que, entre los pasillos de un penal, se vea una escena en que numerosos internos abracen y saluden con cariño su Director, es decir a la máxima autoridad del centro penitenciario. Pues créalo o no, esta escena es real y se vive diariamente en el Penal “Sarita Colonia”. |
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Este es el caso del Sr. Segundo Manuel Vásquez, Director de este recinto penitenciario que, gracias a su buena voluntad y a su participación en el Movimiento Juan XXIII, ha fomentado y promovido la realización de este retiro.
Asimismo ha puesto orden dentro del recinto penitenciario, ha desbaratado redes de drogas dentro del Penal, de agentes del INPE que se prestaban para ese negocio. Dentro del Penal existía una red de corrupción que consistía en el cobro de dinero por parte de malos agentes para hacer pasar de un lugar a otro a distintos internos o que daban ciertos privilegios a aquellos que tenían dinero. Otro aporte importante es la mejora de la calidad de alimentación y la creación de una Clínica dentro del Penal, que en la actualidad acoge a enfermos con segundo y tercer grado de TBC y con VIH.
“Desde el año 2000 mil vengo promoviendo estos retiros en los distintos recintos penitenciarios donde Dios me ha dado la oportunidad de dirigirlos. Fui retirista en el Penal de Jaén, después en otros penales y ahora en el Callao. De esta manera podemos nosotros aplicar la verdadera terapia y método de tratamiento que permite que aquella persona detenida se encuentre con Dios…”
Mucha gente piensa que las cárceles son una escuela del delito, ¿qué piensa al respecto?
Yo le voy a relatar algo importante. Yo estoy a punto de terminar de estudiar la carrera profesional en Derecho. Llevo 25 años en mi carrera penitenciaria y he experimentado algo muy importante. Por encima del tratamiento psicológico, social, médico y del derecho, estoy experimentando que la ayuda espiritual resocializa al interno en menos de lo que se espera…y a aquellas personas que piensan que los internos no pueden reinsertarse de nuevo en la sociedad, yo los invito especialmente al Penal del Callao, para mostrarles las imágenes y las fotos de cómo era antes este Penal. Nosotros queremos darle la oportunidad a aquel hermano que se equivocó, que trasgredió un bien jurídico, de que logre reinsertarse en la sociedad. Yo sólo no lo puedo hacer; todo esto forma parte de una cadena, de un sistema. Podemos estar trabajando con la Iglesia católica con fuerza, pero ¿qué pasa si ese hermano obtiene su libertad?, ¿quién lo apoya? Es aquí donde hacemos el llamado a los empresarios, que cuando un ex recluso les toque la puerta, no se la cierre, porque se la están cerrando a Cristo.
¿Cómo ha sido su experiencia personal con Dios y como lo aplica en su entorno laboral?
Antes mantenía una vida muy desordenada. Hasta que Dios llegó a mi vida en los momentos más difíciles. Mediante un retiro sentí la fuerza del Espíritu Santo en el interior de mi corazón. No soy un santo, pero persigo y hago el esfuerzo para seguir el camino de Cristo. Lo más importante es que me acuesto y me levando en paz. En otras épocas, antes de conocer a Cristo, cuando ejercía un cargo de Director, equívocamente mediante la agresión, pretendía imponer mi autoridad
Ahora es todo lo contrario. Les hablo, dialogamos, los entiendo. Dios me ha dado la oportunidad, mediante su camino, de escuchar al hermano que siente, a tratarlo con dignidad. En medio de sus necesidades tratamos de apoyarlos, dentro de las limitaciones con que cuentan los funcionarios públicos, especialmente los del INPE.
A cada instante puedo ver el rostro de Cristo en cada interno. Este retiro me ha servido para fortalecer más mi fe, la llamita que tengo encendida esta iluminada aún más, aunque me gano unas miradas adversarias de algunos de mi propio personal porque dicen que estoy confundiendo la autoridad con la hermandad.
REPORTAJE
Realizado por:
Franklin Nieves Cruz |
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Carta Pastoral |
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