MIRANDO LA HISTORIA
![]()
Nuestros Obispos
Mons. Ricardo Durand Flórez, S.J.,
natural de Ambo – Huanuco, fue el tercer Obispo que ha tenido el Callao. Fue trasladado a nuestra Diócesis desde el Cuzco, sede para la cual fue electo Arzobispo el 14 de febrero de 1966 y consagrado el 25 de marzo del mismo año. Después de nueve años como Arzobispo del Cuzco tomó posesión de su nueva sede episcopal, el Callao, el 22 de marzo de 1975, manteniendo el título de Arzobispo “Ad Personam”.
No deja de ser significativo que, siendo aún sacerdote jesuita, el P. Durand fuera durante muchos años responsable de las Obras Misionales Pontificias. Desde ahí impulsó muchas obras a favor de las misiones, entre ellas la “estampilla misionera” y la revista “Avanzada”, iniciativas que movilizaron amplios sectores de la Iglesia, sobre todo jóvenes, en torno a la preocupación y compromiso misioneros. Podemos decir, pues, que Mons. Durand es el segundo obispo misionero de nuestra Diócesis.
Durante los veinte años en que Mons. Durand pastoreó la grey chalaca (1975- 1995) le tocó afrontar los retos provenientes del crecimiento vertiginoso de nuestra Provincia Constitucional. El período de fines de los '70 a comienzos de los '80 estuvo caracterizado por serios conflictos sociales y políticos, por un fuerte crecimiento poblacional en el que nacieron los pueblos jóvenes de la margen izquierda del Río Rímac: Dulanto, Gambetta Alta, Gambetta Baja, Ramón Castilla y Sarita Colonia. Después, Ventanilla se convirtió en un área de intensa expansión poblacional, aumentando los asentamientos humanos y el cordón de pobreza alrededor de la ciudad.
Desde el punto de vista eclesial, durante el servicio episcopal de Mons. Durand finalizó el pontificado de Pablo VI y comenzó el de Juan Pablo II. La Iglesia vivió fuertemente el impulso de las exhortaciones pastorales Evangelii Nuntiandi y Catechesi Tradendae, de cada uno de ambos pontífices. En América Latina, las Asambleas del CELAM en Medellín, Puebla y Santo Domingo marcan la línea pastoral. En nuestra Diócesis ello se expresó en la creación del IDEC, Instituto Diocesano de Evangelización y Catequesis, para la formación de los catequistas, y, posteriormente, el Instituto Superior Pedagógico Pablo VI, para la formación de profesores de religión. Para aplicar los lineamientos de la exhortación pastoral Catechesi Tradendae, Mons. Durand escribió un catecismo didáctico para niños. En el año 1987 impulsó la Gran Misión del Callao, que concluyó el año 1992 con la celebración del V Centenario de la Primera Evangelización de América Latina.
Mons. Durand creó la Secretaría de Juventudes, el Consejo Diocesano de Educación, la Comisión Diocesana de Misiones, la Comisión de Catequesis, la de Familia y la Comisión Diocesana de Pastoral Social, entre otras. Asimismo, don Ricardo fundó la Cáritas Diocesana y la Asociación “Familia y Hogar”, a través de las cuales quiso dar respuesta a las necesidades más urgentes de nuestro pueblo, mediante la creación de comedores parroquiales, Centros de Promoción Familiar y Centros de Educación Ocupacional. En estas obras hubo una fuerte presencia protagónica de los laicos y, sobre todo, de la mujer.
El año 1980 existían 73 Centros de Promoción Familiar que atendían a 37,109 adultos; 16 centros Materno-infantil, que atendían a 3,027 niños; 7 programas de ayuda a las madres gestantes, que atendían a 1,545 personas; 5 Centros escolares y Jardines que atendían a 1,610 niños; 11 guarderías que atendían a 1,455 niños y 6 comedores que atendían a 5,855 niños. Mientras tanto, se iban creando los Centros de Educación Ocupacional. En el Centro piloto “Virgen del Carmen” se formaban 600 alumnas.
De esta manera, en un contexto social muy difícil, Mons. Durand supo guiar la Diócesis chalaca buscando una sana integración de la promoción humana en la evangelización. Es así que, en su acción pastoral, nuestro incansable Obispo expresó con acierto la opción por los pobres que la Asamblea del CELAM en Puebla había declarado como opción preferencial con una clara identidad eclesial.
Al mismo tiempo, el prelado jesuita fundó el Convictorio de la Punta, para la formación de los futuros sacerdotes, que en 1988 convirtió en el Seminario Diocesano “Corazón de Cristo”. Fundó también el Seminario Diocesano “Redemptoris Mater”para la formación de vocaciones adultas, al que posteriormente añadió la responsabilidad de formar sacerdotes diocesanos misioneros.
El crecimiento poblacional llevó a Mons. Durand a crear nuevas parroquias, aumentando el número de las mismas de 14 a 42 que existían al momento en que cesó como Obispo diocesano. Construyó además numerosas capillas, dándole mayor presencia a la Iglesia Chalaca entre los pobres. Reconstruyó la Iglesia Matriz. Impulsó de modo especial la presencia de los nuevos movimientos y pequeñas comunidades, dándole un fuerte impulso evangelizador a nuestra Diócesis; construyó la Casa de Retiros “Betania” y promovió la creación de casas religiosas. El año 1995, al terminar sus servicios como Arzobispo-Obispo del Callao por límite de edad, existían en nuestra Diócesis 36 institutos de vida consagrada: 8 de varones y 28 de mujeres.
El magisterio pastoral de Mons. Durand se expresa en las numerosas cartas pastorales, una o dos al año por lo menos, y sus múltiples visitas a las parroquias y zonas deprimidas.
Al finalizar el episcopado de Mons. Durand existían 42 parroquias y dos Seminarios. Además, había concluido la reconstrucción de la Iglesia Matriz.