Misa de toma de posesión de
Mons. Miguel Irízar
La Punta parece una flecha que señala el horizonte amplio del océano. Como si por ella el pueblo del Primer Puerto quisiera salir a buscar nuevos rumbos de crecimiento y hermandad. Ésa fue una de las razones por las que la explanada del famoso balneario chalaco fue escogida para la celebración con la que monseñor Miguel Irizar Campos dio inicio a su servicio episcopal como Obispo del Callao sucediendo a monseñor Ricardo Durand Flórez.
Desde la elección del lugar hasta el final de la Eucaristía que congregó 26 obispos de queridas diócesis hermanas, presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas y más de siete mil entusiastas chalacos en torno al altar, el mensaje fue uno sólo: "enviados a dar la buena noticia". Este mensaje de profundos ecos evangélicos es el lema episcopal de nuestro Pastor y se ha convertido en el programa de toda la diócesis. El cariz misionero de su estilo pastoral es un sello que va caracterizando todas sus iniciativas en favor del Pueblo de Dios que peregrina en el Callao.
Monseñor Miguel sucede al querido monseñor Ricardo con quien trabajó como obispo coadjutor desde su nombramiento el 6 de agosto de 1989. Fueron seis años de ardua labor y estudio de la realidad chalaca hasta que, también en agosto, el día 17, su Santidad Juan Pablo II lo nombrara Obispo Titular de la diócesis del Callao.
El peregrinar de nuestro Pastor como Obispo se inició en Yurimaguas, tierra de misión. Él mismo da testimonio de su compromiso misionero y de la incansable y delicada presencia de María en su vida: "en mi caminar en la fe como todo creyente, como seguidor y misionero de Jesús, siempre he tenido la presencia maternal de María, la Madre del Señor, tanto desde que me inicié en la vida sacerdotal, como cuando serví como Obispo en Yurimaguas, con Santa María de las Nieves Patrona del Huallaga y de Alto Amazonas. Aquí en el Callao, el Señor me ha puesto bajo el manto y la protección de la Virgen del Carmen de la Legua. A esta Virgen del Carmen confío mi ministerio episcopal y el cuidado pastoral de este pueblo que la aclama y ama como su Madre protectora".
El impecable orden de la ceremonia litúrgica, el entusiasta y al mismo tiempo recogido ambiente de fiesta, el clima de comunión y fraternidad vividos en la toma de posesión de monseñor Miguel son señales que llenan de esperanzas los corazones de los fieles. Demos gracias a Dios por sus bendiciones y elevemos nuestras plegarias por nuestro Pastor.