Historia de la Diócesis Dctos: Papa Juan Pablo II
Mons. Miguel  Irízar C.
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Semana Santa en el Callao

La Semana Santa es la gran celebración central del año litúrgico. En ella la Iglesia Universal recuerda y actualiza los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Cristo Jesús. Es tambien un momento fuerte de encuentro con Aquél que dio su vida para reconciliarnos con el Padre, con nosotros mismos, con nuestros hermanos y con la creación toda uniéndonos en un mismo Espíritu. Además de todas las celebraciones realizadas en las parroquias, para la Diócesis se planeó en este año de 1996 un nutrido programa de celebraciones, que contaba con la presencia de nuestro Obispo y Pastor. Las actividades fueron como sigue:

Domingo de Ramos en el AA. HH. "Mi Perú"
"Así, triunfal, debe llegar Jesucristo a nuestras almas"

Con estas palabras, Mons. Miguel introdujo su homilía de Domingo de Ramos, fiesta de inicio de las celebraciones de la Semana Santa.

Rememorando la entrada del Rey y Pastor en Jerusalén y acompañado por unas 400 personas que provistas de palmas y ramos de olivo entonaban los cantos del hossana, nuestro Obispo había recorrido los arenales hasta llegar a la parroquia "Nuestra Señora de las Mercedes". Allí presentó al pueblo al nuevo párroco R.P. Contardo Tulio Sánchez Mauricio.

Inspirado por la belleza y profundidad de esta fiesta, monseñor Miguel explicitó de manera muy hermosa que la misión esencial del nuevo párroco y de todo el pueblo a él encomendado es "seguir a Jesucristo en su camino al Calvario para llegar a la gloria de la Resurrección".
Luego de la bendición de la Parroquia se dio inicio a la procesión de Nuestra Madre.

Jueves Santo en la Iglesia Catedral
"Recuerden, hermanos, que el espíritu de Cristo está con ustedes y que los ha elegido para ser continuadores de su obra"

El Jueves Santo, rodeado del clero y los seminaristas de la diócesis, Mons. Miguel Irizar, celebró su primera Misa Crismal como Titular de la Iglesia local en el Primer Puerto.

En medio de un profundo recogimiento, los presbíteros de la diócesis renovaron sus promesas sacerdotales y su fiel adhesión a Jesucristo el Buen Pastor, al Obispo y al Pueblo de Dios a él encomendado. La celebración, vivida con gran intensidad por todos los participantes fue un testimonio palpable del fortalecimiento de la unidad de la Iglesia en el Callao.

Como es tradición inmemorial, en el marco de esta Eucaristía se bendijo los Oleos Sagrados que son repartidos como signo de unidad con el Obispo a todas las parroquias de la diócesis para las distintas unciones sacramentales: el óleo para aliviar a los enfermos; el óleo de los catecúmenos y el Santo Crisma con el que se unge a los bautizados, a los confirmandos y a los que reciben el Sacramento del Orden.

"Tomad y comed todos de Él…"

El mismo día en la tarde, en la Catedral del Callao, Mons. Miguel presidió la celebración que es el centro y culmen de la vida de la Iglesia, la Institución de la Eucaristía por nuestro Señor Jesucristo. La Eucaristía fue un momento fuerte de conversión y toma de conciencia del misterio de la Iglesia cuyo centro es precisamente este Sacramento en el que Cristo mismo se nos da en alimento.
Repitiendo el tierno gesto de humildad del "Maestro y Señor", Mons. Miguel lavó los pies a 12 ancianos del Asilo de Ancianos Desamparados del Callao exhortando a los fieles chalacos a ser como Jesucristo, humildes y solícitos servidores de los hermanos más necesitados.

Viernes Santo en el Corazón del Callao
Vía Crucis

En un impresionante marco de profunda piedad y participación se hizo por primera vez el recorrido del Vía Crucis alrededor de la fortaleza del Real Felipe. Portando una gran cruz, Mons. Miguel y gran cantidad de fieles, fueron recorriendo las estaciones que rememoran los dolores y humillaciones que sufriera nuestro Señor Jesucristo por la salvación del mundo. Esta celebración se inició una hora antes que S.S. Juan Pablo II iniciara en Roma el tradicional Vía Crucis en el Coliseo Romano. Los custodios del Real Felipe participaron igualmente con respeto y atención en las estaciones que tocaron recordar ante los muros de la fortaleza colonial.

Sábado de Gloria: Alegres con toda la Iglesia
"Si Cristo no hubiera resucitado..."

Encendiendo una antorcha frente a la Catedral del primer puerto, Mons. Irizar inició el sábado a las 8 de la noche la celebración más bella de la liturgia de la Iglesia: la Vigilia Pascual. Del fuego bendecido encendió el Cirio Pascual que representa a Cristo, nueva columna de fuego que guía al Nuevo Israel de la esclavitud del pecado a la verdadera libertad.

Después de un breve procesional en el que se entonó la antífona "luz de Cristo" cada uno de los participantes encendió la vela que portaba. Esta transmisión de la luz es signo de que cada uno debe mantener encendido el Amor de Cristo en su corazón para entregarlo a los demás. La renovación de las promesas bautismales y la larga serie de lecturas del Antiguo y Nuevo Testamento hasta llegar al Evangelio son una catequesis íntegra que nos permite ingresar al misterio de la Pascua en la que todo florece y se hace nuevo por la gracia de Dios Padre manifestada en Cristo Jesús por el Espíritu Santo. Así, los fieles unidos a su Pastor vivieron en la Catedral el Misterio de la Resurrección.

Domingo de Resurrección: una sola fe

El Domingo de Resurrección sella con su sentido de gozo pleno la vida de los creyentes. Es por eso que se prolonga a lo largo de cincuenta días en los que la Iglesia entera recoge de manera especial los frutos de la Redención. La Eucaristía celebrada en todas las parroquias de la diócesis marcó el inicio de la nueva vida y al mismo tiempo el fortalecimiento de la esperanza de resurrección para todos los fieles.

Por su parte Mons. Miguel había invitado a los chalacos a celebrar vivamente el triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte: "Invito a todos los hermanos a asistir a las misas de resurrección. Éste es un acto al que tampoco pueden faltar los chalacos, como buenos cristianos que son".