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Jubileo

La vida contemplativa se inspira en la oración de Jesús en la soledad

Su Santidad manifiesta la relevancia de la vida de oración

Juan Pablo II resaltó la importancia que tienen los monasterios en la vida espiritual del pueblo de Dios, esto lo manifestó en la meditación mariana dirigida a la comunidad de Aosta, durante la visita que hiciera al monasterio carmelita "Mater Misericordae", ubicado en el municipio de Quart el 18 de julio pasado.

Culminada la oración del ángelus, los fieles que se congregaron en el valle de Aosta (municipio de Quart), acompañaron al Papa en la meditación mariana.

carmelit.jpg (14020 bytes)"Un monasterio es una auténtica "central" de energía espiritual, que se alimenta en la fuente de la contemplación, a ejemplo de la oración a la que Jesús se dedicaba en la soledad, sumergiéndose totalmente en el diálogo con Dios Padre, para obtener la fuerza necesaria con vistas a su misión salvífica", dijo el Santo Padre al referirse a los monasterios donde se cultiva el carisma de la vida contemplativa, el que calificó de "muy valioso" y de "respuesta al amor absoluto de Dios".

Asimismo dijo que este amor absoluto "en el Verbo encarnado se ha unido a la humanidad con un vínculo eterno e indisoluble".

Refiriéndose a los monasterios femeninos, señaló que estos "manifiestan con particular elocuencia la unión exclusiva de la Iglesia con Cristo, su Esposo, reviviendo la experiencia de María, Virgen del silencio y de la escucha".

Juan Pablo II, que hacía diez años, exactamente el 16 de julio de 1989, bendijo el monasterio carmelita; señaló que "en esta comunidad monástica de Quart, María, Reina del Carmelo, es venerada con el título de Madre de la Misericordia", ya que "en efecto, la santísima Virgen, al dar a luz a Jesús, dio al mundo el Testigo supremo del amor misericordioso de Dios".

El Papa resalta el papel de María en la historia de la salvación al señalar que no fue un simple instrumento, sino que más bien fue "una dócil cooperadora", con la que la divina misericordia encontró una "consonancia perfecta".

Así, "en su corazón inmaculado se reflejan adecuadamente la ternura de Dios, su voluntad de perdonar a los pecadores y los gestos de su compasión paterna".

En la hora trágica y gloriosa del Calvario, donde con el sacrificio de Cristo se cumple el supremo acto redentor, "María se convierte para siempre en la Madre de la Misericordia", y añade que "las monjas carmelitas se inspiran en su sublime modelo, entregándose por la salvación de todos los hombres".

"Demos gracias al Señor porque no deja de llamar almas elegidas para que sean, en el corazón de la Iglesia, apóstoles de su amor misericordioso por medio de la oración", dijo el Santo Padre con respecto a las personas llamadas a llevar una vida contemplativa.