Historia de la Diócesis Dctos: Papa Juan Pablo II
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Jubileo

Fueron ordenados ocho nuevos sacerdotes
en el Callao

El 29 de junio, en las instalaciones del colegio Claretiano, Monseñor Miguel Irizar ungió a ocho nuevos sacerdotes tomados en el Seminario «Redemptoris Mater y Juan Pablo II» de nuestra Diócesis.

José María Gómez, Juan Armando Herrera, Pascal Koné, Pierre Mambó, Luis Enrique Morales, Juan Penayo, Ivanil Portela y José Salas; iniciaron su preparación hace muchos años en el Camino Neocatecumenal , para después ingresar al Seminario Diocesano Misionero «Redemptoris Mater y Juan Pablo II»; lugar que, en palabras del Obispo «ha profundizado vuestra vida cristiana y os ha formado y modelado para el ministerio que vais a recibir».

A estos ocho seminaristas, procedentes de siete países: Brasil, Paraguay, El Salvador, Costa de Marfil, España y Perú; les recordó que como nuevos sacerdotes en el orden de los Presbíteros, les corresponderá «la función de santificar en Cristo», ya que «por medio de vuestro ministerio, alcanzará su plenitud el sacrificio espiritual de los fieles, que por vuestras manos, junto con ellos, será ofrecido sobre el Altar, unido al sacrificio de Cristo, en celebración incruenta».

También los llamó a reflexionar cada vez que realicen la consagración del pan y el vino, "ofrenda del pueblo santo para presentarla a Dios"; instándoles además a "conformad vuestra vida con el misterio de la Cruz del Señor".

Más adelante les pidió no olvidar «el ejemplo del Buen Pastor», que vino para servir y no para ser servido, así como para "buscar y salvar lo que estaba perdido".

Dirigiéndose luego a las familias y comunidades cristianas, "cuna de la Iglesia y de las vocaciones sacerdotales", pidió orar "por los nuevos presbíteros de nuestra Diócesis".

Asimismo dijo que «con vuestra obediencia manifestáis la comunión con Pedro y su sucesor Juan Pablo II, y con vuestro Obispo»; y que «viviréis y realizaréis la misión como Pablo, dentro y más allá de las fronteras de nuestra Iglesia local».

La ordenación

Terminada la homilía, los ocho seminaristas subieron donde estaba el Obispo, y según el llamado, se fueron acercando; y con respuestas de «sí, estoy dispuesto», y «prometo», fueron confirmando su voluntad de responder al Plan de Dios en la vocación sacerdotal.

Acto seguido se postraron boca abajo, al tiempo que sacerdotes y Obispos se pusieron de rodillas, siendo imitados por todos los asistentes. Se permaneció en esta posición durante el rezo de las letanías.

Después de la imposición de manos por Monseñor Irizar, fueron acogidospor el Clero presente, para luego hacerles entrega de los ornamentos presbiterales que les acompañarán a los lugares donde sean enviados.

«Jesucristo el Señor, a quien el Padre ungió con la fuerza del Espíritu Santo, te auxilie para santificar al pueblo cristiano y para ofrecer a Dios el sacrificio», les dijo a cada uno conforme se les fue nombrando y se les ungía las manos con el Santo Crisma.

La ceremonia, realizada durante la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, contó con la presencia del Obispo de Yurimagüas.