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La Santa Sede ante la
Organización de los Estados Americanos

El día 6 de Junio se dió a conocer el discurso completo de Monseñor José Antonio Almandoz Garmendia, Jefe de la Delegación de la Santa Sede, ante la XXVII Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que tuvo lugar en Lima (Perú) del 1 al 5 junio.

Monseñor Almandoz, Secretario de la Nunciatura Apostólica en Perú, habló el 3 de junio sobre el proceso de globalización mundial, y señaló que "los esfuerzos de unificación económica y de coordinación política deben sentir la urgencia de mejorar efectivamente la condición de todos, especialmente de los más pobres y desvalidos, preservando al mismo tiempo su identidad y su patrimonio cultural y religioso".

De esta forma, se evitan los riesgos que puede traer consigo la globalización, como la pérdida de la identidad cultural de los países y la consideración del hombre como un mero factor de producción y consumo.

Esta consideración "acaba por reconocer como relevantes social y jurídicamente sólo a aquellos que pueden producir y consumir"; y excluye "a los que no están en condiciones de pesar económicamente": los niños, los desocupados, los más pobres, los no nacidos y muchas poblaciones indígenas.

Los principios de solidaridad y subsidiariedad promovidos por la Doctrina Social Cristiana "adquieren un renovado valor en el orden internacional a las puertas del siglo XXI". Dichos principios propugnan que todos, desde los estados hasta los individuos, deben sentir la responsabilidad por las carencias de los más necesitados y ayudarlos a su desarrollo.

El Jefe de la Delegación de la Santa Sede subrayó que "la economía y la técnica no pueden por sí mismas darse reglas éticas y jurídicas. La globalización exige entonces ser acompañada por una legislación universal", que garantice la paz, el desarrollo y el respeto a los derechos y la dignidad del hombre. Esto "es responsabilidad tanto de las organizaciones universales como de aquellas regionales".

Finalmente, señaló que la OEA juega un papel central "en la tarea de dar a los grandes conceptos de libertad, desarrollo y derechos humanos, un contenido concreto y adecuado a las realidades americanas", como paso decisivo "para la realización de una América integrada".