Formando pastores según
el Seminario Diocesano «Corazón de Cristo»

En la Solemnidad de Todos los Santos del año 1988 quedó erigido el Seminario Diocesano "Corazón de Cristo", sobre la experiencia del Convictorio que - bajo el mismo nombre - funcionaba desde el año 1977 en la Parroquia "Sagrado Corazón de Jesús" en La Punta. El próximo año cumplirá 10 años de existencia y sus primeros frutos vienen ya trabajando como Párrocos y Vicarios Parroquiales en distintas parroquias de nuestra Diócesis, tanto en el casco urbano cuanto en los pueblos jóvenes, preparándose para partir asimismo los primeros misioneros de este Seminario que serán enviados al Vicariato Apostólico de Yurimaguas, por nuestro Pastor, en el marco de las celebraciones de sus Bodas de Plata Episcopales.
Pese a sus pocos años de existencia, el Seminario "Corazón de Cristo" ha recorrido un largo camino, habiendo copado la totalidad de sus instalaciones construidas. Es decir, que el local necesita ser ampliado para dar cabida a nuevas vocaciones que van surgiendo en la Diócesis: "la mies es mucha y los obreros pocos" por eso el Señor nos va bendiciendo con nuevas vocaciones y sin duda lo hará aún más con vista a la ardua misión que nos espera en el Tercer Milenio.
Este año son 24 los seminaristas que se preparan para el sacerdocio, acompañados por un nutrido grupo de formadores - debidamente calificados - que cuidan los distintos aspectos de la formación sacerdotal, bajo la coordinación del Rector y la guía permanente de nuestro Obispo.
La llamada a la santidad es el centro del programa formativo. Dios quiere dotar a su Iglesia de pastores según Su Corazón, tal como lo anunciara desde tiempos antiguos a través de los profetas. Para ello la vida del Seminario está caracterizada por una profunda intimidad con el Señor, mediante tiempos de oración -comunitaria e individual - estudio y servicio, sin dejar de lado la lectura espiritual y cultural, el deporte y los ratos de descanso necesarios para recuperar las energías requeridas para servir del mejor modo a Dios y a los hermanos.
El equipo de formadores - recientemente renovado con sacerdotes de nuestra Diócesis previamente preparados en Roma - expresan su alegría al constatar que los seminaristas responden a la llamada de Dios, en una vida de entrega y obediencia. Son jóvenes alegres que van descubriendo poco a poco la grandeza de la vocación y el sentido de ser consagrados por Dios para una misión especial en favor de la Iglesia y la humanidad entera.
Bajo la maternal solicitud de la Virgen María y la protección de San José, los seminaristas combinan los estudios con la práctica pastoral y la participación en algún movimiento presente en nuestra Diócesis, a través de los cuales se nutren en la Fe y se mantienen íntimamente vinculados al Pueblo de Dios del cual forman parte y al cual están llamados a servir.
Como fieles cristianos, todos estamos invitados por Dios a apoyar esta obra tan necesaria para la Nueva Evangelización de nuestra Diócesis y poder asegurarnos así pastores según el Corazón de Cristo, que nos continúen guiando en este peregrinar hacia la Casa del Padre. Ayudémoslos pues con nuestras oraciones y nuestros bienes, sabiendo que Dios recompensa con el ciento por uno a todo el que hace algo por la Iglesia.
Si alguno siente la llamada de Dios al sacerdocio o a colaborar de cualquier modo con el Seminario, no dude en acercarse a: Jr. Elías Chunga, cuadra 6 (sin número), La Perla.