Editorial
«Un Obispo Mártir»
El próximo 15 de marzo el Santo Padre beatificará al Obispo Pasionista Mons. Eugenio Bossilkow, fusilado por el gobierno comunista de Bulgaria el 11 de noviembre de 1952.
Detenido el 16 de julio de ese mismo año junto a otros 40 sacerdotes, religiosas y laicos, en un gran operativo policial contra todas las comunidades católicas existentes en Bulgaria, fue sometido a un terrible proceso de interrogatorios que incluía torturas realmente satánicas.
La acusación que lo llevaría a la pena de muerte por fusilamiento, se tipificaría como espionaje y subversión atribuida a su persona como principal dirigente de la organización católica en contra del Estado búlgaro comunista y leninista.
En una de sus últimas cartas solicitaba oraciones para estar "bien dispuesto a cumplir la voluntad de Dios y para seguir al Maestro", incluso sintiendo ya "algunas de sus espinas" "Ruega para que Dios me de la fuerza para ajustarme con todo el corazón a su voluntad. La cruz de oro es muy pesada, pero con su ayuda se puede todo" Se había preparado para ese momento crucial : "cuento siempre con vuestras oraciones, y si ha de venir lo peor, que venga. Tengo valor para vivir, y confío en tenerlo también para soportar lo peor, permaneciendo fiel a Cristo, al Papa y a la Iglesia". (Carta circular del P. José Agustín Orbegozo - Superior General de la Congregación Pasionista, 25 de enero de 1998)
Su testimonio y martirio marcó profundamente nuestra vida de jóvenes religiosos recién profesos en la Congregación Pasionista el año 1951.
Como religioso Pasionista y como Obispo quiero compartir con todos ustedes, sacerdotes, religiosos y laicos de nuestra Iglesia diocesana del Callao este acontecimiento eclesial .
Acudiré obligadamente a la ceremonia de Beatificación de Mons. Bossilkow, mi hermano en la Congregación Pasionista y en el Episcopado el próximo 15 de marzo en la Basílica de San Pedro en Roma.
Su ejemplo, su fidelidad a Jesucristo y a la Iglesia, que lo llevó a la muerte por el nombre del Señor Jesús, aliente nuestra vocación cristiana y nuestra consagración a la causa del Evangelio.
Mons. Miguel Irízar Campos, C.P.
Obispo del Callao