Se presentó Documento del Papa sobre las Conferencias Episcopales
La naturaleza teológica y jurídica de las conferencias episcopales ha sido abordada por un Motu Propio del Papa Juan Pablo II titulado "Apostolos Suos", que fue presentado el día jueves 23 de julio en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
En la presentación del documento papal participaron los Cardenales Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y Miloslav Vlk, Arzobispo de Praga y actual Presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas. Junto a ellos estarán presentes Mons. Julián Herranz, Presidente del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos; Mons. Tarcisio Bertone, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe y Mons. Francesco Monterisi, Secretario de la Congregación para los Obispos.
El esperado documento papal es
el fruto de un largo proceso de consultas y borradores que se inició hace diez
años, cuando en abril de 1988 el Cardenal Bernardin Gantin, entonces Prefecto
de la Congregación para los Obispos, envió un primer borrador a las confere
ncias
episcopales junto con 11 preguntas.
La actual Carta Apostólica -publicada en la forma de un Motu Propio- enfrenta algunas interrogantes sobre el papel y los límites de las conferencias episcopales, que suman a nivel mundial el numero de 108. En efecto, aunque el Papa señaló en 1987 que las conferencias de obispos son "útiles y en algunos casos, absolutamente indispensables" en la medida en que responden "a las exigencias de los tiempos", también ha destacado que existen preguntas sobre su relación con cada obispo.
En efecto, la estructura jerárquica de la Iglesia, tanto desde el punto de vista jurídico como teológico, vincula directamente al Sucesor de Pedro -el Papa- con los sucesores de los Apóstoles -los obispos-. Desde esta perspectiva, la figura de la conferencia episcopal se comprende como una instancia colegiada de los segundos, pero no como una "mediación" entre el Papa y los obispos.
En el sínodo extraordinario de 1985, numerosos obispos pidieron que se aclarara el "status teológico" así como la autoridad doctrinal de las conferencias episcopales; sobre todo para evitar la confusión que lleva a muchos católicos a ver las conferencias de obispos como instancias instituidas para el "gobierno pastoral" de toda una nación o como un "gobierno supremo" que está por encima de la autoridad de cada obispo.
En el mismo sínodo, los obispos habían reconocido que las conferencias episcopales eran valiosas instancias que permitían a cada obispo residente desarrollar mejor sus tareas y responsabilidades. Sin embargo, señalaban que éstas enfrentaban tres posibles riesgos que debían ser evitados:
- convertirse en estructuras burocráticas con capacidad de decisión en lo pastoral
- coartar la libertad psicológica de los obispos para actuar con pleno derecho y autoridad en su propia diócesis
- elevarse como entidades autónomas a la autoridad de la Santa Sede.
En ese sentido, se espera que la Carta del Papa que será presentada el jueves destaque el valor indiscutible de las conferencias como instancias de servicio y colegialidad episcopal, pero al mismo tiempo recuerde que las conferencias no poseen propiamente el "magisterium", es decir, la potestad para expresarse con autoridad en materia doctrinal.
En rueda de Prensa
En la conferencia de prensa que acompañó a la presentación de la Carta Apostólica "Apostolos Suos", el Cardenal Joseph Ratzinger explicó que el documento sobre las conferencias episcopales no introduce novedades fundamentales, sino que recopila y amplía enseñanzas y legislaciones ya existentes en la Iglesia.
El primero en hacer uso de la palabra fue el Arzobispo Francesco Monterisi, Secretario de la Congregación para los Obispos, quien hizo la aproximación histórica tanto a la conferencias episcopales como a la génesis del actual documento.
Inmediatamente después habló el Cardenal Ratzinger, quien explicó que el documento dedica especial atención a la autoridad doctrinal de las conferencias. "Las conferencias episcopales no constituyen por sí mismas una instancia doctrinal vinculante y superior a la autoridad de cada uno de los obispos que las componen", dijo el Purpurado, y destacó que "si las declaraciones doctrinales emanadas por una conferencia son aprobadas por unanimidad por los obispos, pueden ser publicadas en nombre de la Conferencia misma, y los fieles deben adherirse" a ellas; pero " si falta dicha unanimidad, la mayoría cualificada de los obispos de una conferencia no puede publicar la eventual declaración como magisterio auténtico de la misma (...) a menos que tal documento aprobado solo con una mayoría cualificada obtenga la 'recognitio' de la Sede Apostólica".
Luego tomó la palabra el Arzobispo Julián Herranz, Presidente del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, quien abordó los aspectos jurídicos de la Carta Apostólica y señaló que las conferencias "no son órganos de centralización de gobierno, sino de conveniente entendimiento y cooperación pastoral entre los obispos".
Finalmente, el Cardenal Miloslav Vlk, Arzobispo de Praga (República Checa) y Presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas, aportó una fuerte nota testimonial al recordar que a la Iglesia en su país, bajo el dominio comunista, le tocó vivir "el dolor de la 'no-unidad', de la 'no-comunión'". Como consecuencia, los obispos se dan cuenta ahora más que nunca del valor de las conferencias episcopales para crear comunión y "realizar dignamente la tarea, confiada por el Señor, del anuncio del Evangelio".
En la prolongada ronda de preguntas, el Cardenal Ratzinger explicó que la "Apostolos Suos" era un documento solicitado por el Sínodo de los Obispos de 1985 y que, por tanto, "es un texto deseado por todos los obispos y por su cabeza el Papa". Se trata, explicó también, de un documento complejo y "con una larga historia que no siempre ha sido fácil".
Relató que el Papa mismo, pese a la complejidad del tema, había deseado que se iniciara el proceso de reflexión y consultas que concluyeron en el texto actual.
El Cardenal Ratzinger señaló también que, al tratarse de un documento "técnico", necesitaba ser comprendido y explicado por especialistas.