JUBILEO
Sacerdotes del Mundo apuntan a América como Nueva Evangelizadora
Los
más de 2,400 sacerdotes reunidos en el Tercer Encuentro Internacional de Sacerdotes
realizado la segunda semana del mes de Julio en Méjico respaldaron la afirmación
del Vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina, Mons. Cipriano
Calderón, quien apuntó al Continente de la Esperanza como el llamado a evangelizar
el mundo en el tercer milenio.
Ante los participantes llegados de los cinco continentes a la Basílica de Guadalupe, Mons. Calderón recordó que el Papa ha llamado a una Nueva Evangelización, pero ésta no puede realizarse efectivamente sin la presencia abundante de sacerdotes y laicos comprometidos. En ese aspecto, aseguró que América Latina está llamada a evangelizar al mundo, pues prácticamente la mitad de todos los católicos vive en este continente, y hay infinidad de misioneros latinoamericanos en todos los rincones del planeta.
Mons. Calderón comentó que desde hace algunos años se registra a nivel mundial un incremento en las vocaciones sacerdotales, luego de la crisis posterior al Concilio Vaticano II. Sin embargo, señaló que no es suficiente contar con más sacerdotes sino que la evangelización de nuestra sociedad requiere el anuncio de la persona de Cristo, presentar su propuesta de vida y construir el futuro sobre los valores evangélicos.
Previamente, el Prefecto de la Pontificia Congregación para el Clero, Cardenal Darío Castrillón Hoyos, había señalado la creciente importancia de los medios de comunicación masiva en la formación de la conciencia del hombre y como impulsores de la globalización. Al respecto, el Cardenal advirtió que al no presentar contenidos cristianos y su intento - a veces inconsciente - por desplazar a las familias en muchos ámbitos, han afectado seriamente la transmisión de la fe a las nuevas generaciones.
Retos y secularismo
Por su parte, el Arzobispo mexicano, Mons. Javier Lozano Barragán, Presidente del Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios, precisó que "en los umbrales del tercer milenio, sentimos la necesidad de pronunciar una palabra para que este hecho histórico no sea tan sólo un hito cronológico, sino más bien una ocasión de profunda reflexión y un compromiso concreto de cambio para que entre todos construyamos un mundo fraterno".
Mons. Lozano subrayó la necesidad de que obispos y sacerdotes entiendan la actualidad de un mundo cada vez más globalizado y cambiante para hacer llegar el mensaje del Evangelio al hombre que se desarrolla en este contexto.
"Sólo de esta forma - dijo - la Iglesia podrá hacer presente los valores de la dignidad de la persona, la libertad, la vida y el bienestar no sólo individual, sino incluso internacional entre las naciones, pues estamos frente a un mundo cuyo valor principal es la economía y el poder, llegando incluso a plantear que se puede prescindir de personas y naciones porque éstas no son comercialmente valiosas".
Finalmente señaló que el secularismo imperante aleja cada vez más a la persona de Dios. "La persona actual pareciera no contar con la presencia divina a la hora de pensar y tomar decisiones: en la familia, en el trabajo, en la profesión, en la elaboración de nuevas leyes, en el comercio, en el arte y en la vida cotidiana. Esta misma actitud lleva a hechos desconcertantes que, en muchos casos, cuestionan la propia esencia del ser humano", concluyó.
En la celebración eucarística de clausura del encuentro, el Cardenal Darío Castrillón exhortó a los más de 2,000 sacerdotes y 50 obispos presentes, a convertirse en "agentes activos y generosos" de la Nueva Evangelización solicitada por el Santo Padre para el Tercer Milenio.
En el encuentro, que combinó conferencias, celebraciones litúrgicas, experiencias pastorales, un día de retiro y visita a los principales centros religiosos, participaron 100 sacerdotes de Asia y Africa, 400 de Europa, 100 de Canadá y Estados Unidos, 400 de América Latina y 1,200 de México.
El Arzobispo anfitrión, Cardenal Norberto Rivera Carrera, señaló que el ministerio sacerdotal "es una 'empresa' fascinante que con frecuencia sufre fatiga, desconfianza y aislamiento, pero aún conserva el don de que los fieles confían y recurren a ella en momentos difíciles de la vida".
El Purpurado exhortó a la multitud de presbíteros, que conformaban un mar de vestiduras blancas, a no dejarse llevar por el activismo y renovar su caridad pastoral. "Hoy día esta última está en peligro de ser vaciada en su significado por un 'funcionalismo' o 'eficacia pastoral' equivocados", señaló.
"La nueva evangelización tiene necesidad de nuevos evangelizadores, y éstos son los sacerdotes renovados y comprometidos a vivir su labor pastoral", dijo el Arzobispo y concluyó señalando que "el presbítero de mañana, no menos que el de hoy, debe continuar la labor que han venido ejerciendo desde milenios precedentes los sacerdotes, siempre animados por el modelo de Cristo y la Iglesia".