JUBILEO
Silenciosas pero
intensas renovaciones en vistas
al Jubileo
Para los peregrinos que visitan el Vaticano en estos días, los esfuerzos por poner a punto a la Santa Sede para los millones de visitantes que llegarán por el Jubileo del 2,000 resultan evidentes en los trabajos arquitectónicos. Sin embargo, otros importantes preparativos se vienen realizando sin que éstos sean visibles para los visitantes.
Visibles son, por ejemplo, los andamios que cubren la fachada de San Pedro y los que se vienen montando alrededor de las columnatas. Lo son también los 1.4 millones de pies cúbicos de tierra que vienen siendo removidos para construir un nuevo gran ingreso para los museos vaticanos, o los nuevos baños estrenados en la terraza del techo de San Pedro .
Pero para atender la presencia de millones de peregrinos, otras renovaciones materiales menos visibles están siendo realizadas. Así, la central telefónica vaticana, que anualmente gestiona unos 3.4 millones de llamadas internas, 3.5 millones de llamadas fuera del Estado de la Ciudad del Vaticano y unas 770,000 llamadas de larga distancia, ha sido totalmente renovada.
En vistas al jubileo, la central, administrada por las Pías Discípulas del Divino Maestro, integrará ahora 1,000 nuevas conexiones sin ningún problema, gracias al nuevo sistema computarizado de control de llamadas y a las veloces líneas telefónicas ISDN - de máxima velocidad -.
Del mismo modo, se está modernizando el sistema de recolección de basura. Actualmente, el sistema está preparado para recoger unas 15 toneladas anuales de basura, pero se calcula que durante el jubileo esta cifra se triplicará, demandando no sólo nuevos equipos, sino un método operativo totalmente renovado.
Pero los preparativos no son solo materiales. El Cardenal norteamericano William W. Baum, Presidente de la Penitenciería Apostólica, ha enviado cartas a diversas órdenes religiosas y asociaciones sacerdotales solicitando sacerdotes para triplicar o cuadruplicar el número de sacerdotes disponibles para atender confesiones durante el próximo Año Santo tanto en la Basílica de San Pedro como en las otras tres basílicas mayores: San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Santa María la Mayor.
La idea es que la infraestructura material se ponga al servicio del gran objetivo del Jubileo del 2000: la renovación espiritual de la Iglesia Católica en todo el mundo.