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Jubileo

"Jóvenes: En el Umbral del Nuevo Milenio esta es vuestra hora"

Durante la Celebración de la XIV Jornada Mundial de la Juventud y el Domingo de Ramos, que una inesperada lluvia obligó a trasladar de la Plaza San Pedro al interior de la Basílica, el Papa Juan Pablo II recordó a los jóvenes que «esta es vuestra hora», pero que ello implica abrazar el menaje exigente del Señor Jesús. Durante la Misa concelebrada por el Cardenal Francis Stafford, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos y el Cardenal Camillo Ruini, Vicario del Papa para la ciudad de Roma, Juan Pablo II destacó cómo el mensaje del Domingo de Ramos se centra en el Cristo victorioso y sufriente que manifiesta el amor del Padre. El Pontífice invitó a los jóvenes a preguntarse. «¿Qué quiere Él (el Padre) de nosotros?» «Quiere que, mirando a Jesús, aceptemos seguirlo en su pasión para compartir con Él la resurrección».

»No nos debemos desalentar por las derrotas ni exaltar por las victorias, porque, como para Cristo, la única victoria está en la fidelidad a la misión recibida del Padre», dijo el Papa, al recordar que desde hace catorce años se celebra la Jornada Mundial de la Juventud, en la que los jóvenes» confirman y renuevan su compromiso en la urgente tarea de la nueva evangelización».

El Pontífice explicó también que para los jóvenes, el misterio de la Cruz es «un gran don» y «signo de su madurez». «Con su Cruz, símbolo universal del Amor, Cristo guía a los jóvenes en el mundo, en la gran «asamblea» del Reino de Dios, que transforma los corazones y la sociedad», agregó el Pontífice.

»¡Queridos Jóvenes! Id con gozo al encuentro de Cristo, que alegra vuestra juventud. Buscadlo y encontradlo en la adhesión a su palabra y a su misteriosa presencia eclesial y sacramental». «Vivid con Él en la fidelidad a su Evangelio, exigente, es verdad, hasta el sacrificio, pero al mismo tiempo, la única fuente de esperanza y de verdadera felicidad»; agregó el Papa; quien también pidió a los jóvenes amar a Jesús «en el rostro del hermano necesitado de justicia, de ayuda, de amistad y de amor».

»En la vigilia del nuevo milenio, esta es vuestra hora», exclamó el Papa.

»El mundo contemporáneo os abre nuevos senderos y os llama a ser portadores de fe y de gozo, como expresan los ramos de palma y de olivo que hoy tenéis en las manos, símbolo de una nueva primavera de gracia, de belleza, de bondad y de paz». «¡El Señor Jesús está con vosotros y os acompaña!», concluyó el Pontífice. »¡La lluvia no os detiene!»

Pese a la persistente lluvia, un grupo grande de jóvenes, en su mayoría hispanohablantes, se congregó en la Plaza San Pedro, invitando al Papa a asomarse por su ventana. Pese a que el Pontífice ya había dirigido el Angelus en la Basílica, decidió inesperadamente asomarse, ante el aplauso de los jóvenes, a quienes se dirigió en español e italiano. »Sois Fuertes ¡La lluvia no os detiene!», dijo el Pontífice, arrancando una larga salva de aplausos. «¡Una buena Semana Santa y que tengan un buen almuerzo!», concluyó.