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Padres de Familia satisfechos
con Ley Educacional
La mayoría de padres de familia norteamericanos se mostraron "muy satisfechos"
con los primeros resultados de la reciente ley de Wisconsin que posibilita a los hijos de
personas con limitados recursos económicos acceder a una educación católica a través
de becas otorgadas por el Estado.
Según el Catholic Herald, periódico arquidiocesano de Milwaukee, en general, los padres
de familia que hasta ahora vienen aprovechando el Parental Choice Program (Programa de
elección educativa de los padres) y han matriculado a sus hijos en escuelas católicas,
comentaron que los nuevos centros de
enseñanza otorgan al estudiante un "ambiente religioso apropiado", mejores
oportunidades académicas, disciplina y seguridad.
Por ejemplo, Betty Brown, afirmó que la nueva ley le ha permitido por fin elegir para su
hija de 7 años una escuela católica porque tienen allí una educación personalizada.
Mientras que Sharon Caruso transfirió a sus dos hijas gemelas de 6 años, Melissa y
Miranda, de una escuela pública al primer
grado de la Escuela del Santísimo Sacramento, porque deseaba que ellas reciban la
educación católica que ella misma recibió.
Otras dos estudiantes de esa escuela, Erika, de 10 años, y Lynette, de 9, han encontrado
un ambiente más apropiado para una formación integral, según su madre Margaret Karpen.
Ella expresó que prefería que sus hijas estudien en la escuela del Santísimo Sacramento
porque tiene "mucho más que ofrecer" tanto por la instrucción, el ambiente
religioso y la seguridad para el niño.
Esperanza Camarillo, una adolescente de 15 años, que asistía a la Sholes Middle School
el año pasado, se ha trasladado a la escuela católica St. Joan Antida High School,
"para tener una buena educación". "Quiero ser una buena estudiante, una
buena abogada
porque quiero ayudar a la gente", afirmó.
Gracias al nuevo programa de becas en colegios privados, Debra y Nigel Noel, padres de
Adonis, de doce años, van regularmente a un programa de orientación para padres de
familia en St. Leo Catholic Urban Academy, la escuela en la que ahora estudia el niño.
Mediante estas clases, los padres son orientados para ayudar a estudiar a su hijo desde
los valores cristianos y una vivencia auténtica de la vida cristiana. "No estaba
aprendiendo lo suficiente (el niño)
estaba teniendo muchos problemas con los otros
niños. Creemos que St. Leo lo ayudará
académicamente", pues "allí podrá concentrarse mejor en sus estudios".
Nigel añade que "otra ventaja es que los niños aquí no vienen aquí para un
espectáculo de moda como sucede en otras escuelas", pues el clima sobrio y austero
de los colegios católicos "refleja la calidad de excelencia que St.
Leo históricamente ha ganado".
Porcha, una niña de nueve años que había obtenido calificaciones sobresalientes los
últimos tres años en una escuela pública, tiene ahora una exigencia más adecuada a su
nivel de rendimiento escolar.
En efecto, su madre Lisa Mitchell, viendo su capacidad se acogió a la nueva ley de
Milwaukee y pidió que la trasladaran a St. Leo, donde su sobrina Yien, de 11 años,
mejoró notablemente su rendimiento académico desde que la matricularon allí hace un
año. "Ella no era nada buena en la escuela pública
y ahora lo está haciendo realmente bien", explicó.
Se calcula que unos 6,500 estudiantes de escuelas de primaria y secundaria esperan ser
admitidos a escuelas privadas bajo esta ley. De estos estudiantes, se espera que 1,800
sean transferidos a escuelas privadas este año en el periodo 1998-99.
Las autoridades educativas informaron también que un total de 35 escuelas primarias y
medias y 5 escuelas de secundaria católicas pueden participar en el programa.
El único defecto que algunos educadores católicos han encontrado al programa es que
permite a los estudiantes no participar en actividades religiosas.
Por ello, algunas escuelas católicas aún están considerando si implementan el programa.
"No vamos a comenzar pidiendo perdón por lo que somos", comentó el director de
una escuela católica.
La Corte Suprema de Wisconsin no sólo confirmó la constitucionalidad del actual programa
sino que permitió su expansión para atender a más de 15,000 niños de hogares de bajos
ingresos, pero que desean acceder a una educación privada.