Jubileo
Semana Santa en el Primer
Puerto del Perú
La Pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, hechos con los que se cumplen las Sagradas Escrituras que hablaban de la necesaria entrega del Hijo de Dios para la Reconciliación de todos los hombres, fueron recordados nuevamente en todo el mundo católico.
De igual manera el pueblo chalaco, sumándose a los momentos de profunda reflexión a los que invitan estas fechas; participó de las actividades realizadas en las diferentes parroquias de la diócesis. A continuación se da un resumen de lo acontecido en la Catedral del Callao durante esos días.
Domingo de Ramos
El Señor Jesús entra a
Jerusalén aclamado como Rey
Monseñor Miguel Irízar, Obispo del primer puerto, ofició la celebración del Domingo de Ramos realizada en la Catedral del Callao, en compañía de una numerosa congregación de fieles, para recordar la entrada de Jesús en Jerusalén.
Previamente a la misa se llevó a cabo la simbólica entrada de Jesús, representado en la figura del Obispo del Callao, quien después haría la bendición de los ramos con los que el público quiso rememorar la bienvenida que el pueblo judío dio al Salvador.
Con esta fiesta se inicia la semana Santa, en la que el pueblo católico a nivel mundial, dará muestra de profundo dolor y posterior alegría al recordar la muerte de Jesús y su posterior resurrección triunfal con la que logró la tan esperada reconciliación de los hombres con Dios Padre.
Jueves Santo
"Somos una Iglesia en misión"
Treinta y dos sacerdotes están en servicio fuera de la diócesis.
"Somos una Iglesia en misión y para la misión universal", señaló monseñor Miguel Irízar durante la Misa Crismal celebrada en horas de la mañana en la Catedral del Callao, donde además setentinueve sacerdotes diocesanos renovaron sus promesas.
Esto lo dijo al indicar que de los ciento once sacerdotes diocesanos que están bajo su responsabilidad, treintidós han sido enviados por él para cumplir una labor de servicio y de misión fuera de la diócesis.
Asimismo manifestó que "todos los bautizados en Cristo somos el pueblo sacerdotal", sólo que algunos "hemos sido llamados para el ministerio sacerdotal al servicio de todos los miembros del pueblo de Dios".
Durante su homilía, leyó partes de la carta enviada por Su Santidad Juan Pablo II a todos los sacerdotes del mundo, donde los instaba a cumplir con su misión de ser los portadores del evangelio que "es la continua revelación del Padre" a todos los miembros del pueblo de Dios.
Terminada la homilía, los sacerdotes presentes renovaron delante del Obispo y de los participantes, las promesas que hicieran el día de su ordenación. Finalmente, fueron bendecidos los óleos que luego serían repartidos y llevados a cada parroquia del Callao.
En la Última Cena
Obispo insta a ser misioneros del nuevo milenio En dos mil años no se ha logrado evangelizar todo el mundo
Monseñor Miguel Irízar dio un gran reto a todos los cristianos "ser misioneros en el tercer milenio". Esto lo dijo durante la homilía de la Cena del Señor realizada en la Catedral del Callao.
Asimismo, recordó el significado de esta cena para todo el pueblo católico, donde Cristo, a través del signo del vino y del pan, entrega su cuerpo y sangre para "la salvación de la humanidad".
Señaló que "en la pascua cristiana ya no será el cordero el sacrificado para el perdón de los pecados", haciendo una comparación con lo que sucede en la pascua judía, donde se acostumbraba sacrificar un cordero.
Pues a partir de ese momento, todos los cristianos "celebramos la Pascua de Jesús, su paso de la muerte a la vida", así como "nuestra pascua bautismal que renovamos cada año, cada domingo, cada día" .
Además, recordó que es en esta oportunidad donde Jesús instituye a los sacerdotes, "primero a los apóstoles y luego a sus sucesores".
Más adelante seguiría el tradicional lavado de los pies, en el que se recuerda el gesto de humildad y servicio de Cristo para con sus apóstoles.
"El primero entre ustedes sea el último y servidor de todos", fue la frase con que Monseñor Irízar inició su homilía, para más adelante dar el ejemplo y lavar los pies a doce personas seleccionadas del asilo del Callao, a los que llamó "adultos mayores".
Para terminar con la ceremonia se trasladó en procesión el Santísimo Sacramente a su lugar de adoración.
Con la celebración de la Misa de la Cena
del Señor en la noche del Jueves Santo se inicia el Triduo Pascual, que terminará el
domingo de resurrección.
En el Viernes Santo
Cristo vuelve a morir por nosotros
"Si Cristo, con su muerte y resurrección, no llega a los corazones, aquí no ha pasado nada"
En procesión silenciosa hicieron su ingreso a la Catedral del Callao, monseñor Miguel Irízar, acompañado de los acólitos y ministros, como signo de reflexión, por la muerte de Cristo en la Cruz.
Hablando sobre la crucifixión, diría, "todos lo hemos crucificado, por eso le pedimos perdón al Padre, pero también le damos gracias; porque nos ha entregado a su Hijo para liberarnos del pecado y hacernos hijos en su Hijo".
Además de recordar la muerte del Salvador, el Obispo del Callao hizo una reflexión sobre la presencia de la Virgen María al pie de la Cruz, donde antes de terminar su vida terrena, Cristo decide entregárnosla como madre, y darnos a nosotros como hijos.
Terminada la homilía de monseñor Irízar, cada asistente se fue acercando a Cristo crucificado para adorarlo clavado en el madero.
Momentos después de finalizada la celebración en la Catedral, se realizaría el tradicional Vía Crucis alrededor de la fortaleza del Real Felipe.
Durante la Vigilia Pascual 
Los cristianos renovamos nuestro bautismo, se renuncia a Satanás y se reafirma el Credo.
Con fuertes "sí, renuncio" y "sí, creo"; cientos de asistentes a la Catedral del Callao, reafirmaron su propósito de alejarse de Satanás y renovaron su bautismo en presencia de Monseñor Miguel Irízar.
En el marco de la celebración de la "Madre de las liturgias" - como se conoce la Vigilia Pascual y como inicio de la misma, se realizó la ceremonia de la Luz en las afueras de la Catedral con el encendido del Cirio Pascual, que presidirá todas las misas del tiempo de Pascua.
Seguidamente con la celebración de la
liturgia de la Palabra se hizo un resumen de la historia de la salvación, que parte desde
creación y la caída de Adán y Eva, pasando por la promesa de un Reconciliador, hasta la
llegada de éste en la persona de Jesús.
Ya en su homilía, el Obispo del Callao llamó a los asistentes a vivir la resurrección, pues "si hemos resucitado, lo diremos en la vida"; ya que debemos ser "testigos de que el Señor que había muerto, está vivo".
Luego de esto, cada asistente, con fuertes "sí, renuncio" al pecado y seducciones de Satanás, y "sí, creo", en Dios Padre, en Jesucristo y en la Iglesia Católica renovaría las promesas bautismales hechas por padres y padrinos el día del bautismo.
De esta manera, el pueblo católico se fue acercando al final de lo que Monseñor Irízar denominó el "culmen del año cristiano", que es la Pascua del Señor, y que termina el domingo de Resurrección.