PLAN PASTORAL DIOCESANO

DEL CALLAO

2004 -2009

 

   
 

 

 

ÍNDICE

 

   
PRESENTACIÓN:
Al pueblo de dios de la diócesis del callao
 

A. Referencias Teológico - Pastorales
 
        1. Significado del Plan Pastoral Diocesano  
        2. Caminar desde Cristo  
        3. La espiritualidad de comunión: eje central y transversal del Plan Pastoral  
        4. La Iglesia, Pueblo de Dios, una comunidad misionera  
        5. La eclesiología vivida en la Iglesia local  
        6.  Los dinamismos de la vida eclesial  
        7.  La Iglesia, comunidad de creyentes  
        8.  La Iglesia local protagonista de la misión universal  
        9.  La actitud pastoral como comunión y misión  
       10.  Plan diocesano de evangelización  
       11.  Principales lineamientos pastorales  

B. Plan Pastoral Objetivos, compromisos y medios de acción
 
        1. Misión  
        2. Objetivo General  
        3. Objetivos Específicos  
        4. Iglesia Comunión  
        5. Iglesia Evangelizada y Evangelizadora  
        6.  Iglesia Misionera  
        7.  Iglesia Servidora  
   
   
   

 

 

 

Al Pueblo de Dios de la Diócesis del Callao

 

Quiero iniciar esta presentación con una mirada de fe y de amor a la Iglesia universal que preside en la caridad Su Santidad Juan Pablo II, desde hace 25 años.

 

Una mirada también de fe y de amor entrañable a nuestra Iglesia particular que está en el Callao, de la que todos Ustedes y yo somos miembros, y a la que sirvo y amo, lo mismo que Ustedes, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y fieles laicos.

 

Una memoria de gratitud y de reconocimiento a mis hermanos obispos: Mons. Eduardo Picher, Mons. Luis Vallejos y Mons. Ricardo Durand, que presidieron y sirvieron con tanto amor y dedicación a nuestra Iglesia chalaca.

 

“Conscientes de la presencia del Resucitado entre nosotros, nos planteamos hoy la pregunta dirigida a Pedro en Jerusalén, inmediatamente después de su discurso de Pentecostés: '¿Qué hemos de hacer, hermanos?' (Hch. 2, 37)” (NMI,29).

 

El Papa nos exhorta ardientemente a los Pastores de las Iglesias particulares a que, ayudados con la participación de los diversos sectores del pueblo de Dios, señalemos las etapas del camino futuro, sintonizando las opciones de cada comunidad diocesana con las iglesias vecinas y con la Iglesia universal.

 

“Nos espera, pues, una apasionante tarea de renacimiento pastoral. Esta obra nos implica a todos” ( ib .).

 

Con inmensa gratitud al Señor y a todos los que han colaborado en el diseño y elaboración de este documento, entregamos el Plan Pastoral de la Diócesis del Callao para los próximos cinco años

 

 

Desde el inicio de mi servicio episcopal en el Callao, he manifestado nuestro compromiso de trabajar para que nuestra Diócesis sea cada vez más una Iglesia evangelizada y evangelizadora, profundamente arraigada en la fe y abierta a la misión, con la participación de todos sus miembros en la tarea de la Nueva Evangelización, con una especial dedicación a los alejados y un amor preferencial por los más pobres y necesitados.

 

Durante estos años, y particularmente el año 1997 en mi Carta Pastoral “Enviado a dar la Buena Noticia”, he adelantado los aspectos fundamentales de nuestra pastoral diocesana. Las prioridades y compromisos delineados, los hemos venido asumiendo, junto con muchos de ustedes, en diferentes momentos a través de las comisiones diocesanas, los decanatos, los consejos parroquiales, las comunidades religiosas y particularmente con los miembros de nuestro presbiterio.

 

Con esta finalidad hemos convocado las dos Asambleas Pastorales Diocesanas de los años 2002 y 2003, para concretar y asumir en forma conjunta y responsable las grandes líneas y orientaciones pastorales que ahora nos comprometemos a aplicarlas en los próximos años.

 

Como premisas al Plan Pastoral, queremos recoger el caminar de nuestra Iglesia diocesana en su concreta realidad socio-religiosa, cuya investigación encargamos a la Pontificia Universidad Católica del Perú el año 1997.

 

Recogemos también algunas referencias teológico-pastorales que iluminen y acompañen la marcha de nuestra Iglesia particular y que reflejan el pensamiento y el corazón de vuestro pastor a lo largo de estos años de su servicio episcopal.

 

“IGLESIA SOMOS TODOS Y SUS NECESIDADES SON NUESTRAS”

 

Fue el slogan que lanzamos en la celebración del día de la Diócesis, en junio de 1996, que ha inspirado el Plan Pastoral Diocesano.

 

 

“Toda esta obra y este plan lo ponemos en manos del Señor, que nos ha encomendado la inmensa responsabilidad de conducir a este pueblo del Callao hacia el año 2000 con un rostro más humano y solidario, con una fe más auténtica y mejor formada y un testimonio de vida cristiana que debe ser el sello auténtico de los discípulos de Jesús al final de este milenio, de modo que nuestra Iglesia pueda cumplir cada vez con mayor fidelidad la misión que le corresponde de ser “sal, luz y levadura” (Carta Pastoral “Enviado a dar la Buena Noticia”, 13)

 

Con mucho afecto ponemos este documento en manos de todos los hermanos y hermanas que comparten con nosotros la misión de la Iglesia en el Callao.

 

“¡Duc in altum! ¡Remar mar adentro! Esta palabra resuena también hoy para nosotros y nos invita a recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el presente y a abrirnos con confianza al futuro: “Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y siempre” (Hb 13, 8)“ (NMI, 1).

 

Los saluda y los bendice, en Jesús el Buen Pastor de nuestras almas y en María, su Madre y Madre de nuestro pueblo del Callao, vuestro Obispo.

 

 

 

X Miguel Irizar Campos, C.P.

Obispo del Callao

 

   
 

 

 

REFERENCIAS TEOLÓGICO PASTORALES

 

  Cuadro de texto: 1. SIGNIFICADO DEL PLAN PASTORAL DIOCESANO
Cuadro de texto: El Plan Pastoral Diocesano es un instrumento para ayudar a la Iglesia diocesana

  

 El Plan Pastoral Diocesano es un instrumento para ayudar a la Iglesia diocesana del Callaoa tomar más conciencia de su responsabilidad evangelizadora y ejercerla mejor al inicio del tercer milenio:

 

•  profundizando en la fidelidad al Evangelio de Jesucristo y a los hombres y mujeres de nuestro pueblo.

•  renovando las acciones pastorales y socio-caritativas de la comunidad cristiana, y despertando un nuevo impulso misionero al servicio de las personas y de la sociedad de nuestro tiempo.

Es un medio:

  • Para concientizar a todos los miembros de la comunidad eclesial en su propia función y responsabilidad.

 

  • Para ayudar a integrar, en la tarea común, los diversos ministerios y carismas.

 

  • Para orientar la vida y los servicios de las comunidades, con sentido misionero.

 

  • Para coordinar las acciones de las distintas instancias y programas de evangelización en la unidad de la Iglesia diocesana.

 

 

   
Cuadro de texto: El Plan Pastoral Diocesano es un instrumento para ayudar a la Iglesia diocesana

Es un plan:

 

  • Un proceso de reflexión que intenta descubrir el modo más adecuado de hacer presente el Evangelio de Jesucristo en nuestro mundo de hoy y en la realidad concreta del Callao.

 

  • Apunta las opciones fundamentales a impulsar en la Iglesia diocesana para ofrecer un mejor servicio evangelizador a los hombres y mujeres de este pueblo.

 

  • Destaca los rasgos y actitudes básicos que hemos de potenciar en nuestro compromiso personal y comunitario como creyentes.

 

  • No refleja todas las tareas eclesiales que venimos haciendo y habrá que seguir desarrollando.

 

  • Centra su interés en aquellos aspectos de la vida social y la misión de nuestra Iglesia que reclaman una atención especial.

 

Es un proceso inacabado y dinámico, que no concluye en su planteamiento, ni termina en su formulación más o menos acertada, sino que arranca de ahí para impulsar la vida y la acción de la Iglesia diocesana.

 

Es un proceso de participación e implicación de personas y comunidades, tanto en su elaboración y preparación como en su posterior aplicación, desarrollo y evaluación.

 

Es una propuesta de referencia para las diversas plataformas de evangelización, para las distintas unidades pastorales y las comunidades cristianas de la Diócesis, de modo que puedan diseñar y desarrollar sus propios proyectos o programas teniendo en cuenta la realidad más inmediata de su entorno humano y eclesial, de acuerdo a su propia situación y posibilidades.

 

 

  Cuadro de texto: 2. CAMINAR DESDE CRISTO
Cuadro de texto: Nos espera una apasionante tarea de renacimiento pastoral. Una obra que implica a todos.

Novo Millennio Ineunte, 29

     «He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo »
( Mt 28, 20 ). Esta certeza, queridos hermanos y hermanas, ha acompañado a la Iglesia durante dos milenios y se ha avivado hora en nuestros corazones por la celebración del Jubileo. De ella debemos sacar un renovado impulso en la vida cristiana, haciendo que sea, además, la fuerza inspiradora de nuestro camino. Conscientes de esta presencia del Resucitado entre nosotros, nos planteamos hoy la pregunta dirigida a Pedro en Jerusalén, inmediatamente después de su discurso de Pentecostés:

« ¿ Qué hemos de hacer, hermanos (Hch 2, 37).

No se trata, pues, de inventar un nuevo programa. El programa ya existe. Es el de siempre, recogido por el Evangelio y la Tradición viva. Se centra, en definitiva, en Cristo mismo, al que hay que conocer, amar e imitar, para vivir en él la vida trinitaria y transformar con él la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste. Es un programa que no cambia al variar los tiempos y las culturas, aunque tiene cuenta del tiempo y de la cultura para un verdadero diálogo y una comunicación eficaz.

Sin embargo, es necesario que el programa formule orientaciones pastorales adecuadas a las condiciones de cada comunidad.

Dentro de las coordenadas universales e irrenunciables, es necesario que el único programa del Evangelio siga introduciéndose en la historia de cada comunidad eclesial, como siempre se ha hecho.

En las Iglesias locales es donde se pueden establecer aquellas indicaciones programáticas concretas —objetivos y métodos de trabajo, de formación y valorización de los agentes y la búsqueda de los medios necesarios— que permitan que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura”.

 

 

   
 

El Papa nos exhorta ardientemente a los Pastores de las Iglesias particulares a que, ayudados por la participación de los diversos sectores del Pueblo de Dios, señalemos las etapas del camino futuro, sintonizando las opciones de cada comunidad diocesana con las de las Iglesias colindantes y con las de la Iglesia universal.

Nos espera, pues, una apasionante tarea de renacimiento pastoral. Una obra que implica a todos.

¡Duc in altum! Esta palabra resuena también hoy para nosotros y nos invita a recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el presente y a abrirnos con confianza al futuro: « Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y siempre » (Hb 13, 8).

“Toda esta obra y este plan lo ponemos en manos del Señor que nos ha encomendado la inmensa responsabilidad de conducir a este pueblo del Callao hacia el año 2000 con un rostro más humano y solidario, con una fe más auténtica y mejor formada y un testimonio de vida cristiana que debe ser el sello auténtico de los discípulos de Jesús al final de este milenio, de modo que nuestra Iglesia pueda cumplir cada vez con mayor fidelidad la misión que le corresponde de ser “sal, luz y levadura” (Carta Pastoral “ Enviado a dar la Buena Noticia”, 13).


 

  Cuadro de texto: 3. LA ESPIRITUALIDAD DE COMUNIÓN:   EJE CENTRAL Y TRANSVERSAL DEL PLAN PASTORAL
Cuadro de texto: Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión

Novo Millennio Ineunte, 43-45

3.1 La Iglesia: casa y escuela de la comunión

¿Qué significa esto?

  Significa que antes de programar iniciativas pastorales concretas, hay que promover una espiritualidad de comunión en todos los espacios y realidades donde se forma el hombre y el cristiano, donde se educan los ministros del altar, las personas consagradas y los agentes pastorales, donde se construyen las familias y las comunidades.

“Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión : éste es el gran desafío que tenemos a nte nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo”.

Espiritualidad de comunión significa ante todo:

  • Una mirada al corazón de la Trinidad que habita en nosotros, cuya luz ha de ser reconocida en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado.

Espiritualidad de comunión significa además:

Capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo Místico, como “uno que me pertenece”, para saber compartir sus alegrías, sus sufrimientos, intuir sus deseos, atender sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad.

 

   
Cuadro de texto: Un conocimiento más   profundo de  lo que   es  la Iglesia particular favorecerá ciertamente el espíritu   de participación   y correspon -sabilidad   en   la vida de   los organismos diocesanos

Espiritualidad de comunión es también:

  • Capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro , para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un “don para mí”, además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente.

Espiritualidad de comunión es saber:

  • Dar espacio al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros, rechazando las tentaciones egoístas que nos asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias.

No nos hagamos ilusiones: sin este camino espiritual , los instrumentos de la comunión de poco nos servirían , se convertirían en medios sin alma, máscaras de comunión, más que sus modos de expresión y crecimiento.

Sobre esta base el nuevo siglo debe comprometernos más que nunca a valorar y desarrollar aquellos ámbitos e instrumentos que, según las grandes directrices del Concilio Vaticano II, sirven para asegurar y garantizar la comunión (NMI, 44).

3.2 Espacios de comunión en la Iglesia del Callao

Hemos de cultivar los espacios de comunión y ampliarlos día a día a todos los niveles del entramado de la Iglesia que está en el Callao.

  • En nuestra Iglesia del Callao, la comunión ha de ser patente en las relaciones entre el obispo, presbíteros y diáconos, entre pastores y todo el pueblo de Dios, entre el clero y religiosos , y entre asociaciones y movimientos eclesiales.

Para ello t enemos que valorar y potenciar los organismos de participación previstos por el Derecho Canónico, como son:

•  Los Consejos Presbiterales y Pastorales

•  Los Decanatos

•  Las Comisiones Diocesanas

Los Consejos Parroquiales

 

   
 

Un conocimiento más profundo de lo que es la Iglesia particular favorecerá ciertamente el espíritu de participación y corresponsabilidad en la vida de los organismos diocesanos.

Cuadro de texto: 4. LA IGLESIA, PUEBLO DE DIOS, UNA COMUNIDAD MISIONERA      

Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo, Templo del Espíritu

  En el inicio y en la base de la historia de la revelación y de la salvación se encuentran como protagonistas el Padre, el Hijo y el Espíritu. Su revelación en la historia constituye el misterio por antonomasia. Su vida en el amor recíproco es la comunión que se desvela y se comunica. Su acción en la historia marca el espacio, el contenido y el objetivo de la misión. Por eso la Iglesia no puede entenderse más que en relación con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu, pues de esa triple acción vive y existe desde su nacimiento.

Respecto al Padre, la Iglesia se entiende como Pueblo de Dios . Ya desde el Antiguo Testamento, Dios no pretendía salvar a los hombres de modo aislado o individual, sino en grupo, como pueblo, para que pudiera servir como mediador entre el proyecto

de Dios y la realidad dramática de los hombres. La Iglesia surgirá como el Pueblo

de Dios nuevo y verdadero, ya que se congrega

en virtud de la acción de Jesús, el Hijo. Esta

conciencia de ser un pueblo sitúa a la Iglesia

en medio de los dramas de la historia y la

hace solidaria con sus angustias y sus esperanzas.

Por ser pueblo en la historia debe darse cuenta

de su condición peregrinante, pues se encuentra en

camino hacia su patria definitiva, hacia el hogar del Padre.

En cuanto pueblo, sabe que debe contar con toda la variedad de actitudes que se dan en toda colectividad humana (entre el entusiasmo y el desánimo), pero en cuanto pueblo de Dios sabe igualmente que vive como testigo de quien lo ha llamado y lo ha constituido como testigo.

 

   
Cuadro de texto: Especialmen-te por el bautismo y la eucaristía, el creyente participa de la entrega y de la acción del mismo Cristo

La Iglesia ha brotado de la misión del Hijo y por eso es Cuerpo de Cristo . Y se mantiene en la existencia a través del tiempo gracias a la presencia y a la acción del Hijo que se actualiza por el poder del Espíritu. Especialmente por el bautismo y la eucaristía, el creyente participa de la entrega y de la acción del mismo Cristo. O, dicho de otro modo, la presencia de Cristo se expresa en virtud de quienes participan de su misterio pascual, tal como es actualizado en los sacramentos de la iniciación cristiana. Por ello, los creyentes viven en Cristo y por Cristo, son sus miembros, constituyen un cuerpo con él. Es lo que San Agustín denominaba “Cristo total”. Al hablar de la Iglesia como Cuerpo de Cristo, estamos afirmando que son los bautizados el “espacio humano y personal” en virtud del cual el influjo vital de Cristo se expande en nuestro mundo.

 

El símbolo “Cuerpo de Cristo” debe ser comprendido, por tanto, como una realidad dinámica, porque pretende impregnar la realidad toda del influjo del Evangelio. No con voluntad de dominio o de control, sino para conseguir que los hombres y las realidades creadas lleguen a ser en plenitud aquello para lo que han sido llamadas a la existencia permanente de comunión: en ese cuerpo, para que realmente sea un organismo vivo, se requiere que cada miembro aporte su propia contribución y que desempeñe la función que le corresponde. En caso contrario el organismo quedará debilitado, anquilosado o desequilibrado.

 

La Iglesia ha brotado de la misión del Espíritu y por eso es Templo del Espíritu. También en la Iglesia debe manifestarse de modo claro y nítido el Espíritu y su modo de hacerse presente en la historia. Esa acción del Espíritu se ha mostrado en todo su esplendor en Pentecostés. Ello no es más que la consumación del modo de actuar del Espíritu: suscitar la novedad y lo imprevisto, impulsar con su dinamismo para la misión, abrir caminos cuando todo parece bloqueado, suscitar el gozo de la salvación... En definitiva, el Espíritu es el gozo de Dios que se comunica hacia fuera, con voluntad de hacer compartir su propio modo de vida. Es el Espíritu el poder en el que es resucitado Jesús y el que empuja a salir del cenáculo. Es el que otorga los carismas, como signo de que florece en la Iglesia para que pueda comunicar sus dones a la humanidad entera.

 

   
Cuadro de texto: La Iglesia en su conjunto, y por ello cada iglesia concreta, debe conjugar las diversas dimensiones de su vida y misión

La Iglesia es por ello el ámbito humano que el Espíritu se va creando para hacer avanzar la historia de la salvación. Y a través de la historia es el Espíritu el que suscita las fuerzas de renovación y el que rejuvenece a la Iglesia, normalmente desde las urgencias y los desafíos de la misión. El Espíritu que empuja desde dentro es a la vez el que llama desde fuera, el que espera en lo desconocido, el que hace saborear la aventura de la evangelización.

Como la acción del Padre, del Hijo y del Espíritu se manifiestan y se reflejan en la Iglesia, ésta existe en el seno de la Trinidad; y la Trinidad se refleja en la Iglesia, que es como un espejo y su santuario. Ésta es, sin duda, la perspectiva más adecuada para comprender la realidad y el sentido de la Iglesia: la Iglesia procede de la Trinidad (a Trinitate) a la vez que existe como grupo de hombres y mujeres (ex hominibus). La Iglesia, es una realidad personal y relacional, pues está compuesta por personas en relación.

Cuadro de texto: 5. LA ECLESIOLOGÍA VIVIDA EN LA IGLESIA LOCAL

La pastoral afecta al conjunto de la vida eclesial, a su modo de estar presente en unas circunstancias históricas determinadas.

Por eso hablamos de eclesiología vivida , es decir, de los modos y medios para conseguir que en la Iglesia, y en cada iglesia (o cada comunidad eclesial), aparezca públicamente lo que realmente pide su vocación y su misión. A la luz de lo visto ¿puede no ser pastoral la pertenencia a la Iglesia?

ara ello no bastan simplemente los datos teológicos, ni siquiera las aportaciones de la revelación. Como la Iglesia son las personas concretas que la constituyen y como la Iglesia existe en un lugar y en una sociedad determinada, resulta inevitable recurrir a ciencias o métodos diversos que permiten captar el sentido de la actuación de las colectividades; la economía y la política, que marcan el devenir de los acontecimientos históricos.

 

   

La liturgia (leitourgía ) es la celebración y actualización de los acontecimientos fundadores de la Iglesia. Es una narración repetida de la historia del amor trinitario. Gracias a la liturgia el tiempo de la Iglesia queda impregnado de la eternidad de Dios, de su misterio, y por ello la Iglesia no podrá quedar reducida a una sociedad humana o filantrópica. La liturgia, en consecuencia, debe recoger también las historias de quienes la celebran, debe recoger el rumor de la vida, la comunión existente y los esfuerzos evangelizadores.

El servicio de la caridad y el compromiso por la justicia (diakonía) designan las acciones solidarias de los cristianos a favor de los más necesitados, de los excluidos y marginados. Gracias a ello, la Iglesia sigue la lógica del mismo Dios que se acerca a los márgenes de la sociedad y, por ello, puede actuar de modo profético, desde los márgenes, para denunciar la indiferencia hacia los más desfavorecidos, la opresión de muchas estructuras inhumanas, la perversión de los mecanismos que dificultan la plenitud integral de los hombres o de la misma creación... No puede olvidar ni al hombre concreto ni a las estructuras en que se objetiva el pecado (injusticia e insolidaridad).

El testimonio (martyría) se refiere a las acciones evangelizadoras; a la presencia en los ámbitos o espacios donde no está presente el Evangelio; al compromiso de los misioneros, que se sienten enviados por sus comunidades a espacios lejanos; a la inserción en los “nuevos areópagos”, es decir, aquellas realidades humanas en las que se decide el futuro de la humanidad; al anuncio del nombre y de la persona de Cristo a quienes nunca han oído hablar de Él... El testimonio, en definitiva, consiste en comprender toda la existencia como misión, como sacramento del amor trinitario.

as cuatro dimensiones se encuentran en mutua relación . No son compartimentos estancos que se puedan vivir de modo autónomo o independiente. En el caso de que cualquiera de ellas se aísle o se desarrolle de modo excesivo, el rostro de la iglesia quedará desfigurado y la fidelidad a su misión, traicionada. No puede haber, por ejemplo, liturgia que no viva de la comunión, que no empuje a la evangelización, que no transforme a los creyentes en hombres serviciales y solidarios.

 

  Cuadro de texto:  6. LOS DINAMISMOS DE LA VIDA ECLESIAL
Cuadro de texto: La fe, se organiza, se celebra, se transmite,    se compromete y se comunica

 

  Los carismas y los ministerios, las circunstancias de la misión, las interpelaciones de la historia, el ejercicio de la comunión... deben suponer que cada comunidad eclesial (y especialmente cada Iglesia local) se sienta sujeto, protagonista, responsable de un proyecto y de una tarea. Por eso hemos dado tanta importancia al discernimiento comunitario: cada comunidad eclesial debe valorar y articular su propia vida a la luz de las necesidades que descubre en sí misma o de las que descubre en su entorno o en el mundo entero.

La Iglesia es un organismo vivo cuando es capaz de generar los dinamismos que le permiten estar a la altura de su misión y de atender a la intensidad de las dimensiones que hemos mencionado. Por ello deben irse produciendo y constituyendo los ministerios convenientes y adecuados.

•  La fe se organiza, porque se vive comunitariamente: por eso debe haber responsables de los diversos grupos o sectores de la vida eclesial, deben existir consejos de pastoral y de economía, debe haber espacios de evaluación y de análisis de la realidad, deben convocarse asambleas parroquiales o sínodos diocesanos como momentos de especial experiencia comunitaria, debe haber personas que se encarguen de la conexión con otras realidades eclesiales...

•  La fe se celebra, y por ello debe haber ministerios que atiendan a las necesidades de la liturgia: lectores, acólitos, cantores, ministros extraordinarios de la comunión, personas que lleven la eucaristía a los enfermos, incluso puede haber alguien que acoja o salude a quienes frecuentan la eucaristía; se debe potenciar la participación activa en la oración de los fieles...

 

   

•  La fe se trasmite, porque las nuevas generaciones (tanto los niños que empiezan su biografía, como los adultos que deben insertarse en nuevas situaciones históricas) deben ser iniciadas en los misterios de la fe y en las responsabilidades de la alianza. Por eso se debe cuidar la existencia de catequistas que estén formados en el campo de la teología e incluso de las ciencias humanas. El catequista no es sólo quien enseña conocimientos intelectuales sino quien es capaz de acompañar a los niños, jóvenes o adultos en su progresiva inserción en la vida comunitaria y en los diferentes campos de la misión eclesial. De un modo especial, la confirmación debe ser el proceso que realiza esta tarea con adolescentes o jóvenes, pues por ellos pasa el futuro de la Iglesia.

 

•  La fe se compromete, y por ello no puede faltar en la vida comunitaria un grupo de bautizados que asuma la atención a los necesitados, la promoción de la justicia, la defensa de los derechos humanos, la presencia en las asociaciones del entorno social... Desde este punto de vista habría que potenciar de un modo especial las asociaciones de creyentes en función de campos de trabajo especializado o de especial relevancia cultural, e igualmente se debe reflexionar sobre el apoyo comunitario a quienes asumen sus responsabilidades políticas o sindicales como testimonio cristiano. La “caridad política” debe ser tomada con toda seriedad, pues el ejercicio de la caridad debe hacerse a través de las mediaciones políticas. Nunca se puede olvidar que en ellos y por ellos es la misma comunidad eclesial la que se hace presente y se compromete.

 

La fe se comunica, y por ello no puede faltar el cultivo de los ministerios de la evangelización, de aquellos que se introducen con voluntad evangelizadora más allá de las fronteras de la comunidad eclesial. En buena medida, se pueden considerar dentro de este apartado muchos de los ejemplos mencionados en el punto anterior. Pero se podría añadir la figura de los misioneros, que llevan consigo la responsabilidad de toda la comunidad y que, por ello, deben ser considerados como miembros de la misma comunidad. En otros casos pueden existir personas que visiten a los residentes en la zona, especialmente a los recién llegados, o que intenten modos de presencia en grupos sociales

 

   
Cuadro de texto: La multiplicidad de Iglesias particulares, basadas en la única unidad de ser Iglesia de Cristo, expresa la verdadera catolicidad de la Iglesia y el dinamismo de su vida de comunión

•  especialmente reticentes o alejados de la experiencia eclesial. Por ello, deben ser fomentadas las asociaciones de profesionales, de técnicos o de intelectuales, como expresión de la vida de la Iglesia local.

Cuadro de texto: 7. LA IGLESIA, COMUNIDAD DE CREYENTES

(Cfr. Juan Pablo II, Exhortación apostólica postsinodal “ Pastores gregis”, 56).

La Iglesia universal y la Iglesia particular son un mismo misterio de unidad en la multiplicidad. El misterio de la Iglesia comunión y misión se realiza en la Iglesia universal, en la comunidad católica de todos los discípulos de Cristo. La comunión entre las Iglesias particulares en la única Iglesia universal radica, además de en la misma fe y bautismo común, sobre todo en la eucaristía y en el episcopado.

La multiplicidad de Iglesias particulares, basadas en la única unidad de ser Iglesia de Cristo, expresa la verdadera catolicidad de la Iglesia y el dinamismo de su vida de comunión.

Pero cada Iglesia no puede vivir aisladamente o de modo autónomo. Existe también apoyada en el bautismo y la eucaristía, en el canon de las Es crituras, en la regla de la fe, en la unidad de la sucesión apostólica, y por ello cada una vive del reconocimiento de las otras. Por eso todas ellas son la comunión de las Iglesias.

Entre todas las Iglesias, la de Roma posee un carisma especial: significar, expresar y realizar esa comunión universal de Iglesias. La comunión con ella es, por tanto, garantía y criterio de la autenticidad de cada una. Y el obispo de Roma –el Papa-, en cuanto sucesor de Pedro, ejerce una función peculiar en el conjunto de las Iglesias a las que preside en la caridad .

El Concilio Vaticano II ha desarrollado una nueva teología del episcopado a la luz del principio de comunión. La unidad de la Iglesia

 

   
Cuadro de texto: La Iglesia es comunión de personas transformadas por la gracia del Espíritu Santo

radica en la unidad del episcopado, el cual, para ser uno, necesita una Cabeza del Colegio de los Obispos. Esta Cabeza es el Papa, Obispo de Roma, Sucesor de Pedro.

Asimismo, la Iglesia, que es comunión de Iglesias, para ser una, necesita tener una Iglesia como Cabeza de las Iglesias. Ésta es la Iglesia de Roma, que nos preside en la caridad.

La única Iglesia de Cristo es comunión orgánica de Iglesias y, por su catolicidad, se realiza plenamente en cada Iglesia particular. Esto significa que existe una mutua interioridad entre la Iglesia universal y las Iglesias particulares. En virtud de esta interioridad, cada Iglesia particular posee todos los medios naturales y sobrenaturales para llevar a cabo la misión que Dios le ha encomendado en el mundo. Entre estos medios se encuentran el Primado del Obispo de Roma y el Colegio Episcopal que, siendo elementos propios de la Iglesia universal, son a su vez elementos interiores a cada Iglesia particular.

Esto no debilita la potestad que el Obispo diocesano tiene en la Iglesia particular que él preside. Por el contrario, la refuerza y consolida, porque los lazos de comunión jerárquica que unen al Obispo diocesano con el Papa y con el Colegio Episcopal hacen posible que cada uno sea sostenido por los otros para el bien de la Iglesia y de la misión que el mismo Dios les ha confiado.

La Iglesia, por voluntad de Cristo, es una comunión de creyentes, de hermanos, de la que Cristo resucitado es Cabeza. Los bautizados hemos sido inmersos por ella en el misterio de Dios, uno y trino, para ser testigos de la salvación de Dios ante todos los hombres. La Iglesia es comunión de personas transformadas por la gracia del Espíritu Santo. Viven en el mundo como testigos del amor fraterno y su participación en la comunión de la Iglesia toma cuerpo en pequeñas comunidades esparcidas por el mundo, enriquecidas con diversidad de carismas y unidas como Iglesia de Cristo.

Deberíamos preguntarnos si los cristianos hemos alcanzado una fe personalizada y si la vivimos unidos en el amor fraterno. Cómo proyectamos nuestra fe sobre la vida y la sociedad; cómo descubrimos la presencia de Jesús en los pobres, en los enfermos y en los marginados, para ayudarlos; cómo descubrimos y combatimos las causas de la injusticia y del atropello de los derechos fundamentales; cómo compartimos nuestra experiencia religiosa con

 

   
Cuadro de texto: Todo depende de que la Iglesia siga naciendo de la alegría de la Pascua

los demás, en la oración personal y comunitaria, en la liturgia y en los sacramentos, en la alabanza a Dios, en la súplica y en la penitencia por nuestros pecados y los del mundo. Deberíamos preguntarnos cómo vivimos la comunión con las demás comunidades de la Iglesia; cómo asumimos la comunidad diocesana y la universal, en unión de afecto y obediencia a los obispos y al Papa; cómo afirmamos la unidad católica, de fe y de criterios morales, en la observancia de
las leyes y normas comunes de la Iglesia; cómo aportamos iniciativas y abrimos nuevos caminos pastorales y cómo participamos en su esfuerzo ecuménico y misionero.

La formación de comunidades eclesiales vivas y misioneras es el deber básico de la Iglesia para nuestro tiempo.

 

Cuadro de texto: 8. LA IGLESIA LOCAL, PROTAGONISTA DE LA MISIÓN 	UNIVERSAL

  En el espíritu del Vaticano II y de la encíclica “Redemptoris Missio” , una Iglesia local no se puede desentender de su responsabilidad en la evangelización universal y de la misión “ad gentes”.

     Surge la perplejidad y la pregunta obvia: ¿pero no tenemos la misión aquí? Si contamos con pocos efectivos en proporción a la tarea inmensa de evangelización nueva o primera que aquí tenemos pendiente, ¿cómo se nos urge a preocuparnos primordialmente de evangelizar fuera, en otros lugares?

     Pues sí. La misión aquí no suple el deber de la misión en todas las partes del mundo. La misión universal sigue reclamando la primera atención y, por tanto, el envío del mejor personal disponible y de los mayores recursos posibles. Habrá que revisar todo el planteamiento de nuestra pastoral, todas nuestras urgencias apostólicas a partir de lo más importante, la misión primordial que Jesucristo cada día sigue confiando a su Iglesia, el anuncio de su salvación a las gentes que no han oído hablar de Él.

 

   
Cuadro de texto: Laicos,   religiosos y sacerdotes son conjuntamente responsables de toda la misión de la Iglesia

En nuestra Iglesia diocesana, todos y cada uno de sus miembros han de sentir como dirigido a ellos mismos el encargo de la misión universal que Jesucristo ha confiado y diariamente vuelve a confiar a su Iglesia (RM 31).

La acción evangelizadora de la comunidad cristiana, primero en su propio territorio y luego en otras partes, como participación en la misión universal, es el signo más claro de madurez en la fe.

Es necesaria una radical conversión de la mentalidad para hacerse misioneros, y esto vale tanto para las personas como para las comunidades. El Señor llama siempre a salir de uno mismo, a compartir con los demás los bienes que tenemos, empezando por el más precioso que es la fe.

A la luz de este imperativo misionero se deberá medir la validez de los organismos, movimientos, parroquias u obras de apostolado de la Iglesia. Sólo haciéndose misionera, la comunidad cristiana podrá superar las divisiones y tensiones internas y recobrar su unidad y su vigor de fe (RM, 49).

En el Plan Pastoral de nuestra Diócesis del Callao, hemos tratado de involucrar como uno de los ejes vertebrales esta dimensión misionera en su doble vertiente de la Iglesia particular y de la Iglesia universal:

“consolidar nuestra Diócesis como Iglesia misionera, que proclame con fidelidad el Evangelio tanto a través de una pastoral dirigida al número creciente de católicos alejados de la Iglesia y a los aún no bautizados, como mediante la colaboración con otras Iglesias necesitadas de misioneros “ad gentes”.

 


 

  Cuadro de texto: 9.	LA ACTITUD PASTORAL COMO COMUNIÓN Y MISIÓN
Cuadro de texto: La   pastoral  es una función pero a la vez una mirada

 

 

        La conciencia pastoral se debe ir desarrollando y cultivando en los bautizados desde la doble referencia de la comunión y de la misión.

Si el bautismo y la conversión son realmente inserción en la vida eclesial, no se podrá hablar de fe cristiana o de pertenencia eclesial si no se toma conciencia de lo que hay que realizar. En virtud de la acción del Espíritu, siempre habrá creyentes que tomen conciencia de lo que pueden hacer si se dan cuenta de que hay algo que hacer. Ello exige que todos los responsables de la comunidad eclesial no comprendan ese compromiso como sustitución o delegación, sino como responsabilidad eclesial compartida.

La conciencia pastoral es bipolar en un doble sentido. Esta bipolaridad es lo que aporta tensión, dinamismo, urgencia y, por consiguiente, vida y aliento.

En un sentido, se puede decir que la pastoral es una función pero a la vez una mirada. Es una función porque es una actividad precisa, concreta y determinada. Pero, a la vez, es una mirada , porque es una visión de conjunto, y por ello provoca un modo de mirar, un estilo nuevo de realizar las propias actividades, enmarcadas en un horizonte universal y en un proyecto vital (tanto a nivel personal como comunitario).

En otro sentido, la conciencia pastoral vive en y de la comunión, porque se realiza en y para la misión . La comunión es convicción central, porque recuerda la propia experiencia personal de salvación, compartida por otros creyentes, y por tanto nada se puede hacer al margen de los demás. La misión es igualmente clave, porque todo lo que se haga debe vivir de un horizonte ilimitado que afecta al mundo entero, al destino del Reino de Dios en el seno de la creación.

 

 

   
Cuadro de texto: Reconocer y potenciar la misión de los laicos en la Iglesia y en la sociedad

Por eso debe resonar continuamente en el discernimiento pastoral comunitario el siguiente interrogante: ¿es esto realmente lo que tenemos que hacer? ¿es esto realmente lo que me pide el Espíritu?

Si la pastoral realmente es eclesiología vivida, alimentada de la comunión y de la misión , cada cristiano responsable de su fe debe articular la tarea que hace y la perspectiva de conjunto en la que se sitúa. Entre el realismo y el sueño, entre el hogar y las orillas, entre la comunión y la misión, todo depende de que la Iglesia siga naciendo de la alegría de la Pascua, y quiera celebrarla y comunicarla en el seno de la historia en la que los hombres desarrollan su vida.

Duc in altum
Remar mar adentro

Cuadro de texto: 10. PLAN DIOCESANO DE EVANGELIZACIÓN

 

  Nuestra Iglesia diocesana, que ha recibido el Evangelio de Jesucristo, tiene la misión de ponerlo al servicio del mundo. Debe dejarse transformar interiormente por aquello que ha conocido para, a su vez, poder anunciarlo en esta sociedad con hechos y palabras. Y es que la Iglesia existe para evangelizar, para hacer presente en el mundo, en cada tiempo y lugar, la Buena Noticia de Jesucristo. Para la Iglesia la evangelización no es una opción, es su identidad más profunda. La Iglesia ha de revivir hoy el sentimiento apremiante del apóstol que exclamaba: ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio! (1 Cor 9,16).

Esta pasión suscitará en la Iglesia una nueva acción misionera, que no podrá ser delegada a unos pocos 'especialistas', sino que acabará por implicar la responsabilidad de todos los miembros del Pueblo de Dios. Quien ha encontrado verdaderamente a Cristo no puede tenerlo sólo para sí, debe anunciarlo. Es necesario un nuevo impulso apostólico que sea vivido, como compromiso cotidiano de las comunidades y de los grupos cristianos”. (NMI, 40) (cfr. Carta Pastoral “Enviado a dar la Buena Noticia”, 17 y 18)

 

   

La evangelización reclama a la Iglesia diocesana del Callao una doble relación de fidelidad. Fidelidad al Señor que es quien la envía a comunicar la Buena Nueva, y fidelidad a los hombres y mujeres concretos a quienes ha de ofrecer el servicio del Evangelio. Nuestra Iglesia ha de ser constantemente renovada por el Evangelio, dejándose guiar por el Espíritu que la anima y la impulsa, y le sale al paso en los signos de los tiempos.

El Espíritu imprime a la Iglesia un constante dinamismo para poder comunicar a los hombres y mujeres de cada época y cada cultura, de modo actualizado y significativo, el valor permanente y universal de la Buena Noticia de Jesucristo. "El cristianismo del tercer milenio debe responder cada vez mejor a esta exigencia de inculturación" (NMI, 40 ).

 

La Iglesia es enviada por Cristo para cumplir a lo largo de los tiempos su misión en el mundo. Esa misión corresponde básicamente por igual a todos los miembros del Pueblo de Dios, aunque de modo diverso según los servicios o ministerios que asume cada uno. Laicos, religiosos y sacerdotes son conjuntamente responsables de toda la misión de la Iglesia, cada uno según su función. Y es que todo cristiano por el hecho de pertenecer al Pueblo de Dios está comprometido en su misión. Toda la Iglesia, la Iglesia entera, tiene que responder de la misión que le ha sido confiada por Jesús.

 

Nuestra fe nos ayuda y compromete a vivir en comunión con el Dios de Jesucristo, por la acción del Espíritu Santo, y también en comunión con todos los creyentes, que animados por el mismo Espíritu somos miembros de la Iglesia. De este misterio de comunión nace nuestra corresponsabilidad, porque todos somos y hacemos la Iglesia como Pueblo de Dios vertebrado en diversos ministerios y servicios, donde cada miembro tiene su tarea y todos participamos en la única misión de hacer llegar al mundo la salvación de Jesús.

 

La Iglesia somos todos , la Iglesia es de todos, todos participamos de su misión. Todos los miembros de la Iglesia somos corresponsables de la misión; la corresponsabilidad es una forma de decir que la Iglesia y su misión "es nuestra". "Es necesario, pues, que la Iglesia del tercer milenio impulse a todos los bautizados y confirmados a tomar conciencia de la propia responsabilidad activa en la vida eclesial" (NMI, 46) (cfr. Carta Pastoral “Enviado a dar la Buena Noticia”, 19-21)

 

   
Cuadro de texto: La corresponsa-bilidad implica “estar con” y “trabajar con” otros por eso exige: saber escuchar y dialogar, reconocer la responsabilidad de los demás, colaborar y trabajar en equipo

El apostolado, la participación y corresponsabilidad de todos los miembros del Pueblo de Dios, tienen su fundamento en el mismo Espíritu y en la unidad-diversidad de dones o carismas necesarios para la edificación y misión de la Iglesia. "Es la recepción de estos carismas, incluso de los más sencillos, la que confiere a cada creyente el derecho y el deber de ejercitarlos para bien de la humanidad y la edificación de la Iglesia" (AA, 3; cf. LG, 12).

 

En la vida y misión de la Iglesia diocesana todos los miembros somos necesarios, todos hemos de ser activos, todos hemos recibido diversos carismas y ejercemos distintos ministerios o servicios, todos somos corresponsables.

 

desde la   propia   responsabilidadLa corresponsabilidad no significa transferencia de responsabilidades, sino distribución de las mismas dentro de la tarea común. Requiere un clima de unidad; implica asumir y coordinar eficazmente la propia responsabilidad con la de los demás; se contrapone a la pasividad y la indiferencia, también al acaparamiento y a la imposición de tareas.

 

en colaboración  y con creatividadLa corresponsabilidad nace del interés por la comunidad y se desarrolla desde la colaboración. Exige capacidad de diálogo y compromiso en tareas comunes. Integra los ministerios ordenados y los laicales; fomenta el respeto a los carismas, el compromiso y la creatividad; articula la fidelidad a Jesucristo y a las necesidades concretas de la vida.

 

La corresponsabilidad implica “estar con” y “trabajar con” otros por eso exige: saber escuchar y dialogar, reconocer la responsabilidad de los demás, colaborar y trabajar en equipo. Todo ello supone sentido de verdadera fraternidad, apertura y acogida a los otros; capacidad de asumir y mantener los propios compromisos con gratuidad en el servicio; confianza en los demás y especialmente confianza en el Espíritu.

 

La corresponsabilidad es una praxis de comunión y de misión compartida. Supone releer juntos el Evangelio, en nuestras circunstancias concretas y actuales, aplicándolo a nuestras vidas con coherencia, y ponernos juntos al servicio del mundo para evangelizarlo.

 

   
 

"En las Iglesias locales es donde se pueden establecer aquellas indicaciones programáticas concretas -objetivos y métodos de trabajo, de formación y valorización de los agentes y la búsqueda de los medios necesarios- que permitan que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura" (NMI, 29).

En la Iglesia diocesana del Callao, con la participación de laicos, religiosos y presbíteros, hemos contemplado detenidamente nuestra realidad social y eclesial. Y a partir de las constataciones sobre esa situación —iluminada por la Palabra de Dios y el magisterio teológico y pastoral de la Iglesia— hemos buscado juntos las respuestas evangelizadoras que es necesario promover. (Cfr. Motivación del Obispo para la I Asamblea Pastoral Diocesana).

 

El conjunto de esas constataciones, unido a las referencias teológicas y pastorales y a los objetivos a desarrollar en nuestra acción, han dado como resultado este PLAN PASTORAL DIOCESANO. Este es el resultado de un laborioso proceso que, en su misma elaboración, es ya un fruto incipiente de la corresponsabilidad subrayada insistentemente por cuantos han participado en los trabajos preparatorios de este Plan que, como clave fundamental de la misión de nuestra Iglesia local, articula el conjunto de los objetivos seleccionados.

 

 

  Cuadro de texto: 11.	PRINCIPALES LINEAMIENTOS PASTORALES
 

 

  Nos proponemos las siguientes líneas:

I. Favorecer en los creyentes el desarrollo de una experiencia personal de la fe, que nos haga capaces de asumir la responsabilidad evangelizadora de nuestra vocación cristiana.

Sólo unos creyentes maduros en su experiencia de fe y comprometidos con ella, pueden llegar a asumir activamente, junto a los demás, su propia y personal responsabilidad en la vida de la comunidad y en su misión evangelizadora.

II. Impulsar el desarrollo del sentido comunitario en los diversos ámbitos de la vida de la Iglesia diocesana.

Comunidad y misión son dos realidades inseparables. En la perspectiva comunitaria de la vida cristiana es donde se descubre la complementariedad de la misión de cada uno de sus miembros y donde se articula el ejercicio de la corresponsabilidad común.

III. Anunciar el Evangelio de Jesucristo “con nuevo ardor” , de modo más significativo y decidido a los hombres y mujeres de nuestro pueblo, especialmente a los alejados de la Iglesia.

Anunciar abiertamente a Jesucristo forma parte esencial de la evangelización. Es una tarea común a todos los creyentes mediante el testimonio en el compromiso de vida cristiana y dando oportunamente "razón de su esperanza".

 

   
Cuadro de texto: Hacer realidad en nuestras comunidades cristianas, por fidelidad al Evangelio, la opción preferencial por los pobres

 

IV. Reconocer y potenciar la misión de los laicos en la Iglesia y en la sociedad como elemento fundamental en la evangelización misionera.

  La misión propia del laicado en la vida de la comunidad crist ana y especialmente su compromiso en los ambientes sociales de los que participan, es insustituible y necesaria para la evangelización del mundo contemporáneo.

  V. Hacer realidad en nuestras comunidades cristianas, por fidelidad al Evangelio, la opción preferencial por los pobres, es un servicio evangelizador necesario y prioritario ante las situaciones de pobreza y exclusión que vive gran parte de nuestro pueblo del Callao.

  Por fidelidad al Evangelio, la vida cristiana exige en todos los creyentes una opción preferencial por los pobres. Es un servicio evangelizador necesario ante las situaciones de exclusión que genera la sociedad de la que formamos parte. No podemos delegarlo en otros, todos somos corresponsables de la caridad cristiana.

  VI. Abrirnos a la misión universal y a la misión “ ad gentes ” desde nuestra Iglesia particular.

  En nuestra Iglesia diocesana, todos y cada uno de sus miembros han de sentir como dirigido a ellos mismos el encargo de la misión universal que Jesucristo ha confiado y diariamente vuelve a confiar a su Iglesia (RM, 31).

 

   
 

 

 

 

PLAN PASTORAL

OBJETIVOS, COMPROMISOS Y MEDIOS DE ACCIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   
LA MISION DE LA IGLESIA EN EL CALLAO_____

        La Misión de la Iglesia diocesana del Callao, con la mirada puesta en Jesucristo, es hacer presentes los signos del Reino que leemos en el Evangelio (Lc 4,16) a todo el pueblo chalaco, que en concreto necesita :

 

•  conocer la persona y la buena noticia de Jesús;

 

•  traducir este conocimiento en seguimiento, anuncio y testimonio de vida;

 

•  encontrar espacios de crecimiento integral como personas, ciudadanos y creyentes;

 

•  incorporarse activamente en los proyectos pastorales a nivel parroquial y diocesano; y

 

participar en la creación de comunidades vivas, dinámicas y misioneras, fieles, como la Virgen María, al Espíritu Santo que infunde y suscita los diversos carismas para vivir la comunión, identificados con el proyecto de la Iglesia local.

 

 

   
OBJETIVO GENERAL__

 

  Suscitar y promover el encuentro personal y comunitario con Cristo, en

proceso de permanente conversión, respondiendo a su llamada universal a la santidad,

con una opción preferencial y no excluyente, por los pobres y alejados, a fin de

fortalecer la acción evangelizadora de la Iglesia chalaca, bajo la guía de María.

 

 

 

   
OBJETIVOS ESPECIFICOS ___

IGLESIA COMUNIÓN

P otenciar en nuestra Diócesis un espíritu de comunión y de corresponsabilidad entre todos sus miembros, poniendo en común los diversos dones y carismas, para mostrar al mundo una Iglesia signo de amor y de unidad que refleje el misterio trinitario.

 

IGLESIA EVANGELIZADA
Y EVANGELIZADORA

P romover una Iglesia evangelizada y evangelizadora, a través de nuestra experiencia y testimonio personal como comunidad cristiana en proceso de crecimiento en la fe, con el ardor, métodos y expresión que exige la realidad chalaca.

 

IGLESIA MISIONERA

C onsolidar nuestra Diócesis como Iglesia misionera, que proclame con fidelidad el Evangelio tanto a través de una pastoral dirigida al número creciente de católicos alejados de la Iglesia y a los aún no bautizados, como mediante la colaboración con otras Iglesias necesitadas de misioneros "ad gentes ".

 

IGLESIA SERVIDORA

 


F ortalecer la Pastoral Socio-caritativa,

profética, concreta y organizada,

para promover el desarrollo integral, humano

y social, con una clara opción preferencial por los más

pobres y excluidos, como sujetos constructores

de una sociedad justa, fraterna y reconciliada.

 

   
 

I. Iglesia Comunión

 

Objetivo Específico

 

Potenciar en nuestra Diócesis un espíritu de comunión y de corresponsabilidad entre todos sus miembros, poniendo en común los diversos dones y carismas, para mostrar al mundo una Iglesia signo de amor y de unidad que refleje el misterio trinitario.

 

Compromisos básicos y Medios de acción

 

Compromiso I.1 :

Promoveremos la espiritualidad de comunión en los diversos ámbitos de nuestra Iglesia local, haciendo que nuestra Diócesis, nuestras parroquias y comunidades sean casas y escuelas de comunión, en las que se viva de modo orgánico e integrado la igualdad fundamental de los cristianos y la unidad en la diversidad .

 

Medios de acción :

 

I.1.1 Transmitir y aplicar la eclesiología de comunión del Concilio Vaticano II en nuestras parroquias, movimientos, asociaciones de fieles, hermandades y comunidades cristianas, con la finalidad de que sus miembros se integren más y mejor a la vida parroquial y diocesana de conjunto, aprendiendo a convivir en diálogo con diversas apreciaciones de la realidad social, de la cultura y de la acción pastoral.

 

I.1.2 Valorar y aprovechar la diversidad de ministerios y carismas con que Dios adorna nuestra Iglesia particular, dejándonos configurar por Él como Cuerpo de Cristo, una comunión orgánica y jerárquica en la que cada uno de sus miembros tiene una función determinada y todos son necesarios para la edificación del Cuerpo.

 

 

   

I.1.3 Vivir la unidad en la diversidad, dejando de lado cualquier tipo de rivalidad o intento de uniformización, para aunar fuerzas —aportando cada uno desde su vocación o carisma— en nuestro común objetivo evangelizador, bajo la guía del Obispo con la colaboración de los presbíteros.

 

I.1.4 Proponer la comunión como fuente y meta de la vida cristiana, haciendo de ella un fundamental principio educativo en las escuelas católicas, en los cursos de religión, en los centros de enseñanza ocupacional e institutos superiores de la Diócesis.

 

I.1.5 Proponer la comunión como fuente y meta de la vida cristiana, haciendo de ella un fundamental principio educativo en los lugares donde se forman los agentes pastorales de la Diócesis: Escuela de Catequistas, Escuela de Líderes Sociales, Seminarios, Casas de Formación de los Institutos de Vida Consagrada, Centro de Formación para el Diaconado Permanente, Cursos de Formación Permanente para el Clero y otros ámbitos formativos.

 

I.1.6 Revisar la estructura y la vida de nuestras parroquias, en vistas a su renovación, procurando hacer de cada parroquia una comunidad de comunidades y movimientos cuyas dimensiones favorezcan las relaciones entre sus miembros y les permitan vivir más íntimamente la comunión entre ellos y con la entera comunidad parroquial, con la Iglesia diocesana y universal.

 

I.1.7 Realizar celebraciones litúrgicas y encuentros de confraternidad en nuestras parroquias, decanatos y a nivel diocesano, en los cuales los pastores y los fieles laicos que participan en las diversas realidades eclesiales se unan para pedir a Dios el don de la comunión y para vivirlo.

 

I.1.8 Llevar a cabo acciones de evangelización y obras de caridad organizadas por las parroquias, decanatos y a nivel diocesano, en las que se dé la participación conjunta de los miembros de las diversas realidades eclesiales, complementándonos en la diversidad.

 

 

   
 

I.1.9 Tener periódicamente, en nuestras parroquias, celebraciones penitenciales comunitarias en las cuales se viva mejor el sentido de pertenencia al pueblo de Dios que peregrina unido en un permanente proceso de conversión.

 

I.1.10 Vivir la Eucaristía como fuente y culmen de toda comunión.

 

 

Compromiso I.2 :
Fomentaremos el sentido de pertenencia a nuestra Iglesia local como porción de la Iglesia universal con sus propias características culturales, religiosas y sociales.

 

Medios de acción :

 

I.2.1 Instaurar el Día de la Diócesis, con diversas actividades y una colecta anual mediante la cual todos los fieles compartan su responsabilidad aportando generosamente su contribución para atender a las necesidades de nuestra Iglesia particular.

 

I.2.2 Promover las peregrinaciones a los dos Santuarios de la Diócesis: Virgen del Carmen de la Legua y Sagrada Familia, así como la devoción a nuestros patronos: el Señor del Mar y la Virgen del Carmen de la Legua, haciendo de ellos símbolos de nuestra Iglesia diocesana.

 

I.2.3 Realizar periódicamente encuentros y celebraciones litúrgicas de magnitud diocesana, con participación masiva de las diversas realidades que conforman nuestra Iglesia en el Callao, a través de los cuales se conozca y exprese mejor la realidad de nuestra Iglesia local.

 

I.2.4 Incluir temas propios de nuestra Iglesia local y de la Iglesia universal, en los cursos de religión o similares que se dictan en las escuelas, centros de enseñanza ocupacional e institutos superiores de nuestra Diócesis, así como en los programas de formación para los agentes pastorales: Escuela de Catequistas, Escuela de Líderes Sociales, Seminarios, Casas de Formación de los Institutos de Vida Consagrada, Centro de Formación para el Diaconado Permanente, Cursos de Formación Permanente para el Clero y otros ámbitos formativos.

 

   
 

I.2.5 Dictar cursos o conferencias sobre la realidad de nuestra Iglesia local en nuestras parroquias y centros de pastoral.

 

I.2.6 Agilizar los órganos diocesanos y parroquiales de comunicación existentes, estudiar la viabilidad de otros cauces para su próxima puesta en marcha (Revista " Stella Maris ", Informativo Semanal, Boletines parroquiales, páginas web, intranet, etc.) y procurar una mayor presencia de noticias sobre nuestra vida eclesial en los medios de comunicación social.

 

 

Compromiso I.3 :
Procuraremos un mayor acercamiento y comunión del Obispo con los presbíteros, de los presbíteros entre sí, y de todos ellos con la entera comunidad eclesial.

 

Medios de acción :

 

I.3.1 Reforzar los vínculos de comunión entre el Obispo y los presbíteros, brindándose atención personal asidua y cordial, así como aliento en la misión que se le ha confiado a cada uno. Los presbíteros procurarán adherirse de corazón a las iniciativas del Obispo y a su Magisterio, movidos por la obediencia de la fe.

 

I.3.2 Mantener las Reuniones de Presbiterio mensuales e incluir dentro de ellas un tiempo para el diálogo abierto, fraterno y comunitario entre los sacerdotes y de ellos con el Obispo.

 

I.3.3 Procurar que los sacerdotes participen con frecuencia en las reuniones y celebraciones de los grupos parroquiales, así como que visiten a las familias domiciliadas dentro del territorio de su parroquia, para tener un diálogo abierto y permanente con todos los fieles de su jurisdicción.

 

I.3.4 Consolidar los Decanatos y coadyuvar para que los Decanos asuman las funciones que les corresponden.

 

 

   
 

I.3.5 Inculcar en los Seminarios de la Diócesis la vida comunitaria, el trato fraterno y el diálogo entre los seminaristas, futuros sacerdotes diocesanos, y entre éstos y el Obispo, brindando a los candidatos al sacerdocio una sólida formación humana, espiritual, intelectual y pastoral.

 

I.3.6 Continuar las visitas pastorales del Obispo a las parroquias, aprovechando las mismas para dialogar con los distintos grupos de fieles que conforman la parroquia.

 

I.3.7 Buscar la mayor dedicación posible de cada párroco y vicario parroquial a la parroquia que se le ha encomendado.

 

 

Compromiso I.4 :
Integraremos a los clérigos, religiosos y laicos, adultos y jóvenes, varones y mujeres, en las diversas instancias parroquiales y diocesanas, para que vivan mejor su participación y corresponsabilidad en la misión de la Iglesia.

 

Medios de acción :

 

I.4.1 Fortalecer los Consejos y Comisiones Diocesanas, así como las diversas áreas de pastoral, reestructurando aquellos que fuera necesario y procurando una mayor colaboración y coordinación entre sí.

 

I.4.2 Impulsar con especial énfasis la participación de los jóvenes en la vida de nuestra Iglesia particular, proporcionándoles agentes pastorales especializados en Pastoral Juvenil y dando espacio a los jóvenes en las diversas instancias de la vida parroquial y diocesana para que se sientan parte activa de la misma.

 

I.4.3 Fomentar los ministerios ordenados y no ordenados, integrándolos en la comunidad eclesial. Abrir en nuestra Diócesis el Orden de las Vírgenes y potenciar el Diaconado Permanente, brindando en ambos casos formación previa a la consagración u ordenación, así como acompañamiento y formación permanente posterior.

 

   
 

I.4.4 Acoger y potenciar la presencia de comunidades de vida consagrada, movimientos de apostolado y nuevas realidades eclesiales, procurando el aprecio mutuo y su plena inserción en las parroquias y en la Iglesia local.

 

I.4.5 Consolidar la Pastoral del Diezmo como instrumento para vivir la comunión de bienes y dones entre todos los integrantes de nuestra Iglesia. Para ello, el patrimonio eclesiástico será administrado con total transparencia y publicidad, y se informará a los fieles sobre la situación económica, los ingresos, gastos y necesidades de su parroquia o capilla.

 

I.4.6 Constituir el Consejo Pastoral y el Consejo de Asuntos Económicos en todas las parroquias de la Diócesis, otorgándoles funciones específicas y un servicio de orientación permanente.

 

 

   
 

Compromiso I.5 :
Procuraremos vivir de modo más efectivo la comunión con las Iglesias particulares de nuestra provincia eclesiástica, así como con las de nuestro país, las de nuestra región y con la Iglesia universal.

 

Medios de acción :

 

I.5.1 Conocer y difundir el Magisterio del Santo Padre y los documentos publicados por la Santa Sede, aplicándolos en nuestra Diócesis, en nuestras parroquias y movimientos.

 

I.5.2 Participar en los encuentros organizados por las Comisiones Episcopales y las regiones eclesiásticas a las que pertenece nuestra Diócesis, facilitando así el intercambio de dones y experiencias con nuestras Iglesias hermanas.

 

I.5.3 Aprovechar los subsidios pastorales y litúrgicos publicados por las Comisiones Episcopales, poniéndolos a disposición de los fieles y utilizándolos en el marco de nuestra pastoral diocesana y parroquial.

 

I.5.4 Conocer y difundir los documentos oficiales que emita la Conferencia Episcopal Peruana y el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

 

   
 

II. IGLESIA EVANGELIZADA Y EVANGELIZADORA

 

 

Objetivo específico

 

Promover una Iglesia evangelizada y evangelizadora, a través de nuestra experiencia y testimonio personal como comunidad cristiana en proceso de crecimiento en la fe, con el ardor, métodos y expresión que exige la realidad chalaca.

 

 

Compromisos básicos y Medios de acción

 

 

Compromiso II.1 :
A través del anuncio explícito de Jesucristo, renovaremos en cada uno de los fieles y de nuestras comunidades eclesiales, la llamada universal a la santidad como meta a la que todo cristiano debe aspirar.

 

Medios de acción :

 

II.1.1 Recuperar la primacía de la gracia en la vida cristiana, haciendo de nuestras parroquias, movimientos y comunidades, verdaderas escuelas de oración, recuperando y/o fomentando aquellos medios tradicionales en la Iglesia, como son: los grupos de oración, la adoración del Santísimo Sacramento, el Via Crucis , la dirección espiritual, los retiros, los ejercicios espirituales, las prácticas cuaresmales y otros medios similares que ayudan a conocer, amar e imitar cada vez más a Jesucristo, para vivir en Él la vida trinitaria y transformar con Él nuestra sociedad.

 

   

II.1.2 Promover entre los fieles la escucha asidua y la lectura orante de la Palabra de Dios, instaurando en nuestra Diócesis una Pastoral Bíblica que a través de las parroquias, movimientos, comunidades eclesiales y centros educativos, llegue hasta los hogares.

 

II.1.3 Fortalecer la vida sacramental y litúrgica, para lo cual los presbíteros y los agentes pastorales debidamente preparados, cuidarán de que las liturgias se realicen con la dignidad y el decoro propios de la acción sagrada, y que no se introduzcan elementos extraños a la doctrina y a las normas de la Iglesia.

 

II.1.4 Dar especial importancia a la Eucaristía, como fuente y culmen de la vida cristiana, promoviendo la participación activa y fructuosa de los fieles, cada uno según su estado y condición.

 

II.1.5 Recuperar el domingo como día especial de la fe, transmitiendo a los fieles las enseñanzas de la encíclica “ Dies Domini” de S.S. Juan Pablo II.

 

II.1.6 Revalorizar el sacramento de la Reconciliación, al cual los sacerdotes que tienen cura de almas dedicarán un tiempo congruo cada día, de modo que los fieles puedan acceder al mismo. Para que ello sea posible, es necesario además enseñar con claridad el sentido del pecado y de la misericordia de Dios que nos reconcilia consigo.

 

II.1.7 Valorizar la Unción de los Enfermos, inculcando en los fieles la importancia de recibirlo en el tiempo oportuno, y cuidar en nuestras parroquias la atención pastoral a los enfermos, de manera que se sientan acompañados y fortalecidos en la esperanza.

 

II.1.8 Fomentar entre los fieles la devoción a la Virgen María, de modo especial a través del rezo del Angelus y del Santo Rosario, y el culto a los santos, cuidando de evitar cualquier tipo de desviación en la vida de piedad.

 

 

 

   
 

Compromiso II.2 :
Favoreceremos el continuo crecimiento en la fe, la esperanza y la caridad, de los miembros de nuestra Iglesia local, fomentando el encuentro personal con Cristo en el seno de la comunidad eclesial y su entorno socio-cultural, de modo que nuestra vida diaria sea cada vez más conforme al Evangelio.

 

Medios de acción :

 

II.2.1 Instaurar, en aquellos lugares donde todavía no existen, cauces para la formación permanente de los laicos, adultos y jóvenes, a través de una catequesis sistemática y continua, en el marco de un plan diocesano de formación permanente que tome en cuenta nuestra realidad local, las nuevas técnicas de evangelización y las orientaciones del Magisterio, en especial el Catecismo de la Iglesia Católica y el Directorio General para la Catequesis.

 

II.2.2 Consolidar la Formación Permanente de los Presbíteros, con reuniones de carácter mensual en las que participen todos los sacerdotes de la Diócesis, en las cuales haya tiempo para la oración en común, el trato fraterno y la actualización en temas de interés pastoral.

 

II.2.3 Procurar que algunos de nuestros sacerdotes realicen estudios de especialización en las diversas áreas de la pastoral.

 

II.2.4 Iniciar un programa de formación periódica para los diáconos permanentes, en el cual se considere también a sus familias, y otro programa para las vírgenes consagradas.

 

II.2.5 Cuidar de que los miembros de institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica reciban formación permanente de acuerdo a su condición, proveyendo de modo subsidiario en los casos que fuere necesario.

 

   
 

II.2.6 Renovar la Pastoral Bautismal, unificando en la Diócesis los criterios para la administración de este sacramento, cuidando la debida preparación de los padres y padrinos en el bautismo de párvulos, y aplicando el Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos cuando se trate de administrar el sacramento a los que han superado la edad de la infancia.

 

II.2.7 Revisar y promover el proceso de iniciación cristiana en las parroquias, brindando especial atención a la catequesis pre y pos-sacramental, entendida no sólo como instrucción doctrinal sino como instrumento necesario para el desarrollo integral de la gracia bautismal en el crecimiento de la persona.

 

II.2.8 Introducir a nivel diocesano la catequesis de adultos como un proceso de estilo catecumenal según el Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos y las normas de la Conferencia Episcopal Peruana, con las adaptaciones que fueren necesarias, así como a través de otros medios, procurando la integración entre fe, liturgia y vida.

 

II.2.9 Fomentar espacios de acogida y acompañamiento para aquellos hermanos nuestros que eventualmente necesiten una atención pastoral especial: tercera edad, cónyuges separados o divorciados, homosexuales, lesbianas, drogadictos, alcohólicos, discapacitados mentales, etc.

 

 

   
 

Compromiso II.3 :
Potenciar las diversas áreas de la pastoral diocesana de conjunto, reestructurando o renovando aquellas que lo requieran, con la finalidad de ser más útiles a las necesidades de evangelización en nuestra Iglesia local.

 

Medios de acción :

 

II.3.1 Las Comisiones Diocesanas y los Equipos Diocesanos de Pastoral estarán integrados por representantes de diversas realidades de la Diócesis, y tendrán por finalidad animar la pastoral diocesana de conjunto. Actuarán como órganos consultivos del Obispo, le propondrán las iniciativas que estimen pertinentes, ofrecerán medios para la formación de los agentes pastorales parroquiales y coordinarán o ejecutarán sólo aquellos eventos de carácter zonal o diocesano que les sean expresamente encargados.

 

II.3.2 Establecer un proyecto orgánico de Pastoral Juvenil, dotándolo de agentes debidamente preparados para guiar y acompañar a los jóvenes, de modo que vivan integrados en la comunidad eclesial y social, y reciban una formación en la fe y en la moral acorde a su edad y a los desafíos de nuestra realidad socio-cultural.

 

II.3.3 Instaurar una pastoral amplia y capilar en los colegios, coordinada por la ODEC y los párrocos.

 

II.3.4 Consolidar en nuestra Diócesis y en nuestras parroquias la Pastoral Familiar que, partiendo del conocimiento de nuestra realidad local, prepare a los fieles para el sacramento del Matrimonio y les ayude a vivirlo conforme al Evangelio, haciendo de nuestras familias verdaderos santuarios de la vida, Iglesias domésticas y agentes de evangelización, a imagen de la Sagrada Familia de Nazaret.

 

   
 

II.3.5 Potenciar la Comisión Diocesana de Laicos, dentro de cuyo ámbito de atención se incluirá a las hermandades y otras formas laicales de asociación con fines congruentes a la misión de la Iglesia.

 

II.3.6 Fortalecer y renovar la Pastoral Vocacional, haciéndola más eficiente y procurando que llegue a las parroquias, movimientos, centros educativos y familias, a través de la cual se promuevan las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

 

II.3.7 Consolidar la Pastoral Universitaria, ampliando su ámbito de acción tanto en la Universidad Nacional del Callao como en otros ambientes frecuentados por profesores y estudiantes universitarios, con la finalidad de brindarles una adecuada formación espiritual y moral, para lo cual se debe contar con la participación activa de laicos.

 

II.3.8 Continuar introduciendo en la Diócesis la Pastoral de Medios de Comunicación Social, a través de la cual se forme a los fieles en la percepción crítica y se evangelice el mundo de las comunicaciones sociales para que cumpla su rol de comunicar la verdad, defender la justicia, promover la cultura y fomentar la solidaridad.

 

II.3.9 Introducir en nuestra Diócesis la Pastoral de Santuarios, a través de la cual se contribuya en el proceso de evangelización y de conversión permanente de nuestra Iglesia local, de manera especial mediante la proclamación del mensaje de salvación, la administración del sacramento de la Reconciliación, la oración y la acogida fraterna a los peregrinos.



 

   
 

Compromiso II.4 :
Pondremos más énfasis en la Nueva Evangelización de nuestra Iglesia local, preparándonos mejor para esta tarea y procurando utilizar los medios necesarios para desarrollarla conforme a las necesidades de nuestro tiempo y de nuestra realidad socio-cultural.

 

Medios de acción:

 

II.4.1 Tomar conciencia de que por el bautismo todos somos corresponsables de la misión evangelizadora de la Iglesia, de modo que nuestra vida sea un continuo anuncio y testimonio del Evangelio en todos los ambientes.

 

II.4.2 Recuperar el kerigma en la predicación de los sacerdotes y otros agentes de pastoral, no sólo para anunciarlo a los no creyentes y a los alejados de la Iglesia sino también para reproponerlo a los fieles como núcleo de nuestra fe y sostenimiento de la vida cristiana.

 

II.4.3 Cuidar de manera especial la formación de los catequistas encargados de preparar a quienes recibirán los sacramentos de iniciación cristiana, y la formación de otros agentes pastorales, evaluándolos periódicamente y dándoles la formación adecuada para el buen desempeño de su misión.

 

II.4.4 Potenciar la Escuela Diocesana de Catequistas (EDICAT), dotándola de profesores debidamente preparados, extendiendo sus servicios a través de cursos de verano y de cursos de formación permanente para catequistas.

 

II.4.5 Continuar el proceso de renovación de la Oficina Diocesana de Educación Católica (ODEC), introduciendo los cambios que sean necesarios para el mejor cumplimiento de sus funciones.

 

 

   

II.4.6 Evaluar la preparación y el desempeño de los profesores católicos, en especial de los profesores de religión, perfeccionando su formación permanente en la fe y en las técnicas pedagógicas, para que sean capaces de proyectarlas en su quehacer educativo y de ser agentes de la Nueva Evangelización.

 

II.4.7 Revisar los planes curriculares de los centros educativos de los distintos niveles, que dependen del Obispado, cuidando de que en todos ellos se imparta una sólida formación escolar y se inculque en los alumnos los valores humanos y la moral cristiana.

 

II.4.8 Potenciar los institutos pedagógicos " Paulo VI " y " Redemptoris Mater ", con la finalidad de formar profesores con sólidas bases humanas, cristianas y en los avances de la pedagogía.

 

II.4.9 Procurar un mayor acompañamiento de los párrocos a los profesores y a los catequistas.

 

II.4.10 Fomentar la evangelización de la cultura y buscar los canales para la adecuada inculturación del Evangelio, aprovechando los medios que nos brindan las expresiones de piedad popular, purificando aquello que no sea congruente con la fe y la moral. En esta tarea se debe tener en cuenta que una parte considerable de la población del Callao proviene de diversas partes del país, con sus propios rasgos culturales y religiosos.

 

II.4.11 Fomentar la tarea evangelizadora que realizan los movimientos apostólicos y otras nuevas realidades eclesiales, acogiéndolos en nuestras parroquias y ayudándolos a integrarse cada vez mejor, desde la pluralidad de sus carismas, en la pastoral de conjunto.

 

   
 

III. Iglesia Misionera

 

 

Objetivo específico

 

Consolidar nuestra Diócesis como Iglesia misionera, que proclame con fidelidad el Evangelio tanto a través de una pastoral dirigida al número creciente de católicos alejados de la Iglesia y a los aún no bautizados, como mediante la colaboración con otras Iglesias necesitadas de misioneros "ad gentes".

 

Compromisos básicos y Medios de acción

 

Compromiso III.1 :
Viviremos en estado de misión, anunciando el Evangelio con nuevo ardor a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, conscientes de que la principal obra de caridad es llevar al hombre al encuentro con Jesucristo y a la vida cristiana al interior de la Iglesia.

 

Medios de acción :

 

III.1.1 Inculcar en los fieles, clérigos y laicos de todas las edades, la doctrina sobre la misionalidad de la Iglesia y la espiritualidad misionera, de modo que brote en nosotros el celo por extender el Reino de los Cielos a todas las gentes.

 

III.1.2 Hacer de la misionalidad un valor y eje transversal en la formación que se imparte en los dos Seminarios de nuestra Diócesis, de modo que los futuros sacerdotes del Callao vivan la solicitud por todas las Iglesias.

 

III.1.3 Revisar la acción de nuestras parroquias, en vistas a fortalecer la dimensión evangelizadora en favor de los católicos alejados de la Iglesia y de los no creyentes, llegando hasta ellos para anunciarles la Buena Noticia y atraerlos a la comunidad eclesial, sin caer en el proselitismo.

 

   
 

III.1.4 Discernir al interior de nuestras comunidades eclesiales, las razones por las que los católicos dejan la Iglesia y algunos de ellos se incorporan a las sectas, y buscar los medios para evitarlo.

 

III.1.5 Instaurar la "operación contacto" como un medio habitual y permanente de nuestra pastoral parroquial, aprovechando además otras ocasiones para evangelizar a los alejados y a los no creyentes, como pueden ser: las bendiciones a los hogares, las misiones populares, etc.

 

III.1.6 Favorecer la acción misional de la Iglesia en los lugares más necesitados y marginados de nuestra Diócesis, como pueden ser: los asentamientos humanos de Pachacútec, los "barracones", los hospitales, los hospicios, el penal y otros.

 

III.1.7 Identificar los "nuevos aerópagos" presentes en nuestra jurisdicción eclesiástica, y entablar un diálogo permanente, en vistas al anuncio explícito de Jesucristo en el mundo de la política, la economía, el trabajo, la cultura, la educación, los medios de comunicación social, el arte, el deporte, etc.

 

 


 

   
 

Compromiso III.2 :
Procuraremos los medios necesarios para facilitar la plena participación en la Iglesia de los católicos que se hayan alejado de ella y la transmisión de la fe a aquellas personas que se acercan a la Iglesia por primera vez.

 

Medios de acción :

 

III.2.1 Recuperar el kerigma como anuncio gozoso de Jesucristo que, con su pasión, muerte y resurrección, nos ha reconciliado con el Padre y nos envía el Espíritu Santo para hacernos partícipes de su vida divina.

 

III.2.2 Crear en nuestras parroquias un servicio especial de acogida fraterna a los que retornan a la Iglesia o vienen a ella por primera vez, brindándoles una atención preferencial, sin perjuicio de la permanente acogida fraterna a todos los fieles.

 

III.2.3 Instaurar en nuestras parroquias o decanatos un programa especial de formación en la fe para los católicos que vuelven a la comunidad eclesial, cuidando de manera específica a aquellos que por su participación en las sectas necesiten que se les ayude a superar los errores doctrinales y prejuicios que en ellas se les ha inculcado.

 

III.2.4 Implantar en nuestra Diócesis la iniciación cristiana de adultos, conforme al Ritual publicado por la Santa Sede y adaptado por la Conferencia Episcopal Peruana, como medio ordinario para preparar para la recepción del bautismo, la confirmación y la eucaristía a los no creyentes que deseen incorporarse a la Iglesia.

 

III.2.5 Potenciar la labor de las Obras Misionales Pontificias en nuestra Iglesia local y crear la Comisión Diocesana de Misiones.

 

   

III.2.6 Hacer de la animación misionera un eje vertebrador de toda programación pastoral elaborada por cualquiera de los sectores o instancias que integran la vida de nuestra Iglesia local.

 

III.2.7 Promover desde cada comunidad parroquial el compromiso personal de cada fiel para que aporte su tiempo, sus talentos y su contribución económica, siendo conscientes de que todos somos corresponsables de la misión universal de la Iglesia.

 

 

Compromiso III.3 :
Fortaleceremos nuestra presencia misionera fuera del Callao, ampliando nuestra colaboración con otras Iglesias particulares y acompañando a nuestros misioneros.

 

Medios de acción :

 

III.3.1 Continuar enviando sacerdotes " Fidei donum " a otras Iglesias particulares y a territorios de misión que sufren escasez de clero, en el Perú o en el extranjero, alentando en nuestros sacerdotes la solicitud por todas las Iglesias.

 

III.3.2 Introducir en nuestra Diócesis un programa de promoción, selección y formación específica para aquellos laicos que deseen partir como misioneros, por un tiempo determinado, a otras Iglesias particulares o territorios de misión.

 

III.3.3 Mantener el vínculo permanente con los misioneros diocesanos que se encuentren en servicio fuera del Callao, enviándoles periódicamente información sobre la vida de la Diócesis y acogiéndolos en nuestras comunidades cuando regresen de la misión sea por período vacacional o al término de sus servicios.

 

   
 

IV. IGLESIA SERVIDORA

 

 

Objetivo específico

 

Fortalecer la Pastoral Socio-caritativa, profética, concreta y organizada, para promover el desarrollo integral, humano y social, con una clara opción preferencial por los más pobres y excluidos, como sujetos constructores de una sociedad justa, fraterna y reconciliada.

 

 

Compromisos básicos y Medios de acción

 

Compromiso IV.1 :
Seremos una comunidad de fe que vive el espíritu evangélico de pobreza y práctica el desprendimiento de los bienes, con una profunda confianza en el Señor como única fuente de la verdadera vida.

 

Medios de acción :

 

IV.1.1 Profundizar en cada uno de los fieles —clérigos y laicos— el espíritu de pobreza evangélica que nos lleve a compartir tiempo, talentos y recursos, en un proceso continuo de globalización de la solidaridad.

 

IV.1.2 Aprovechar los talentos y los dones de nuestros hermanos más pobres, acogiéndolos, escuchándolos, confiando en ellos e implicándolos en la misión evangelizadora de la Iglesia.

 

IV.1.3 Extender la Pastoral del Diezmo a todas las parroquias de nuestra Diócesis, y crear nuevos canales de comunión de bienes con los más necesitados.

 

   
 

IV.1.4 Buscar y proponer soluciones, con creatividad evangélica, para afrontar los problemas sociales y económicos que afectan a los chalacos más necesitados, a fin de liberarlos de una vida de miseria y privaciones, para que ellos sean agentes de su propio desarrollo.

 

IV.1.5 Contrarrestar, con la palabra y la acción, los efectos de la cultura de consumo, predicando el evangelio de las bienaventuranzas y optando por una calidad de vida sobria, fraterna, solidaria y de servicio.

 

IV.1.6 Impulsar la formación conjunta de clérigos y laicos para el apostolado en las estructuras temporales, generando procesos que favorezcan una conciencia solidaria.

 

IV.1.7 Infundir en todos el espíritu de servicio que caracterizó a Jesús, haciendo de nuestra Iglesia una continuidad de María, Sierva de Dios y de los hombres.

 


 

   
 

Compromiso IV.2 :
Brindaremos atención prioritaria a la Pastoral Socio-caritativa, en todas las instancias de nuestra Diócesis, a través de la opción preferencial —no exclusiva ni excluyente— por los más pobres y marginados, como testimonio del amor misericordioso de Dios en un mundo globalizado.

 

Medios de acción :

 

IV.2.1 Reestructurar la "Cáritas Diocesana" y las diversas áreas de la Pastoral Social, ampliando e intensificando sus labores, de modo que incidan más y mejor en la misión de nuestra Iglesia local y al interior de nuestras parroquias.

 

IV.2.2 Instaurar en todas las parroquias la "Cáritas Parroquial" y un equipo que, bajo la guía del párroco, coordine de modo eficaz la Pastoral Socio-caritativa. Este equipo tendrá, entre sus funciones, hacer que en nuestras comunidades eclesiales los pobres se sientan "como en su propia casa".

 

IV.2.3 Suscitar, desde la actividad parroquial, un contacto más directo con los enfermos y los marginados (ancianos, presos, inmigrantes, alcohólicos, drogadictos, madres y niños abandonados, etc.), con la participación activa de los grupos parroquiales y movimientos.

 

IV.2.4 Potenciar o crear los cauces necesarios para afrontar los desafíos implícitos en las nuevas formas de pobreza existentes en nuestra Diócesis: violaciones a los derechos humanos, drogadicción, pandillaje, marginación, etc., teniendo como prioridad pastoral la defensa de la vida y de la dignidad de la persona humana.

IV.2.5 Fortalecer la Pastoral Penitenciaria, para llevar la esperanza a los internos del Penal del Callao y a sus familias, desarrollando programas integrales de atención religiosa, social y legal en favor de los internos y sus familiares.

 

   

Compromiso IV.3 :

Usaremos la "imaginación de la caridad" para promover nuevas formas de ayuda a los más necesitados, a través de las cuales, sin dejar de lado las labores de asistencia social que estén a nuestro alcance realizar, se coadyuve a que los pobres sean agentes de su propio desarrollo, sostenido y sostenible.

 

Medios de acción :

 

IV.3.1 Generar procesos destinados a la creación de estructuras sociales inspiradas en el Evangelio, que dentro de un marco de justicia, equidad y participación, impulsen la inclusión de todos en el desarrollo integral de nuestra sociedad.

 

IV.3.2 Valorar las iniciativas que surjan entre nuestros hermanos más pobres y necesitados, para que sean protagonistas de su propio desarrollo y no meros beneficiarios de iniciativas ajenas a ellos.

 

IV.3.3 Potenciar una red entre los centros de enseñanza ocupacional de nuestra Diócesis, de manera que en ellos se desarrollen programas concertados y complementarios de formación para el desarrollo.

 

IV.3.4 Potenciar las iniciativas para crear institutos católicos de educación superior técnica y/o profesional; priorizar el proyecto "Centro de Estudios y Desarrollo Comunitario" que se viene ejecutando en Pachacútec, así como apoyar otros proyectos que puedan surgir como instrumentos para el autodesarrollo integral de las zonas más pobres de nuestra Diócesis.

 

IV.3.5 Instaurar, en coordinación con las parroquias y movimientos, formas creativas de brindar a los más pobres los medios que estén a nuestro alcance para que puedan ser agentes de su propio desarrollo (capacitación, fomento de micro-empresas, micro-créditos, etc.).

 

   
 

IV.3.6 Promover el acercamiento y el diálogo entre los trabajadores y los empresarios, así como entre ellos y las autoridades gubernamentales, para analizar conjuntamente el mundo del trabajo y aportar alternativas en favor del bien común.

 

 

Compromiso IV.4 :

Propagaremos la Doctrina Social de la Iglesia, tanto a través de su difusión teórica como de su aplicación práctica, al interior de la Iglesia y en la sociedad civil, como instrumento para la renovación social basada en la visión y los valores del Evangelio, ante los desafíos derivados de la globalización.

 

 

Medios de acción :

 

IV.4.1 Reorganizar la Escuela de Líderes "Sembrador de Paz", con mayor participación de los laicos y de la diversidad de carismas, brindando programas integrales de formación socio-política a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, dirigidos a los agentes de la vida política, económica y social del Callao, para motivar su compromiso en favor de la globalización de la solidaridad.

 

IV.4.2 Introducir en las catequesis para la Confirmación, así como en otras instancias y en los programas parroquiales de formación permanente en la fe, temas vinculados a la Doctrina Social de la Iglesia.

 

IV.4.3 Difundir entre los católicos la importancia de participar en forma activa y organizada en la vida política y cultural de nuestra Provincia Constitucional, respetando su justa autonomía en estos campos.

 

IV.4.4 Cooperar con otras instituciones en la lucha contra la pobreza y a favor de la justicia, participando incluso en organismos promovidos para este fin por el Estado y/o la sociedad civil.

 

   
 

IV.4.5 Expresar a través de la predicación y los medios de comunicación social, la recta doctrina de la Iglesia respecto a los derechos humanos, la ecología, la justicia social, la paz y otros asuntos que requieran nuestra voz profética.

 

IV.4.6 Instaurar, de manera sistemática y organizada, el voluntariado en sus distintas formas, como un medio de apostolado en el que los fieles laicos, varones y mujeres, desempeñen un papel de primera importancia.