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Oficina de Prensa de la Diócesis del Callao
Informativo Semanal

27 de mayo de 2004

Titulares

MILES DE CHALACOS CELEBRARAN LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI
· Eucaristía y procesión serán presididas por el Obispo del Callao, Monseñor Miguel Irizar, el domingo13 de junio
VIGILIA DE PENTECOSTÉS EN LA IGLESIA MATRIZ-CATEDRAL DEL CALLAO
·El fuego del Espíritu Santo
IGLESIA CATÓLICA CELEBRARA 38ª JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES
·Comisión Episcopal de Comunicación Social realizará diversas actividades
CIENTOS DE NIÑOS PARTICIPARÁN EN CELEBRACIÓN DIOCESANA DE LA INFANCIA MISIONERA
·“Aquí estoy, señor, envíame” ¡Quiero ser tu Misionero!

Reflexión de la Semana
SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS

Desarrollo de las Noticias

MILES DE CHALACOS CELEBRARAN LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI


* Eucaristía y procesión serán presididas por el Obispo del Callao,
Monseñor
Miguel Irizar, el domingo13 de junio

Con cantos, bandas de música y alfombras de flores, miles de fieles celebrarán, el domingo 13 de junio, la Fiesta del Corpus Christi. La celebración de esta Solemnidad congregará a todo el presbiterio, religiosos, religiosas, miembros de las hermandades, integrantes de movimientos apostólicos, autoridades del primer puerto y fieles laicos. Será una ocasión en la que el pueblo chalaco se reunirá para dar testimonio de la fe y la devoción al Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.

La sagrada Eucaristía será presidida por el Obispo del Callao, Monseñor Miguel Irizar, y se llevará a cabo a las 9:00 a.m. en la Iglesia Matriz Catedral del Callao (Jr. Miller 387 Callao).
Concluida la Misa, los fieles chalacos realizarán, junto al Obispo, el recorrido procesional del Corpus Christi por las calles chalacas: Jr. Miller, Av. Sáenz Peña, Jr. Adolfo King, y la Av. Constitución. A las 12:30 de la tarde, la procesión retornará al Santuario para recibir la bendición solemne.
La Fiesta del Corpus Christi conmemora la devoción a la Santa Eucaristía y se celebra en la Iglesia Católica el jueves o el domingo después del la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Esta celebración fue propiciada por santa Juliana de Mont Cornillon (1193-1258), religiosa agustina que tuvo desde joven una gran veneración por el Santísimo Sacramento. La primera celebración de la Fiesta del Corpus Christi se realizó en 1247 en la Diócesis de Liége a solicitud de la santa y por orden del entonces Obispo, Monseñor Roberto Thorete.
Años más tarde el Papa Urbano IV publicó la bula Transiturus (1264) en la cual ordena que se celebre la Solemnidad del Corpus Christi en todo el mundo. A la muerte de Urbano IV, fue el Papa Clemente V quien intensificó la difusión de la fiesta y ordenó nuevamente, en el Concilio General de Viena (1311), la celebración de esta solemnidad. La procesión, ya sostenida en algunos lugares, fue dotada de indulgencias por los papas Martín V y Eugenio IV.
VIGILIA DE PENTECOSTÉS EN LA IGLESIA MATRIZ-CATEDRAL DEL CALLAO

* El fuego del Espíritu Santo

El sábado 29 de junio, el Padre César Núñez, Párroco de la Catedral del Callao, presidirá la celebración de la Vigilia de Pentecostés en la Iglesia Matriz – Catedral del Callao.

La ceremonia se iniciará a las 8 de la noche y contará con la participación de miembros de las comunidades parroquiales, movimientos diocesanos y fieles en general, quienes darán por finalizado el Tiempo Pascual.
En la Solemnidad de Pentecostés la Iglesia conmemora la venida del Espíritu Santo y el inicio del ministerio de los apóstoles, tras recibir la efusión de la tercera persona de la Trinidad. Como lo afirma el Catecismo de la Iglesia Católica: “En este día se revela plenamente la Santísima Trinidad. Desde ese día el Reino anunciado por Cristo está abierto a todos los que creen en Él”. (732)
IGLESIA CATÓLICA CELEBRARA 38ª JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

· Comisión Episcopal de Comunicación Social realizará diversas actividades

El jueves 27 de mayo, de 6:00 p.m. a 9:00 p.m. se realizará el Simposio “Los medios de comunicación: ¿forman o deforman?, que contará con la participación de Monseñor Salvador Piñeiro, Obispo Castrense del Perú; el Doctor Luis Solari de La Fuente, Congresista de la República; el Doctor Oswaldo Cava, y el periodista Jhon Villanueva. El evento tendrá lugar en el Auditorio del Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Avenida Camino Real 1075 – San Isidro.

Asimismo, el viernes 28, se premiará a los ganadores del Premio Nacional de Periodismo y Comunicación Social “Cardenal Juan Landázuri Ricketts 2004”. La premiación tendrá lugar en el auditorio de la Conferencia Episcopal Peruana (Jr. Estados Unidos 838 – Jesús María), a las 6 de la tarde.
“LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DEBEN RESPETAR LA VERDAD Y EL BIEN COMÚN”
* Afirma el Santo Padre al conmemorar Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

El Santo Padre señaló durante la conmemoración de la XXXVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que es necesario que los medios de comunicación “respeten la verdad y el bien común”.

El Santo Padre afirmó que la Iglesia “quiere establecer un diálogo franco y abierto con los que trabajan en este vasto campo, para alentar los esfuerzos en la consecución del auténtico progreso de la humanidad”.

Tras recordar el tema de la jornada de este año: “Los medios en la familia: un riesgo y una riqueza”, Juan Pablo II aseguró que “gracias a las tecnologías modernas, muchos núcleos familiares pueden acceder directamente a los vastos recursos de la comunicación y de la información, y aprovechar la ocasión para educar, enriquecerse culturalmente y crecer en el espíritu”.

Sin embargo, el Sumo Pontífice afirmó que “los medios de comunicación pueden dañar seriamente a la familia cuando ofrecen una visión inadecuada o incluso deformada de la vida, de la familia misma, de la religión y de la moral”.

“Es necesario aprender a usar los medios con sabiduría y prudencia. Es un deber que concierne sobre todo a los padres, responsables de una educación sana y equilibrada de los hijos”, resaltó el Santo Padre
CIENTOS DE NIÑOS PARTICIPARÁN EN CELEBRACIÓN DIOCESANA DE LA INFANCIA MISIONERA

“Aquí estoy, señor, envíame” ¡Quiero ser tu Misionero!

Este 30 de mayo, cientos de niños chalacos se reunirán en la Concha Acústica de Chuchito en la celebración de la Jornada de la Infancia Misionera, cuyo lema para este año es: “Aquí estoy, señor, envíame” ¡Quiero ser tu Misionero!

Durante la jornada, que se iniciará a las 9:00 de la mañana, se reflexionará acerca del significado de la Infancia Misionera y su labor en la Diócesis. Luego de ello, los niños participarán en la celebración Eucarística que será presidida por el Vicario General del Obispo, Monseñor Juan De Dios. La jornada culminará con la presentación de diversos números artísticos preparados por los niños de varios colegios del Callao.
En la actualidad, son más de 15 parroquias chalacas y 12 colegios en los que se ha formado grupos de Infancia Misionera. Los “pequeños misioneritos” que participan en estas comunidades han sido animados por el Obispo del Callao en numerosas ocasiones para que sean “misioneros en el colegio y en el hogar”, puesto que ello los convierte en “grandes colaboradores de la Iglesia”.

MISA DE LA VIGILIA DE PENTECOSTÉS (Sábado).

 
En aquellas Parroquias en que se celebrará la Vigilia de esta Solemnidad las lecturas que se sugieren son las siguientes:Gn 11, 1-9 (la Liturgia da como alternativa para la Primera Lectura también las siguientes:

Ex 19, 3-8a. 16-20b; ó Ez 37, 1-14; ó Jl 3, 1-5); Sal 103; Rm 8, 22-27; Jn 7, 37-39.

El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó:
"Si alguno tiene sed, que venga a mí, y beberá, el que cree en mí, como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva." Esto lo decía refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él. Porque aún no había Espíritu, pues todavía Jesús no había sido glorificado.

Jn 7, 37-39

 

MISA DEL DÍA (Domingo).

Las lecturas de la Liturgia del Día de Pentecostés son las siguientes:
Hch 2, 1-11; Sal 103; 1Co 12, 3b-7; Jn 20, 19-23.

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros." Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: "La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío."
Dicho esto, sopló y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos."

Jn 20, 19-23.

Como en la semana anterior hemos celebrado la Fiesta de la Ascensión del Señor, solemnidad con la cual se expresa en plenitud el sentido del Misterio Pascual de Cristo; la obra redentora del Mesías Salvador fue el cumplimiento de las promesas hechas a nuestros antiguos padres por parte del Dios de la Misericordia, dándose la siguiente secuencia:

-La Anunciación -Su vida transcurrió oculta hasta los 30 años en el seno de una familia
-Con su vida pública inaugura el anuncio del Reino de los Cielos, que incluyó: Pasión y Muerte de cruz al final de su vida entre nosotros
-Al tercer día vence el poder de la muerte, como dice el Credo: "... y al tercer día resucitó...",
-Sus apariciones después de su Resurrección a los apóstoles y algunas mujeres; y
-La Ascensión a la diestra del Padre

Como se expresó en la introducción del comentario de la semana pasada, Cristo desvela el misterio de la vida del hombre; pues el hombre al igual que Cristo, al llevar a cumplimiento la voluntad del Padre, está llamado a que su vida tenga esta orientación: salimos de las manos de Dios y a Él retornamos. A continuación presentamos algunas sugerencias y comentarios que serán de ayuda para la Homilía de esta Solemnidad de Pentecostés, que es la celebración de las Promesas del Padre de la Misericordia, a través de la cual nos hace partícipes de todos sus bienes: "... porque cuando venga el Paráclito (...), os llevará hasta la verdad completa...".

En la primera lectura, no alcanzaremos a comprender nada del acontecimiento de Pentecostés, que nos describen los Hechos de los Apóstoles, si no tenemos presente por siempre que el Espíritu que desciende sobre la Iglesia es tanto el Espíritu de Jesucristo como el de Dios Padre; en otras palabras es el Espíritu de amor recíproco hasta la total inhabilitación del uno en el otro, amor que tiene al mismo tiempo su fruto: la Tercera Persona en Dios.

La tempestad y el fuego, con el que el Espíritu Santo llena en Pentecostés a la Iglesia en su totalidad y a cada discípulo en particular mediante una lengua de fuego que se posa encima de cada uno, es para ella la prueba que Dios Padre y Dios Hijo le dan de su fecundidad: en el Espíritu de la fecundidad divina, la Iglesia podrá ser también fecunda en lo sucesivo, cosa que se manifiesta enseguida en el milagro de que cada uno de los judíos devotos que entonces se hallaban en Jerusalén, procedentes de todas las diferentes naciones de la tierra, oían hablar a los discípulos en su propia lengua. Ocurrió exactamente lo contrario de cuando los hombres pretendieron construir la torre de Babel: pretensión de ser, a partir de la sola fuerza del espíritu humano, una única unidad internacional que apuesta abiertamente contra la unidad de Dios; ahora la única lengua de la Iglesia, que "...anuncia las maravillas de Dios...", deviene comprensible para todas las naciones por la fuerza de Dios. Todos pueden y deben comprender que esta lengua no es como las demás lenguas, sino que es superior a todas ellas, al igual que la Palabra y la Verdad de Dios supera a todas las religiones inventadas por los hombres.

San Pablo, en la segunda lectura, expresa claramente que la diversidad de dones, de carismas, de servicios, que el Dios trinitario distribuye procede de su unidad y tiende a su unidad. Se trata de una unidad fundada por el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo que, en cuanto previamente dada, despliega su plenitud interior, donde cada elemento particular está al servicio de la plenitud de la unidad. Para explicar esto, San Pablo se sirve de la imagen del único cuerpo que sólo en virtud de su vitalidad interior tiene muchos miembros. Este cuerpo es al mismo tiempo un cuerpo espiritual, formado por el Espíritu, y un cuerpo carnal, perteneciente al Hijo encarnado. Las dos cosas son inseparables: "...Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo..."; la vida interior-espiritual y la constitución exterior son inseparables en la Iglesia de Dios.

En el evangelio de San Juan, se nos muestra el origen de esta unidad: el Hijo de Dios se ha hecho hombre no por su propio arbitrio, sino porque fue llevado por el Espíritu Santo al seno de la Virgen; Él es desde el principio tanto verdadero hombre, nacido de María, como portador del Espíritu en todo su obrar hasta la cruz. Allí, donde Él ha consumado obedientemente toda su misión, espira su Espíritu en la muerte, obteniendo después, como resucitado por el Padre, un poder divino de disposición sobre ese Espíritu. Él exhala sobre su Iglesia el Espíritu de su unidad con el Padre: aquí, en el Evangelio de San Juan de hoy día, en cierto modo en el silencio del cenáculo cerrado para el silencio del perdón personal de los pecados, pero en Pentecostés en la tempestad y el fuego audibles y visibles para todos, públicamente, ante el mundo entero y para él; porque la Iglesia tiene las dos dimensiones; actúa en lo escondido y públicamente, a plena luz,
El libro del Génesis nos narra que en el principio, cuando Dios creó al hombre de barro, insufló el hálito del Espíritu, podemos decir que esta celebración de Pentecostés es el nuevo soplo de Dios por el cual la humanidad herida por el pecado y sometida a la esclavitud y a la muerte eterna, es recreada. Cuando Cristo Resucitado se aparece a sus discípulos sopla sobre ellos, como dice San Juan, el Espíritu Santo sobre ellos. Este soplo es el signo sensible del soplo espiritual que a ellos quiere comunicar, o sea, el Espíritu Santo. Pues este nuevo soplo animará ahora la vida y la misión de los discípulos de la Nueva Alianza. :

En el día de Pentecostés, este nuevo soplo se manifiesta materialmente como un golpe de viento, que de una manera impetuosa invade el lugar donde se encontraba reunida la primera comunidad junto con María. La violencia con la cual este soplo llena la casa, da testimonio de la potencia divina que invade y llena a esta comunidad reunida, de esta manera aparece ante nosotros la Iglesia, ardiente y dinámica, que con la fuerza de este Espíritu va a llenar todo el universo. El signo sensible corresponde así a la realidad: todos los discípulos son transformados en el mismo instante por un viento-soplo que transforma su existencia, y esta fuerza de lo alto los envía a cumplir la misión dada por el Maestro antes de ascender al cielo.

Jesús tenía preparado el acontecimiento del Pentecostés, porque reunió en torno a sí un cierto número de discípulos. La actividad de su vida pública consiste no sólo en el difundir la Buena Noticia, sino que también en constituir, poco a poco, una comunidad a la cual confiaría su revelación, sus intenciones, y el poder recibido de su Padre. Por ello, para convertirse en Iglesia, la comunidad tenía la necesidad de la acción más decisiva de este Espíritu que tenía que reunirla más vigorosamente en un mismo Espíritu, para así iniciar la aventura de la Evangelización de la humanidad.

En la Revelación cristiana el soplo de Dios no es más solamente una fuerza que transforma al hombre: es una persona divina que penetra al interno del hombre, y hace del hombre lo que Cristo dice en el Evangelio de San Juan: "... Yo y el Padre haremos morada en él...". Por eso, todo el amor divino que ha inspirado el diseño de salvación, se comunica a la humanidad a través de la persona del Espíritu Santo. En efecto, la vida más íntima de Dios, la revelación de su amor, y ese soplo divino es el respiro del amor del Padre y del Hijo, de modo que el Espíritu es este amor que sopla y que atrae a la humanidad, envolviéndola tiernamente en este amor recreador y regenerador de Dios. Este nuevo soplo que hace surgir a la Iglesia en el día de Pentecostés es un soplo de amor. Mediante el Espíritu Santo la comunidad cristiana animada de la vida divina y el amor divino. Esta comunidad recibe la fuerza para amar: "...como Cristo nos ha amado..."

El Papa Juan Pablo II dice en su Encíclica escrita en el año '86, refiriéndose al Espíritu Santo (Tercera Persona de la Santísima Trinidad): "... La Iglesia es sacramento de Cristo en la humanidad...". El 14 de mayo del presente año, en un mensaje dado por el Papa a la Asamblea de las Comunidades de la Renovación en el Espíritu, les dijo: "... el Espíritu Santo no dejará de enriquecer el testimonio de cada uno con los dones espirituales y los carismas que le otorga la Iglesia. Entre estos carismas, revisten importancia peculiar los que sirven para la plenitud de la vida espiritual ...". Este soplo-viento es al mismo tiempo, como se ha dicho anteriormente, el que impulsa a la Iglesia a un amor universal por los hombres, como el de Cristo Buen Pastor. El amor que conforma a la comunidad en la unidad no la lleva a encerrarse en sí misma, más aún la estimula a la apertura y a la acogida. El Espíritu inspira la voluntad de comunicar a todos el don de la vida de Cristo. Festejar Pentecostés significa, por tanto, abrirse a este viento transformador que nos comunica la Gracia ganada por Cristo, nuestro Mesías-Salvador-Redentor.

Entonces podemos unirnos con gozo a las palabras de San Pablo: "... llevamos este tesoro en vasos de barro, para que se manifieste que lo sublime de este amor viene de Dios y no viene de nosotros (...). Así mientras nosotros morimos el mundo recibe la vida...". En el evangelio de San Mateo, la Iglesia se va revelando y concibiendo como un servicio a los hombres, ya que el mismo evangelista dice: "... vosotros sois la luz del mundo, (...) vosotros sois la sal de la tierra...". El 14 de mayo del presente año, el Papa Juan Pablo II con motivo del XVII Centenario de la muerte de San Ambrosio mártir, manifestó al respecto lo siguiente: "... la sangre derramada en comunión con el sacrificio de Cristo es semilla de Nueva Vida evangélica ...".

Pbro. Oscar Balcázar Balcázar
 


Boletín Semanal de Noticias de la Diócesis del Callao
N# 155 Emitido el 27 de Mayo de 2004

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