| |
|
|
|
|
 |
|
|
 |
| |
|
CALLAO-PERÚ,
27 de julio del 2005 | Nº 214 |
|
|
|
| |
|
|
|
| |
| |
| |
|
| |
|
|
| |
|
Domingo XVIII del Tiempo Ordinario |
|
Is 55, 1-3; Rm 8, 35.37-39; Mt 14, 13-21 |
|
Pbro.
Oscar Balcázar Balcázar |
|
| |
DESARROLLO
DE LAS NOTICIAS: |
|
|
|
|
CONGRESO DE LA REPÚBLICA ENTREGÓ
MEDALLA DE HONOR AL OBISPO DEL CALLAO |
| |
Por su destacada labor y compromiso social en el
Perú |
|
 |
| |
El Presidente del Congreso de la República del Perú,
Dr. Ántero Flores – Araoz, condecoró con la medalla de
honor del Congreso de la República del Perú, en el
grado de Comendador, al Obispo del Callao, Monseñor
Miguel Irizar. Este galardón se le otorga en
reconocimiento a su destacada labor pastoral y
compromiso social que desarrolla en nuestro país,
desde hace más de 45 años, primero como sacerdote
misionero y luego como Obispo.
|
|
 |
|
La ceremonia de condecoración se realizó el lunes 25
de julio, en el marco del XXXIII Aniversario de
Ordenación Episcopal de Monseñor Irizar, y se llevó a
cabo en el Santuario de la Sagrada Familia.
|
|
 |
|
“Agradezco al Perú por haberme acogido, primero en
Yurimaguas y ahora en el Callao, donde mi mayor
desafío ha sido siempre trabajar por los más
pobres y alejados de la Iglesia… agradezco a Dios
por este reconocimiento, pero debo decir que la
condecoración más grande que puedo tener es la
Cruz de Cristo", destacó emocionado el Obispo del
Callao. |
|
| |
 |
|
|
|
UN NUEVO SACERDOTE Y TRES DIÁCONOS EN LA
DIÓCESIS DEL CALLAO |
|
Obispo del Callao presidió ceremonia de ordenación
frente a cientos de fieles |
|
 |
|
En
la fiesta del Apóstol Santiago, cientos de fieles
chalacos participaron en una gran ceremonia
eucarística, en la que nuestro Obispo del Callao,
Monseñor Miguel Irizar, ordenó a tres diáconos y un
sacerdote diocesano. La ceremonia se llevó a cabo en
el marco de XXXIII Aniversario de Ordenación Episcopal
de Monseñor Miguel Irizar.
La celebración se realizó en el Santuario de la
Sagrada Familia anexo al Monasterio de las Madres
Carmelitas Descalzas, el lunes 25 de julio.
|
|
La
Eucaristía fue presidida por el Obispo de la
Diócesis y concelebrada por el Obispo Auxiliar del
Callao, Monseñor Javier Del Río, además de
Monseñor Antonio Santarsiero, Obispo de Huacho, y
Monseñor Carlos García, Obispo Auxiliar de Lima.
Asimismo participaron junto a ellos numerosos
párrocos y sacerdotes del Callao.
El sacerdote ordenado Felipe Quineche Felipe es
miembro del Movimiento Sacerdotal Mariano, ingresó
al Seminario el año 1998. Antes de su ingreso se
había graduado como Ingeniero Agrónomo, profesión
que dejó de ejercer para consagrarse al Señor y
para entregarse al servicio de la Iglesia.
Al Igual que el Padre Felipe, los nuevos diáconos
Rutilio Pinedo Salinas, Arnoldo Carranza Olivas y
José Nazario Ayala, fueron formados en el
Seminario Diocesano “Corazón de Cristo”. |
|
 |
|
|
Durante la homilía, Monseñor Irizar manifestó su
alegría por estas nuevas ordenaciones:
“Hoy celebramos la Fiesta del Apóstol Santiago. Un día
como hoy, hace 33 años, recibí la plenitud del
sacerdocio de manos del Card. Agnello Rossi y fui
agregado al Colegio Episcopal.
En esta Eucaristía, quiero con todos ustedes:
presbíteros, diáconos, religiosos, religiosas y fieles
laicos, dar gracias al Señor que me llamó a este
servicio en la Misión en Yurimaguas y en esta Iglesia
particular, que está en el Callao.
|
|
 |
|
Providencialmente el Señor me concede hoy la
gracia de realizar mi ministerio episcopal
ordenando presbítero a Felipe y diáconos Rutilio,
Arnoldo y José, seminaristas de nuestro Seminario
Diocesano ‘Corazón de Cristo’ ”, destacó el Obispo
del Callao.
|
|
 |
|
“Estos hermanos llamados ahora para el ministerio
del diaconado y presbiterado, servirán a Cristo,
Supremo Maestro, Sacerdote y Pastor, por quien su
cuerpo, esto es la Iglesia, se va edificando sin
cesar aquí en la tierra como Pueblo de Dios y
templo del Espíritu Santo. Unidos al sacerdocio de
los obispos, estos presbíteros y diáconos quedarán
consagrados para anunciar el Evangelio, para
santificar y apacentar el pueblo de Dios y
celebrar el culto divino, principalmente el
sacrificio eucarístico.
Con el auxilio de Dios deberán trabajar de tal
modo que reconozcan en ellos a los verdaderos
discípulos de Aquel que no vino para que le
sirvieran sino para servir. Nos lo ha recordado el
Evangelio que acabamos de proclamar: ‘el que
quiera ser grande entre ustedes, que sea vuestro
servidor, y el que quiera ser primero entre
ustedes, que sea vuestro esclavo’ “, añadió
Monseñor Miguel Irizar. |
|
|
Finalmente, Monseñor Irizar manifestó sentirse alegre
cada vez que impone las manos como obispo sobre los
nuevos presbíteros que tan generosamente el Señor va
concediendo a nuestra Iglesia en el Callao y mucho de
los cuales ha enviado en servicio y misión a otras
iglesias hermanas. Son 76 los sacerdotes que Monseñor
Irizar ha ordenado en el Callao.
|
|
 |
|
El seminario Diocesano “Corazón de Cristo”, del Callao
-cuyo Rector es el Obispo Auxilar, Moseñor Javiuer Del
Río-, tiene a su cargo la formación de 120
seminaristas, 39 de las cuales pertenecen a la misma
Diócesis y el resto provienen de otras cinco
jurisdicciones eclesiásticas cuyos Obispos nos han
confiado la formación de los futuros sacerdotes
procedentes de diferentes diócesis como: Piura,
Ayacucho, Carabayllo,
Huacho, etc.
|
|
 |
|
 |
|
|
| |
OBISPO
DEL CALLAO CELEBRÓ MISA “TE DEUM” POR FIESTAS PATRIAS |
| |
Anunció que desde julio de 2006 el Callao celebrará
un “Año Jubilar Mariano” |
| |
 |
| |
Los chalacos iniciaron la celebración de las
Fiestas Patrias con la tradicional Misa “Te Deum”
en la Iglesia Matriz-Catedral del Callao. La
sagrada Eucaristía, a la cual asistieron
autoridades de la Provincia Constitucional, fue
presidida por el Obispo del Callao, Monseñor
Miguel Irizar.
Durante su homilía, Monseñor Irizar anunció que
desde el 16 de julio del 2006, al 16 de julio del
2007, el Callao celebrará un “Año Jubilar
Mariano”, con motivo de celebrarse los 400 años de
la presencia de la imagen de la Virgen del Carmen
de la Legua, patrona del Callao.
“Durante ese año Jubilar – Mariano, la imagen de
la ‘Virgen del Carmen de la Legua’ visitará todas
la parroquias y comunidades del Callao, desde la
Punta hasta Pachacútec... de esta manera los
fieles del Callao vivirán ese año como un tiempo
de gracia y de renovación de nuestra fe
eucarística y mariana…”, indicó el Obispo del
Callao.
Asimismo, Monseñor Irizar se dirigió a las
autoridades civiles y militares, haciendo
referencia al documento de la Doctrina Social de
la Iglesia Católica.
“Una parte sustancial de este documento se dedica
a la democracia. Comienza recordando las palabras
de la encíclica de Juan Pablo II «Centesimus Annus»,
en la que el Papa expresaba su aprecio por la
democracia como el sistema que permite la
participación activa de los ciudadanos… Pero para
que la democracia sea auténtica debe respetar la
dignidad humana, ordenarse al bien común, y
respetar una correcta jerarquía de valores”,
enfatizó el Obispo del Callao. |
| |
 |
|
|
|
Reflexión
Semanal
Pbro. Oscar Balcázar
Balcázar
|
|
Domingo XVIII del Tiempo Ordinario
Is 55, 1-3; Rm 8, 35.37-39; Mt 14, 13-21
|
| |
Al oírlo Jesús, se retiró de allí en una barca,
aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron
las gentes, le siguieron a pie de las ciudades. Al
desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de
ellos y curó a los enfermos.
Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo:
“El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada.
Despide, pues, a la gente, para que vayan a los
pueblos y se compren comida.” Mas Jesús les dijo: “No
tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer.”
Dícenle ellos: “No tenemos aquí más que cinco panes y
dos peces.” Él dijo: “Traédmelos acá.” Y ordenó a la
gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco
panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo,
pronunció la bendición y, partiéndolos, dio los panes
a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron
todos y se saciaron, y recogieron de los trozos
sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían
comido eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres
y niños.
Mt 14, 13-21 |
|
|
|
Luego que a través de los tres domingos anteriores hemos
terminado el ciclo de las parábolas del Reino, en este
domingo las lecturas propuestas por la liturgia de la
Palabra presentan a Cristo como el pan de vida eterna, el
maná para el desierto de la vida del hombre que Dios nos ha
provisto. Pensamos que este domingo nos debe ayudar, para
nuestra reflexión y meditación, el tener en cuenta que nos
encontramos celebrando el Año de la Eucaristía; pues el
Sínodo que se llevará a cabo en octubre de este año nos
hablará de: “La Eucaristía fuente y cumbre de la vida y
misión de la Iglesia”.
Las lecturas de este domingo también nos tienen que ayudar a
poder decir: la Eucaristía fuente y cumbre de la vida del
creyente.
Según la primera lectura dice: “…Oíd también los que no
tenéis dinero: Venid, comprad trigo; comed sin pagar vino y
leche de balde…”. Y sólo donde tiene lugar esta gratuidad de
lo dado y recibido el hombre sale satisfecho. Esto significa
sencillamente que sólo la gratuidad del amor y de la gracia
es capaz de saciar el hambre insondable del alma, lo que por
tanto presupone en ella la existencia de un sentido de esta
gratuidad o al menos la obligación de engendrarlo. Nadie
podría saciarse con el amor impagable de Dios, si recibiera
este amor calculadamente para sí mismo y pretendiera
acapararlo sólo para sí (Salmo 16).
En el evangelio se presenta de manera muy significativa la
multiplicación de los panes y los peces. El Bautista ha sido
decapitado; Jesús también corre peligro y se retira a un
lugar tranquilo y apartado; pero la multitud del pueblo le
sigue, y Jesús, nuevamente, siente lástima de ellos, enseña
y cura a todos los enfermos. Se hace tarde y los discípulos
le aconsejan que despida ya a todo el gentío para que así
puedan ir a comprarse algo de comer. Jesús les responde:
“…Dadles vosotros de comer…”.
Y como ellos responden que no son capaces de hacerlo, Jesús
debe realizar otro prodigio. Las revelaciones de Dios en
Cristo se insertan de este modo en las necesidades de la
humanidad.
Como sabemos san Pablo sufrió el martirio en Roma
aproximadamente entre los años 65 – 66 de nuestra era.
Entonces tendríamos que mencionar entre otras dos razones
por las cuales san Pablo en este capítulo 8 de la Carta a
los Romanos dice: “…quién nos separará del amor de Cristo…”.
Como primer punto tendríamos que decir que este capítulo 8
viene luego de toda la exposición que san Pablo hace sobre
la ley y la gracia, y como éstas en un momento determinado
se contraponen.
Como sabemos, todo el Antiguo Testamento hace presente a
través de los profetas una denuncia frontal al culto
exterior. Por eso, en el lenguaje ordinario de las personas,
cuando se habla de fariseo se entiende por algo que sólo
externamente se hace sin que corresponda al deseo interno.
San Pablo, educado dentro de la tradición judía, cuando dice
que la ley no salva, se está refiriendo a este culto sólo
exterior; y por ello es que cuando habla de la fe llega a
esta síntesis de toda su doctrina que se expresa a través de
la siguiente frase: “…ya no soy yo es Cristo que habita en
mí, y mientras vivo, vivo de la fe de Aquel que me amó hasta
dar la vida por mí…”.
El segundo punto prácticamente emana del primero, lo que
significa vivir de la economía nueva, de la alianza nueva de
la que podemos participar por medio de las aguas
bautismales. De esta manera el hombre nuevo que ha nacido de
la obra redentora de Cristo, participa del amor de Cristo a
través del mandamiento nuevo: “amaos como yo os he amado”.
Por esta razón, la primera lectura es toda una profecía que
se concretiza en esta liturgia a través del evangelio, pues
vivir del pan del cielo es poder vivir del amor de Dios; y
la participación de este banquete, que es una expresión de
amor de Dios, que se nos ofrece y nos llama en el Hijo, a
todos, a poder participar gratis de este banquete; para lo
cual sólo hay una pequeña condición como lo dirá Mateo en el
momento en que Cristo recibe el bautismo de Juan el
Bautista: “…éste es mi Hijo amado, escúchenlo…”.
Mateo, en el evangelio nos hace presente, como buen judío,
que el maná que baja del cielo, y como dice el Éxodo: “…cada
uno recogerá la ración que le corresponde…”. Más que hablar
de un texto que hace relación a la Eucaristía o al Santo
Sacrificio de la Misa, nos manifiesta cómo el alimento con
el cual Dios nutre a los suyos- su pueblo, no sólo es un
alimento que sacia a cada uno (aquel que lo come), sino que
hace sobrar alimento, podríamos decir para otros.
Podríamos decir al respecto que el cristiano-creyente no es
uno que da la vida o su vida por los otros, sino que es un
instrumento que da la vida, pero la vida de Aquel de quien
la recibe; y esa vida que transmite de quien la recibe no es
que lo hace vaciarse de sí mismo, sino que comunica y hace
que se reciba la vida de quien sólo todos podemos recibirla;
por eso san Mateo dice en el evangelio: “…comieron, se
saciaron y sobró…”.
Mateo en el discurso de la montaña, en el versículo 16 del
capítulo 5, dice al final: “…para que los hombres viendo
vuestras buenas obras den gloria a vuestro Padre del
cielo…”; por eso cuando el Evangelio dice “y sobró”, esto
que sobra, según el Evangelio, es lo que el creyente siendo
morada de Dios hace para que los no creyentes siendo
alcanzados por la Palabra o las obras de los creyentes
(sobró), conozcan quién es la fuente de nuestra vida, que es
Dios.
La misión del creyente está en poner de manifiesto no
solamente al Dios de la vida, sino que en éste anuncio damos
a comer aquello que también a nosotros nos nutre. Y entonces
este “sobró” significa que la Palabra de Dios, que
trasciende todo, que es el mismo Cristo, no puede reducirse
solamente a nuestra existencia; por eso que el ser testigo
del Evangelio significa que al acoger la Palabra salvadora,
que es el mismo Cristo y que a mí me ha curado y salvado, al
otro que la escucha lo puede curar y salvar según la
realidad concreta de su vida. Por eso, el testigo no es uno
que tiene que sufrir y encontrarse en la situación de sus
oyentes, sino que anunciando al mismo Dios y Cristo, que a
él le está salvando y curando; anunciándolo a sus oyentes,
este mismo Dios Salvador, como ya hemos dicho, obrará con la
misma eficacia según la realidad concreta de aquellos que lo
acogen.
Por eso, cada domingo que celebramos la Santa Misa se hace
presente este milagro providente del amor de Dios, en donde
se nos ofrece el mismo Cristo, haciendo nuevamente presente
el memorial de su amor que se entrega a través de su Palabra
y a través de su Cuerpo y Sangre por medio del sacramento.
San Pablo dirá: “…ay de mí si no anunciara el evangelio…”.
Así, por consiguiente, el cristiano es otro Cristo, que no
ha venido al mundo a vivir para sí mismo sino para ser un
don, un instrumento para la humanidad tal como Cristo lo es
para nosotros; entonces podemos comprender lo que Mateo dice
en el capítulo 5: “…vosotros sois la luz del mundo y la sal
de la tierra…”.
Al respecto san Ambrosio dice: “Yo soy el pan de la vida:
quien viene a mí no tendrá más hambre y quien cree en mí no
tendrá más sed; lo han escuchado lo han visto y no han
creído en Él, por eso están muertos. Más ahora crean para
vivir. Pues del cuerpo de Dios ha brotado para nosotros una
fuente eterna, pues Cristo bebe nuestra amargura para
donarnos la dulzura de su gracia. Comentario al Salmo 118,
San Ambrosio obispo, Discurso 18”.
Pbro. Oscar Balcázar
Balcázar. |
|
 |
|
Ver ediciones anteriores |
 |
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
Dirección: Jr. Bolognesi Nº 283,
Bellavista - Callao2 - Perú
|
Teléfonos : 429-4918 - 465 3575 - 429-4595
| Fax :
465 4040 |
|
|
|
|
|
|