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Oficina de Prensa de la Diócesis del Callao
Informativo Semanal

16 de noviembre de 2001

Titulares

DIÓCESIS DEL CALLAO ORGANIZA I CONCURSO DE PERIÓDICOS MURALES
La Evangelización a través de los medios
COMISIÓN DIOCESANA DE LITURGIA ORGANIZÓ CURSOS PARA LECTORES, ANIMADORES Y MONITORES
La preparación de los laicos
ENTREVISTA: PURIFICAR LA MEMORIA EN EL UMBRAL DEL NUEVO SIGLO
Jóvenes del Perú se reunirán en el Gran Parque de Lima

Desarrollo de las Noticias

DIÓCESIS DEL CALLAO ORGANIZA I CONCURSO DE PERIÓDICOS MURALES
La Comisión Diocesana de Pastoral de Medios de Comunicación Social viene organizando el Ier Concurso de Periódicos Murales Navidad 2001 que convoca a todas las parroquias y capillas de la Diócesis del Callao.

El concurso de Periódicos Murales espera integrar a los fieles en el espíritu de la Pastoral de las Comunicaciones que busca proclamar el Evangelio a través de los medios de comunicación. El concurso, en que se evaluará el contenido y la creatividad de los realizadores, se llevará a cabo en 2 etapas: del 2 de diciembre al 11 de diciembre, y del 23 al 28 de diciembre.

El jurado, conformado por 3 integrantes nombrados por la Comisión Diocesana de Pastoral de MCS, escogerá un finalista por cada uno de los 4 decanatos en que se divide la Diócesis del Callao. Los clasificados participarán en la etapa final del concurso que culminará con la premiación del Periódico Mural ganador de la Diócesis el 30 de diciembre de 2001.
COMISIÓN DIOCESANA DE LITURGIA ORGANIZÓ CURSOS PARA LECTORES, ANIMADORES Y MONITORES
Representantes de las 46 parroquias de la Diócesis del Callao participaron del 12 al 15 de noviembre en cursos organizados por la Comisión Diocesana de Liturgia, con el objetivo de preparar a los laicos que acceden al ministerio de Lectores, Animadores o Monitores
Los participantes recibieron charlas de preparación, en el Colegio San José de Bellavista, referidas al “Significado de proclamar la Palabra de Dios en la Asamblea Litúrgica”, “Acoger la Palabra para poder transmitirla”, “Técnicas de proclamación”, “Actitudes básicas del monitor”, “La celebración Eucarística”, entre otras.
La clausura de los cursos estuvo a cargo del Obispo del Callao, Monseñor Miguel Irizar. Entre sus próximas actividades, la Comisión Diocesana de Liturgia llevará a cabo dos jornadas para acólitos en diciembre de 2001 y enero del próximo año.
ENTREVISTA: PURIFICAR LA MEMORIA EN EL UMBRAL DEL NUEVO SIGLO
Hace algo más de un año ocurrió un hecho tal vez inesperado: frente al altar de “La Pietá” de Miguel Angel, el Papa pidió perdón por los pecados cometidos por los hijos de la Iglesia. Para muchos, fue motivo de escándalo, de contradicciones teológicas; sin embargo, no comprendían que la Iglesia, sin dejar de ser santa, necesita siempre purificar la memoria
La Comisión Teológica Internacional, órgano de la de la Congregación para la Doctrina de la Fe, emitió con motivo del gran Jubileo del Año 2000 el documento “Memoria y Reconciliación” que explica esta petición de perdón del Santo Padre. El padre Gerard Müller, profesor catedrático de la Facultad de Teología de la Universidad de Munich y miembro de la Comisión Teológica Internacional, estuvo en el Callao y nos concedió una entrevista para ilustrar su trabajo y explicarnos este reciente documento.
La Comisión Teológica Internacional tiene alrededor de 30 años y fue creada después del Concilio Vaticano II ¿Cuál es la razón principal por la cual se creó esta Comisión Teológica?
  La Comisión Teológica Internacional surgió con la idea de internacionalizar la Doctrina de la Fe y de reunir todas las experiencias de la Teología en los continentes. Esta Comisión ha surgido para ayudar a resolver algunas preguntas o desafíos de una dimensión mundial.
¿Qué logros se han obtenido desde su creación?
  La Iglesia siempre ha sido global, universal. Siempre ha tenido una dimensión mundial. Sin embargo, la visión de la Iglesia se había centralizado en Europa. Los concilios y las comisiones siempre eran mayoritariamente conformados por sacerdotes y obispos europeos. Hoy tenemos mejor esta conciencia de la universalidad de la Iglesia, por eso se han concebido estas comisiones y una participación internacional. La Iglesia ahora tiene una visión global, y los teólogos y los Obispos de los diferentes continentes tienen derecho a la misma presencia y participación en la formulación de los temas mas importantes para la Iglesia de hoy.
¿Cuál es la labor principal, los objetivos que persigue la Comisión Teológica Internacional?
  Depende un poco de los temas que son propuestos por el Magisterio. Un documento importante, interesante, ha sido este trabajo sobre Memoria y Reconciliación, del año jubilar, encargado por el Santo Padre para la celebración de la purificación de la memoria individual de la Iglesia, y de la Iglesia como comunión, como comunidad.
Las conclusiones a las que llega la Comisión: ¿Se deben tomar como principios, como orientaciones o tienen un carácter más dogmático?
  Es más una orientación. La Comisión Teológica no es el Magisterio. Ayuda al Magisterio, pero también a todos los fieles, a los teólogos, a todos los laicos comprometidos o a todos aquellos que quieran acudir a la Iglesia para orientarse en una temática.
A lo largo de la historia los temas a veces se repiten; el sacerdocio, la vida cristiana, la evangelización… ¿Esta revisión de algunos temas generales significa una evolución del pensamiento de la Iglesia?
  Puede ser que sí. En los tiempos modernos tenemos una cantidad de temas que siempre surgen de nuevo porque depende de una hermenéutica fundamental del cristianismo. No podemos decir que de una vez para siempre hemos elaborado todos los temas, porque son temas que acompañan la situación de la Iglesia. Se trata de una cierta evolución, pero de una evolución que tendrá que ir a los fundamentos. La evolución o el desarrollo de una teología no puede significar un alejamiento de las fuentes sino una penetración más profunda. La actualidad de la teología depende de su fidelidad a sus propias fuentes.
Imagino que a ello se llama la tradición cristiana, pero en la actualidad, vivimos en una sociedad un poco escéptica, con un relativismo absoluto donde las verdades fundamentales no son consideradas. Esto es lo típico en un pensamiento posmoderno. ¿De qué manera se puede lograr que esta gente vuelva a la tradición cristiana que hace tanta falta en nuestro país y en el mundo entero?
  Escepticismo, inmanentismo, secularismo, son las corrientes que son difundidas, divulgadas, en los medios de comunicación, los que tienen influencia en la formación de la opinión pública. Muchas publicaciones y libros que pertenecen a corrientes como la Nueva Era, el nuevo agnosticismo, presentan una atracción superficial hacia Dios. Estas respuestas que dan las corrientes actuales como la Nueva Era o el Indigenismo (con la recuperación de los mitos), el sincretismo, el nuevo paganismo o un supuesto nuevo cristianismo, no tienen valor porque no toman totalmente en serio al hombre. La Doctrina de la Iglesia no es un invento, ni una imaginación, ni una combinación de diferentes ideas. No es una ideología. Es la respuesta que Dios mismo ha dado a las interrogantes fundamentales del hombre.
El Papa Juan Pablo II siempre ha incentivado el ecumenismo y la inculturación, ¿esto ha significado algún desafío para la Comisión Teológica? ¿De qué manera se relacionan el ecumenismo y la preservación de la tradición cristiana?
  Ecumenismo, es decir la relación con las comunidades cristianas que están fuera de la plena comunión con la Iglesia, es la voluntad de Jesucristo y también la meta de todo apostolado, de la teología, del trabajo del Magisterio. Pero esto no es tan fácil como algunos lo imaginan. La unidad de la Iglesia no es plenamente obra humana. Los hombres tienen la capacidad de destruir o planear la unidad de la Iglesia, pero no tienen la posibilidad de recuperar, de reedificar la unidad de la Iglesia por su propia fuerza. Por eso, no es posible la unidad de los cristianos sobre un pragmatismo, sino sólo sobre un horizonte de una Verdad revelada. De otro lado, la inculturación no puede realizarse sin hacer caso a la Verdad de la Revelación. No es la cultura la que salva a los hombres, sino que es Dios quien salva a los hombres, a las personas que participan en una cierta cultura. El verdadero cumplimiento de las culturas es cuando obtiene la capacidad en sí de llevar a los hombres al encuentro con la Verdad, con la verdadera religión humana.
Uno de los últimos documentos de la Comisión Teológica Internacional es “Memoria y Reconciliación” ¿podría detallarnos lo que se plantea?
  En la introducción de este documento “Memoria y Reconciliación” se menciona que Israel, como pueblo de Dios, se entendía a sí mismo en una fidelidad histórica. Por eso, los hechos de los padres, los pecados de los padres, tenían una influencia para nuestra fe, en sentido positivo y negativo. Se entendió a este pueblo como el pueblo de la alianza, pero también como el pueblo de pecadores que necesitaban siempre una reconciliación desde esta alianza con Dios. La forma concreta ha sido el año jubilar para la recuperación de todas las relaciones sociales desde la vocación de todos los judíos, porque todos habían recibido de las manos de Dios la tierra que pertenece a todos los hombres. Esto es casi el modelo para el entendimiento de la Iglesia para su propia historia: no ver sólo pecados individuales sino también a la Iglesia como sociedad, como sacramento en Cristo, como factor sociológico que puede actuar de una manera deficiente o de una manera contradictoria al propio Evangelio, que es el principio de la existencia de la Iglesia.
¿Cómo se entiende este concepto de purificación con el dogma de la santidad de la Iglesia?
  En la segunda parte de este documento se habla de la santidad de la Iglesia que pertenece a su naturaleza. La Iglesia no puede perder lo que es un don de Dios. La Iglesia tiene con Jesucristo todos los medios de santificación, en este consiste la santidad de la Iglesia. Por eso, la Iglesia sigue siendo infalible en la proposición de la fe. En los sacramentos, Cristo actúa. No actúa por la santidad de los sacerdotes. De otro lado, tenemos que muchos cristianos y representantes de la Iglesia cometieron faltas o, entre comillas, “pecados”, porque no se trata de pecados personales sino de una deficiente interpretación de los signos de los tiempos.
¿Cómo en este contexto podemos valorar la historia? Históricamente y teológicamente, ¿cuál es la relación de los cristianos de hoy con estos hechos en la historia y cómo podemos interpretar estos hechos?
  Es imposible valorar estos fenómenos de la historia con las categorías que nosotros tenemos hoy. Se tendrá que entender a los hombres desde sus propias condiciones, en su tiempo: esto es el factor histórico. Debemos valorar la historia desde los motivos de los actores de ese tiempo.
¿Cuál es la meta que se persigue con todo ello?
  La meta es la purificación de la memoria de la Iglesia y de la sociedad. Cada sociedad tiene su memoria colectiva. Se ve que hay algo en la memoria colectiva que estará generando siempre traumas si no se trabaja para la paz entre los pueblos con la colaboración de ellos. La meta del Papa es superar estos traumas en la memoria colectiva, en las regiones de los pueblos de la Iglesia. Purificar la memoria en el umbral del nuevo siglo para una colaboración mejor de todos los pueblos, regiones de la Iglesia y comunidades separadas de la Iglesia Católica. No se trataba directamente de una reconciliación de propios pecados personales. Nadie puede ser responsable por lo que sus padres han hecho, pero existe una responsabilidad que además ha hallado una conexión a través de los tiempos de la historia.


Boletín Semanal de Noticias de la Diócesis del Callao
N# 42 Emitido el 16 de noviembre de 2001

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