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Oficina de Prensa de la Diócesis del Callao
Informativo Semanal

14 de noviembre de 2003

Titulares

JÓVENES CHALACOS PARTICIPARÁN EN LA IV JORNADA VOCACIONAL
La Iglesia Comunión en el Callao
IV ANIVERSARIO DE LA PASTORAL DEL DIEZMO
Obispo del Callao presidirá Eucaristía por aniversario
DELEGACIÓN DE LA DIÓCESIS DEL CALLAO PARTICPARÁ EN EL II CONGRESO AMERICANO MISIONERO
Bajo el lema “Iglesia en América, tu vida es Misión”
CONFERENCIA EPISCOPAL CONVOCA A LA SEPTIMA SEMANA SOCIAL
A los 40 años de la Encíclica “Pacem in terris”
Reflexión de la Semana
DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO
* Pbro. Oscar Balcázar Balcázar

Desarrollo de las Noticias

JÓVENES CHALACOS PARTICIPARÁN EN LA IV JORNADA VOCACIONAL
Con cantos, dinámicas, momentos de oración y reflexión, este domingo 30 de noviembre se realizará la IV Jornada Vocacional, organizada por la Comisión Diocesana de Pastoral Vocacional. La jornada está dirigida a los jóvenes chalacos de todas las parroquias y colegios del Callao.

Desde las 8 de la mañana, se iniciará este encuentro en el Colegio Parroquial Junior César de los Ríos (Octavio Espinoza s/n – Urbanización Santa Marina – Callao) con el objetivo de reflexionar acerca del llamado personal que realiza Dios a cada uno de los hombres. De esta manera, se reflexionará acerca de la vida cristiana, la vida Consagrada y la vida sacerdotal con charlas y testimonios.
La jornada culminará con una celebración eucarística presidida por Monseñor Javier Del Río, Vicario General del Obispo del Callao y Rector del Seminario Diocesano “Corazón de Cristo”.
IV ANIVERSARIO DE LA PASTORAL DEL DIEZMO

El Obispo del Callao, Monseñor Miguel Irizar, presidirá el 12 de diciembre la Misa de acción de gracias por el IV aniversario de la Pastoral del Diezmo.

Esta celebración contará con la presencia de todos los miembros del equipo de la pastoral y de los diezmistas de la diócesis, y se realizará en la Iglesia Matriz - Catedral del Callao a las 7:00 p.m.

El motivo principal de esta celebración es agradecer a Dios por los cuatro años en que la Pastoral del Diezmo viene suscitando en los fieles la generosidad, caridad, solidaridad y el espíritu misionero, a través del autofinanciamiento de la Iglesia chalaca. .

Esta pastoral se inició el año 1999 en 13 parroquias de la Diócesis del Callao. Gracias a los cursos de Administración Parroquial y un asesoramiento de la Oficina de Autofinanciamiento del Obispado del Callao, la Pastoral del Diezmo se desarrolla hoy en 40 parroquias. En ellas, se ha logrado el autofinanciamiento de muchas obras evangelizadoras y de promoción humana, a través de la conversión y comunión de los fieles.

DELEGACIÓN DE LA DIÓCESIS DEL CALLAO PARTICPARÁ EN EL II CONGRESO AMERICANO MISIONERO
La Dirección Nacional de las Obras Misionales Pontificias está organizando el II Congreso Americano Misionero (CAM II) y el VII Congreso Misionero Latinoamericano (COMLA 7), que se llevará a cabo en la ciudad de Guatemala, donde participará una delegación de la Diócesis del Callao presidida por la Hermana Sor Marina Calderón, representante de la Obras Misionales Pontificias en el Callao, acompañada de otros agentes pastorales.

Las Obras Misionales Pontificias (OMP) son una institución de la Iglesia universal y de cada Iglesia en particular, encargada de infundir en los católicos, desde la infancia, el sentido verdaderamente universal y misionero de la Iglesia, y de recoger eficazmente los subsidios para bien de todas las misiones, según las necesidades de cada una. Las OMP son el instrumento oficial y principal de todas las Iglesias para la cooperación misionera.

"Entre todas las obras de asistencia intereclesial, las OMP deben ocupar siempre el primer puesto por dos razones: en primer lugar, porque se dirigen a todos los bautizados, a todas las comunidades cristianas y se preocupan de las necesidades de todas las Iglesias de misión: son el seno de la Iglesia, la expresión del sentido católico y de la comunión universal; en segundo lugar, porque las OMP tienen la finalidad de cooperar al anuncio del mensaje evangélico, que es el deber prioritario de la Iglesia" (Est. OMP Cap I N° 8b). Nacidas de particulares iniciativas carismáticas, las OMP se han desarrollado con el apoyo de la Santa Sede que, seguidamente, las hizo organizaciones pontificias para asegurarles mayor eficacia y un carácter universal. La fecha para este encuentro será del 25 al 30 de noviembre del 2003.

CONFERENCIA EPISCOPAL CONVOCA A LA SEPTIMA SEMANA SOCIAL
Desde el 9 al 12 de diciembre, la Conferencia Episcopal, en coordinación con sus diversas comisiones, llevará a cabo la VII Semana Social en el marco de los 40 años de la Encíclica “Pacem in Terris”, con el objetivo de ver cómo las enseñanzas del Papa Juan XXIII nos pueden guiar para encontrar respuestas cristianas a los desafíos de estos tiempos.

En su mensaje de este año para la Jornada Mundial por la Paz, Juan Pablo II dijo que el cuadragésimo aniversario de la Pacem in Terris es una ocasión muy oportuna para beneficiarse de la enseñanza profética del Papa Juan XXIII, y que se concreta en la inmensa tarea de "establecer un nuevo sistema de relaciones en la sociedad humana, bajo la enseñanza y el apoyo de la verdad, la justicia, el amor y la libertad".
Este encuentro se realizará en el “Colegio de Jesús” (Av. Brasil 2470, Pueblo Libre) a partir de la 6:00 p.m., la entrada es libre. Informes al los teléfonos 4710790, 4723714 o al e-mail: semanasocial@ceas.org.pe
 

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Dn 12, 1-3; Sal 15; Hb 10, 11-14.18

Mc 13, 24-32

 
«Mas por esos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas irán cayendo del cielo, y las fuerzas que están en los cielos serán sacudidas. Y entonces verán al Hijo del hombre que viene entre nubes con gran poder y gloria; entonces enviará a los ángeles y reunirá de los cuatro vientos a sus elegidos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que Él está cerca, a las puertas. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Más de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. »

Mc 13, 24-32

 

Nos acercamos al término del año litúrgico, y después de una interrupción de dos domingos -que coincidieron con las solemnidades de los Difuntos y la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán- la liturgia nos presenta nuevamente el evangelio de san Marcos, el cual nos ha acompañado durante todo el año. En estas últimas semanas del tiempo ordinario, es característico que se nos presente un mensaje sobre el fin de los tiempos, la segunda venida del Señor y el destino definitivo de cada uno de nosotros.

Las lecturas de este domingo, con un lenguaje misterioso, nos preanuncian tiempos difíciles de batallas y enfrentamientos entre el bien y el mal, grandes tribulaciones y catástrofes cósmicas, pero no por ello nos quieren transmitir una sensación de miedo; muy por el contrario nos hacen anhelar la serenidad de los tiempos cuando se afirme el dominio de Jesús sobre el mundo y la historia: “... verán venir al Hijo del Hombre sobre las nubes con gran poder y majestad... para reunir a sus elegidos...” .

Es por ello que este evangelio, del fin del mundo, es complejo y heterogéneo. No se trata de un reportaje sobre los acontecimientos venideros, sino de un texto que reúne ciertos aspectos que nosotros no acertábamos a conciliar sin la ayuda de la revelación. Primero, el anuncio del fin de los tiempos, presentado con descripción de desastres y catástrofes terribles, y después la venida del Hijo del Hombre para el juicio, razón por la cual los ángeles reunirán a los elegidos, sólo a ellos. También nos hablan de los signos o señales precursoras, aquellas que se irán sucediendo previamente como indicadores de que el fin está cerca, que es inminente; pero inmediatamente después se dice que “... de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.” Y sin embargo las palabras de Jesús sobrevivirán a la destrucción del cielo y de la tierra.

Por eso, es necesario poner atención a que este tiempo y esta espera, para el cual vivimos preparándonos, se nos anuncia pero no sabemos cuándo llegará. Jesús no nos reveló el tiempo de su venida, quiso ocultarnos esto para que permanezcamos en vela y para que cada uno de nosotros pueda pensar que ese acontecimiento se producirá durante su vida. Entonces, es fundamental que dirijamos nuestra mirada a los acontecimientos últimos, no necesariamente a los del fin del mundo, sino a nuestra muerte personal y a los momentos de gracia que Dios nos concede diariamente, y que muchas veces no sabemos captar porque estamos dormidos a la realidad o encerrados en la soledad que produce la vida en pecado. Es importante y sabio evaluar nuestro camino, descubrir los signos, si estamos construyendo o no un futuro de salvación y victoria unidos a Cristo. Esto va con relación a estar atentos a los signos de los tiempos, saber discernir la presencia de Dios en nuestra historia; quien está atento a los signos que Jesús ha anunciado podrá deducir que el fin está cerca.

En el mismo sentido, la primera lectura nos expresa la angustia y al mismo tiempo la protección del pueblo de Dios, manifestándose también aquí una separación: los elegidos y los que no lo son; los primeros resucitarán para la vida eterna y los segundos para perpetua ignominia. Daniel preanuncia que el hombre podrá incluso ver a Dios, oír su palabra y recibir la gloria: “...los que hayan entendido, brillarán como el resplandor del firmamento, y entre muchos justos como las estrellas en el firmamento por los siglos y aún más...”. El profeta manifiesta una llamada de atención a las conciencias sobre una última decisión del hombre por Dios y de Dios por el hombre.

Por eso es importante, siguiendo la segunda lectura, ver que más allá de toda incertidumbre en la que se ha de dejar necesariamente al hombre que debe permanecer realmente en vela; la única certeza aparece en esta lectura, la certeza de que Jesús ha ofrecido el sacrificio único, irrepetible y perpetuo por los pecados del mundo; una certeza que sin embargo nosotros no podemos manipular. La acción sacrificial de Cristo es hasta tal punto única e irrepetible que se puede hablar de su: “... espera... hasta que sus enemigos sean puestos como escabel de sus pies...”. Y sin embargo, se nos priva de cualquier tipo de acomodo, de toda seguridad adormecedora, pues se nos dice claramente que este sacrificio que basta para siempre, es ofrecido por los que van siendo consagrados: se puede decir que es por los que van dejando realizarse en ellos la consagración por la acción amorosa de Dios y no se resisten a ella. De este modo se nos concede una auténtica esperanza cristiana –si es que sabemos reconocer la acción sacrificial de Dios- una esperanza, pero no una certeza, pues ésta no es conveniente para el hombre peregrino en la tierra.

Por eso la misión de la Iglesia como la de Cristo, es la de llevar al hombre a prepararse al encuentro con su Salvador, encuentro que se dará en un tiempo no revelado porque: “...si el tiempo de su venida hubiera sido revelado, vano sería su advenimiento y las naciones y siglos en que se producirá ya no lo desearían. Ha dicho muy claramente que vendrá, pero sin precisar en qué momento. Así, todas las generaciones y todas las épocas lo esperan ardientemente” (San Efrén, Comentarios sobre el Diatesaron 18, 15).

Pbro. Oscar Balcázar Balcázar


Boletín Semanal de Noticias de la Diócesis del Callao
N# 128 Emitido el 14 de noviembre de 2003

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