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CALLAO-PERÚ, 17 de Noviembre del 2006 | Nº 270 |
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DOMINGO
XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO |
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Dn 12,
1-3; Sal 15; Hb 10, 11-14.18; Mc 13, 24-32 |
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Pbro. Oscar Balcázar Balcázar |
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DESARROLLO DE LAS NOTICIAS: |
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SACERDOTES DE LA DIÓCESIS DEL CALLAO PARTICIPARÁN EN
REUNIÓN DE PRESBITERIO |
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Como
todos los meses, los presbíteros del Callao
participarán, el sábado 18 de noviembre, en una
reunión de presbiterio que será presidida por el
Obispo del Callao Monseñor Miguel Irizar.
La reunión se llevará a cabo en el Seminario Diocesano
“Corazón de Cristo”, a partir de las 9:15 de la
mañana.
Dentro de la agenda de trabajo, se dialogará acerca de
la memoria y actualización del Diagnóstico
socio-religioso de la Diócesis del Callao (1997).
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Asimismo, entre otras actividades, miembros de la
Oficina de Administración del Obispado del Callao
expondrán el informe económico 2006.
Como se sabe, nuestro Plan Pastoral Diocesano
establece que se mantengan las Reuniones de
Presbiterio mensuales (cfr.I.3.1). Es importante que
todos los sacerdotes que ejercen el ministerio en el
Callao, sean del clero secular o religioso, participen
en estas reuniones.
Las reuniones de presbiterio son espacio de
acercamiento entre los sacerdotes y entre éstos y el
Obispo, para fomentar la comunión en la dirección de
la Iglesia diocesana. |
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JÓVENES
DEL CALLAO RECIBIRÁN SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN |
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El sábado 18 de noviembre, a las 7:00 de la tarde,
el Obispo del Callao, Monseñor Miguel Irizar,
conferirá el sacramento de la Confirmación a 75
jóvenes de la Parroquia “María Madre del
Redentor”. La celebración contará con la
participación del párroco, P. Jorge Ross.
La preparación para el Sacramento, que se realizó
a lo largo de ocho meses, se llevó a cabo bajo la
coordinación del Sr. Julio Posso, con la ayuda del
grupo de jóvenes catequistas de la Parroquia. |
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Como parte de la perseverancia de los Confirmados,
muchos de ellos participarán en diversas experiencias
de servicio, como organización de eventos (chocolatadas)
en beneficio de los niños más necesitados de la
jurisdicción parroquial.
Por otra parte, el próximo domingo 26 de noviembre,
Monseñor Irizar hará lo propio en las parroquias
“Nuestra Señora del Mar” y en “San Juan Bosco”. |
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RETIRO
PARA UNIVERSITARIOS
Organizado por la Pastoral Universitaria de la
Diócesis del Callao |
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Con el objetivo de acoger e impulsar la
fuerza creativa de los universitarios del
Callao y animarlos en la vocación de
servicio a los demás, la Pastoral
Universitaria de nuestra Diócesis llevará a
cabo un retiro para universitarios.
La fecha del retiro es del 27 al 30 de
diciembre y será en Chaclacayo, el cupo de
participantes es 35, el costo es de 75
nuevos soles. |
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Para mayor información acerca de los requisitos
para participar de este retiro acercarse a la
Oficina de Pastoral en la Universidad Nacional
del Callao (Edificio biblioteca central 2) o
llamado al teléfono 4293966; e-mail:
pastoralunac@gmail.com |
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CONTINÚAN LAS PEREGRINACIONES |
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El 25 de noviembre, a las 5:00 p.m., en la Plaza
de la Cultura, integrantes de la Pastoral
Juvenil de la Diócesis del Callao realizarán una
peregrinación al Santuario Mariano. Serán
cientos de jóvenes de todas las parroquias,
capillas y movimientos del Callao, quienes se
unirán en oración, testificando su presencia
activa en esta iglesia particular.
La peregrinación culminará con una celebración
eucarística presidida por el Obispo del Callao,
Mons. Miguel Irizar.
Esta peregrinación es organizada por la Comisión
Diocesana de Pastoral Juvenil. Para cualquier
información escribir al siguiente correo
electrónico:
davenen@gmail.com |
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IMAGEN DE LA VIRGEN DEL CARMEN DE LA LEGUA
VISITARÁ PACHACÚTEC |
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La Diócesis del Callao continúa la labor de
formación de misioneros de cara a la Gran Misión
Continental, por la V Conferencia del Episcopado
Latinoamericano y del Caribe.
Dentro de este marco, y luego de haber realizado
un retiro con sesenta delegados parroquiales,
nuestra Diócesis puso en marcha la etapa
correspondiente a la escuela diocesana de
formación de misioneros.
Esta escuela se desarrolló del 30 octubre al 4
de noviembre, en el Santuario del Carmen de la
Legua y tuvo como objetivo formar a los futuros
misioneros en el conocimiento teológico acerca
del tema de la misión.
Luego de esa experiencia adquirida por parte de
los delegados parroquiales en esta escuela
diocesana de misioneros, los fieles del Callao
podrán unirse en la preparación de la Gran
Misión, participando de los cursos de formación
que se llevarán a cabo a nivel de Decanatos.
Finalmente, se hará lo propio en cada una de las
parroquias. Esta etapa de formación culminará el
25 de noviembre.
La siguiente etapa de preparación de preparación
para la Gran Misión Diocesana va de la mano con
la celebración del IV Centenario de la presencia
de la imagen de la Virgen del Carmen de la
Legua, en el Callao.
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El 3 de diciembre, a las 10:00
a.m., la imagen de la Patrona del Callao llegará
por primera vez a Pachacútec, a la Parroquia San
Gabriel de la Dolorosa.
A las 12 m., luego del recibimiento por parte de
la población de Pachacútec a la imagen de María,
más de 500 misioneros chalacos
saldrán a anunciar el Evangelio, casa por casa,
en medio del arenal.
Finalmente, retornarán a la 1:00 p.m. y luego de
compartir sus experiencias, el pueblo de
Pachacútec y los misioneros chalacos disfrutarán
de un concierto de música cristiana.
Para el próximo año la imagen de la Virgen del
Carmen de la Legua empezará su recorrido por los
otros tres decanatos de nuestra Diócesis.
La Misión Diocesana es un medio de acción que
continúa las líneas propuestas por el Plan
Pastoral Diocesano 2004 – 2009, que busca
evangelizar y preparar evangelizadores al
interior de nuestra Iglesia local.
La Gran Misión es básicamente un momento
privilegiado para llegar a todos los hogares,
visitarlos uno por uno y llevarles la Palabra de
Dios, recordándoles que Jesús habita en sus
corazones, con un anuncio de esperanza.
El cronograma de las diversas visitas que
realizará la imagen de la Virgen del Carmen
están publicadas en la siguiente dirección:
http://www.misionescallao.obispado.net |
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MONSEÑOR JAVIER DEL RÍO FUE NOMBRADO “AMIGO DE
LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES”
Gracias a su labor pastoral realizado en la
Diócesis del Callao |
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Durante una visita a Lima, Monseñor Javier
Del Río Alba, Arzobispo de Arequipa, recibió
de la Defensoría del Pueblo el Diploma que
lo nombra como “Amigo de los Niños y
Adolescentes del Perú”, en mérito a las
diversas obras que promovió durante su labor
pastoral en la Diócesis del Callao.
Este acto se llevó a cabo durante la
inauguración de una Oficina Adjunta de este
organismo estatal dirigido a defender a la
niñez y la adolescencia.
Asimismo, la Fundación “Desarrollo Integral
de Nuevo Pachacútec”, que fue fundado por
Monseñor Javier del Río, y de la cual es
Presidente desde 2002, ha sido presentada
como candidata por el Perú para el Premio
Internacional Rey de España de Derechos
Humanos, donde se premia a las instituciones
que tienen méritos especiales en la defensa
de los derechos humanos y valores
democráticos. |
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Noticias de la Santa
Sede
EL
ESPÍRITU SANTO SELLA LA IDENTIDAD MÁS PROFUNDA
DEL CRISTIANO, DICE EL PAPA |
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Después de haber meditado la semana pasada sobre
lo que San Pablo escribió acerca del lugar
central que el Señor Jesús ocupa en la vida de
fe, el Papa Benedicto XVI meditó hoy sobre lo
que enseña del Espíritu Santo, resaltando que
para el Apóstol la tercera persona de la
Santísima Trinidad influye no solo sobre la
acción del cristiano sino sobre su mismo ser.
“San Pablo, en sus cartas no se limita a
explicar solamente la dimensión dinámica y
operativa de la tercera persona de la Santísima
Trinidad, sino que analiza su presencia en la
vida del cristiano, que caracteriza su identidad
más profunda. En otros términos, Pablo
reflexiona sobre el Espíritu mostrando su
influjo no solamente sobre el actuar del
cristiano sino sobre su mismo ser", dijo el
Santo Padre durante la Audiencia General en la
Plaza de San Pedro.
El Pontífice recordó las palabras de Pablo: "No
habéis recibido un espíritu de esclavos para
recaer en el miedo, habéis recibido un espíritu
de hijos adoptivos", y subrayó que "el cristiano
posee, incluso antes de actuar, una vida
interior rica y fecunda que le hace establecer
una relación filial con Dios. Nuestra dignidad
más grande es la de ser no solo imagen, sino
hijos de Dios" y este hecho "nos invita a
transformar este don objetivo en una realidad
subjetiva determinante para nuestra forma de
pensar, de actuar, de ser".
Más adelante, el Papa resaltó que "Pablo nos
enseña también que no existe una oración
verdadera sin la presencia del Espíritu Santo,
que es como el alma de nuestra alma, la parte
más secreta de nuestro ser, desde donde se eleva
a Dios incesantemente una oración".
"Otro aspecto típico del Espíritu Santo
–continuó– es su conexión con el amor. El
Espíritu Santo nos introduce en el ritmo de la
vida divina, que es vida de amor y como por
definición el amor une, esto significa ante todo
que el Espíritu es creador de comunión dentro de
la comunidad cristiana".
Al final de su meditación, el Papa dijo que el
Espíritu “es un don de Dios como garantía de
nuestra herencia futura" y "su acción orienta
nuestra vida hacia los grandes valores del amor,
de la alegría, de la comunión y de la
esperanza".
Concluida su catequesis, el Santo Padre saludó a
los visitantes de lengua española, en especial a
los fieles de diversas parroquias de México y a
la delegación de la Academia Militar de la
Armada Ecuatoriana, así como a los demás
peregrinos de España y Latinoamérica. “Os animo
a ser dóciles a la acción del Espíritu Santo,
que infunde el amor en los corazones para que
podáis identificaros cada vez más con Cristo
nuestro Señor”, concluyó. |
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DOMINGO
XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO
Dn 12, 1-3; Sal 15; Hb 10, 11-14.18; Mc 13, 24-32 |
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Más por esos días, después de aquella
tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no
dará su resplandor, las estrellas irán cayendo
del cielo, y las fuerzas que están en los cielos
serán sacudidas. Y entonces verán al Hijo del
hombre que viene entre nubes con gran poder y
gloria; entonces enviará a los ángeles y reunirá
de los cuatro vientos a sus elegidos, desde el
extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.
De la higuera aprended esta parábola: cuando ya
sus ramas están tiernas y brotan las hojas,
sabéis que el verano está cerca. Así también
vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed
que Él está cerca, a las puertas. Yo os aseguro
que no pasará esta generación hasta que todo
esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero
mis palabras no pasarán. Más de aquel día y
hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el
cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.
Mc 13, 24-32 |
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Un filósofo francés llamado Paul Ricoeur en la
década del ’80 escribió un libro cuyo título es
«Finitud y culpabilidad», en este libro el autor,
haciendo un comentario al libro del Levítico que
está lleno de prescripciones y normas a observar
para el pueblo judío, presentaba un estudio respecto
de la precisión que se debe tener al cumplir los
ritos, señalaba que toda esta precisión, que se debe
observar para el cumplimiento de los sacrificios y
holocaustos, expresa el deseo profundo del hombre de
sentirse perdonado. Podemos decir que el hombre,
ante el mal cometido que significa apartarse de la
verdad y el bien, de lo más profundo de su ser ha
buscado a través de los diferentes ritos de
purificación en las diversas culturas antiguas, por
medio de la manifestación de los diferentes cultos y
actos religiosos, aplacar o verse liberado del
sentimiento de culpabilidad. Incluso actualmente en
las manifestaciones religiosas modernas que se
presentan hoy en nuestra sociedad, se dan estos
ritos de manifestación religiosa, donde el hombre
busca resarcir su daño y el sentimiento de
culpabilidad.
El Papa Benedicto XVI en sus últimas audiencias está
remarcando la novedad de la vida cristiana, y esta
es: el anuncio del misterio pascual de Cristo, que a
través de su muerte de cruz ha liberado al hombre de
la esclavitud y del poder de la muerte, y por lo
tanto en Cristo el hombre es una criatura nueva.
Como dirían los Padres Apostólicos de los primeros
siglos es la única verdad y camino que Dios ha
revelado al hombre para que tenga vida y vida
eterna, pero esta vida como nos enseña la doctrina
católica expuesta por el Magisterio Eclesiástico, no
es una vida que se agota en este mundo, sino que
esta vida nueva nos anuncia el reino futuro para el
cual Dios ha creado al hombre, esto es para que viva
en una comunión eterna con Él en el Hijo Amado.
A continuación ofrecemos un comentario breve a cada
lectura de la presente semana, para luego pasar al
proyecto de homilía.
En la primera lectura, Daniel es el primer
apocalíptico que conocemos, el modelo, en varios
aspectos, de los apocalípticos posteriores. También
en él las líneas se entrecruzan: extrema angustia y
al mismo tiempo protección del pueblo de Dios,
operándose también aquí una separación: los elegidos
y los que no lo son; los primeros resucitarán para
la vida eterna y los segundos para perpetua
ignominia. Tampoco aquí se ofrece un reportaje, sino
una llamada de atención a las conciencias sobre una
última decisión del hombre por Dios y de Dios por el
hombre.
En la segunda lectura aparece, más allá de toda la
incertidumbre en la que se ha de dejar
necesariamente al hombre si éste ha de permanecer
realmente en vela, la única certeza de que Jesús ha
ofrecido el sacrificio único, irrepetible y perpetuo
por los pecados del mundo, una certeza que, sin
embargo, nosotros no podemos manipular. La acción
sacrificial de Cristo es hasta tal punto única e
irrepetible que se puede hablar de su «…espera...
hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de
sus pies…». Y sin embargo se nos priva de nuevo de
todo acomodo, de toda seguridad adormecedora, pues
se dice que este sacrificio que basta para siempre
es ofrecido por «…los que van siendo consagrados…»,
se puede decir también por los que dejan realizarse
en ellos esta consagración por la acción amorosa de
Dios y no se resisten a ella. De este modo se nos
concede una auténtica esperanza cristiana, si
reconocemos la acción sacrificial de Dios, pero no
una certeza, pues ésta no es conveniente para el
hombre peregrino en la tierra.
El evangelio del fin del mundo es extrañamente
complejo y heterogéneo. No se trata de un reportaje
sobre los acontecimientos venideros, sino de un
texto que reúne diversos aspectos que nosotros no
acertamos a conciliar. Primero se anuncia la
angustia del fin de los tiempos con imágenes de
catástrofes cósmicas, y después la venida del Hijo
del Hombre para el juicio, con motivo del cual los
ángeles reúnen a los elegidos. A continuación se
habla de los signos precursores, por los que se debe
reconocer que el fin está cerca, y luego de su
inminencia; pero inmediatamente después se dice que
nadie conoce el día y la hora: ni los ángeles, ni
siquiera el Hijo, sino sólo el Padre. Y sin embargo
las palabras de Jesús sobrevivirán a la destrucción
del cielo y de la tierra. Deberíamos dejar a cada
afirmación su significación propia, y no querer
englobar todo esto en un sistema unitario. Ante todo
la perenne inminencia del fin, válida para cualquier
generación. Estas palabras son más imperecederas que
nosotros y que todas las generaciones. Y también la
posibilidad de discernir los signos precursores: no
amenazas o catástrofes históricas, sino un estado
del mundo como tal que anuncia su fin. Nosotros no
podemos calcular nada, pues ni siquiera el Hijo
«…sabe el día y la hora….».
El presente domingo, penúltimo del tiempo ordinario,
la Iglesia a través de las lecturas de esta liturgia
nos pone de manifiesto como está llamado a vivir el
cristiano: en una vigilancia constante en la
historia concreta de su vida. Al respecto la
parábola de las vírgenes prudentes y las necias nos
puede ayudar a comprender el sentido de esta actitud
con la cual está llamado a vivir el creyente:
«…esperando la venida del esposo…». El evangelio del
presente domingo cuando habla de todos los signos
que aparecerán en el cielo está haciendo presente
con que esperanza vivimos cada día. Para el creyente
cada día debe significar recibir la vida como un don
de Dios y esta actitud nos debe llevar a vivir
nuestra vida orientada a Dios, y esto significará
incluso que los acontecimientos que surgen en
nuestra vida, sean cuales seas, el creyente está
llamado a verlos desde Dios, desde el misterio
pascual de Cristo, porque si la vida la vive como un
don de Dios, está llamado a discernirla, por la
gracia del Espíritu Santo, desde Dios; por algo San
Pablo nos dice en una de sus cartas: «…todo concurre
para el bien de aquellos que Dios ama…». Por eso
tantas leyes que hoy emanan diferentes sociedades
modernas laicas o laicistas, que piensan que a
través de las leyes al hombre le harán comprender el
sentido de su existencia; cuando sólo el hombre
ayudado a vivir en esta trascendencia en Dios, en el
Dios revelado en Cristo, puede encontrar –como hemos
dicho-, el sentido profundo de su vida.
La Carta a los Hebreos que la Iglesia nos ha dado a
escuchar en este día nos hace presente, como lo
dijeron los Padres Conciliares, en la Constitución
Dogmática Dei Verbum, que luego de la revelación de
Cristo, que comprende su encarnación, vida, pasión,
muerte en cruz, resurrección y ascensión a los
cielos; no debemos esperar ningún otro tipo de
revelación. Por eso esta carta nos dice: «…Cristo se
ha ofrecido en sacrificio una sola vez por nuestros
pecados…». Esto significa que en Cristo se ha
inaugurado la nueva economía de la salvación y que
el hombre, que se acoge a esta alianza de amor de
Dios, está llamado a vivir esta vida nueva en esta
apertura trascendente en Dios. Y esta vida abierta a
Dios implica que el hombre viva no según sus
criterios, ni sus pensamientos o dejado llevar por
su propia voluntad, por eso en el Getsemaní, Cristo
nos revela la actitud del hombre que vive
radicalmente fiado y abierto al plan de Dios en su
vida: «… Padre si es posible que pase este cáliz,
pero no se haga mi voluntad sino la tuya…».
En un mundo en que a través del activismo se nos
envuelve en una vida mecanicista, que impide al
hombre pensar y anhelar lo trascendente porque lo
envuelve aparentemente en un paraíso terrenal; donde
el sentido de la muerte se ha perdido o simplemente,
en el mejor de los casos, se ignora; cuando la
muerte dentro del plan de Dios es el paso definitivo
a la comunión plena con el mismo Dios. Por eso las
lecturas de la presente semana nos invitan a vivir
como en los primeros capítulos de los evangelios se
nos dice, y de una manera expresa en el evangelio de
San Mateo: «…vosotros sois la luz y la sal de la
tierra…».
Pbro. Oscar Balcázar Balcázar.
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