| CELEBRACIÓN
EUCARÍSTICA POR LA CLAUSURA DEL AÑO ESCOLAR EN EL CALLAO |
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Monseñor Miguel Irizar presidirá Eucaristía.
Con
una Eucaristía que será presidida por el Obispo del Callao,
Monseñor Miguel Irizar, el personal docente y trabajadores de
la Oficina Diocesana de Educación Católica (ODEC) se unirán
en oración por la clausura del año escolar.
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La celebración se realizará el 20 de diciembre, a las 10
a.m., en la Iglesia Matriz - Catedral del Callao, y contará con
la participación de autoridades del ámbito educativo de
la Provincia Constitucional, así como directores y representantes
de los colegios particulares y estatales de nuestra jurisdicción
eclesiástica. |
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| OBISPO
DEL CALLAO INVITA A LAS AUTORIDADES CHALACAS A VIVIR MOMENTO DE REFLEXIÓN |
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* Encuentro será en el Monasterio de las Madres Carmelitas Descalzas
El
Obispo del Callao, Monseñor Miguel Irizar, presidirá este
martes 23 de diciembre de 8:00 a.m. a 10:00 a.m., un encuentro con las
autoridades chalacas en el Monasterio de las Madres Carmelitas Descalzas
(Ex Fundo Oquendo Alt. Km. 7.5 de la Av. Néstor Gambeta) con
motivo de celebrarse en los próximos días la fiesta de
Navidad.
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Se compartirán momentos de oración y reflexión.
Además, Monseñor Irizar mostrará a las autoridades
los ambientes de este Monasterio dedicado a la vida contemplativa en
nuestra Iglesia particular del Callao.
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Hace dos meses se inauguró el Noviciado y el Externado de este
Monasterio en una celebración eucarística con motivo de
la "Clausura del Año del Rosario", que fue presidida
por Monseñor Irizar.
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Con ello, quedó concluida la construcción de este Monasterio
donde residen las Madres Carmelitas, a quien el Obispo del Callao suele
llamar la "fuerza oculta de la Iglesia".
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| RELIGIOSAS
DE LAS COMUNIDADES DE VIDA COSAGRADA DE LA DIÓCESIS DEL CALLAO
PARTICIPARAN EN MISA CON MOTIVO DE LA NAVIDAD |
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En el marco de la Fiesta de la Sagrada Familia
El
domingo 28 de diciembre, Monseñor Miguel Irizar presidirá
la celebración eucarística en el marco de la Festividad
de la Sagrada Familia, a la que asistirán representantes de los
46 institutos de vida consagrada que cuentan con una casa religiosa
en la Diócesis del Callao.
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La Santa Misa se realizará a las 9:00 a.m. en el Santuario adjunto
al Monasterio de las Madres Carmelitas Descalzas (Ex-Fundo Oquendo,
Alt. Km. 7.5 de la Av. Néstor Gambeta.
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En la Carta Apostólica "Mulieris Dignitatem" publicada
con ocasión del año mariano, el Papa Juan Pablo II destacó
la dignidad y la vocación de la mujer, afirmando lo siguiente:
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"La
dignidad de la mujer y su vocación, objeto constante de la reflexión
humana y cristiana, ha asumido en estos últimos años una
importancia muy particular. Esto lo demuestran, entre otras cosas, las
intervenciones del Magisterio de la Iglesia, reflejadas en varios documentos
del Concilio Vaticano II, que en el Mensaje final afirma: Llega la hora,
ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en
plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia,
un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora. Por eso, en este
momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda,
las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto
a que la humanidad no decaiga"..
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| FIELES
CHALACOS REALIZARÁN PEREGRINACIÓN POR LA PAZ |
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Se escenificará el Rosario en vivoCon cantos, escenificaciones,
momentos de oración y reflexión, este sábado 20
de diciembre se realizará una peregrinación con caravana
anunciando el mensaje de paz para el Perú y el mundo entero.
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Esta peregrinación contará con la asistencia de cientos
de fieles que se unirán con el rezo del Santo Rosario. El recorrido
se iniciará a la 9:00 a.m. desde la parroquia "La Sagrada
Familia" (Jr. Angel Arata, Urb. San José Bellavista). Desde
ese lugar, se partirá en peregrinación por la Av. Colonial,
Av. Sáenz Peña, Av. Marco Polo, hasta la Iglesia Matriz
- Catedral del Callao.
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Durante el recorrido se irán sumando los fieles de las parroquias
San Pablo, San Pedro, San Antonio, San José y Santa Rosa.
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| JÓVENES
CHALACOS RECIBIRÁN EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN |
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Sacramento será conferido por Monseñor Miguel IrizarEl
Obispo del Callao, Monseñor Miguel Irizar, conferirá,
el domingo 21 de diciembre, el sacramento de la confirmación
a treinta jóvenes chalacos. La celebración del sacramento
se realizará a partir de las 5:00 p.m. en la parroquia "Inmaculada
Concepción" (Jr. Uruguay 340, Callao).
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Familiares de los confirmandos e invitados en general participarán
en esta Eucaristía, en la que se ungirá con el Santo Crisma
a los jóvenes como signo sacramental del sello del don del Espíritu
Santo.
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Los jóvenes confirmandos han sido preparados por los hermanos
frailes de la Orden Franciscana desde de mayo a diciembre de este año.
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Luego
de recibir el sacramento, los jóvenes entrarán de una
etapa de post-confirmación para perseverar en la fe y finalmente
formar comunidades..
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| CLAUSURA
DEL AÑO ACADEMICO EN EL SEMINARIO "CORAZÓN DE CRISTO" |
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Monseñor Irizar instituirá lectores y acólitos,
y otorgará la Admissio ad OrdínesEste sábado 20
de diciembre, a las 12:00 a.m., el Obispo del Callao presidirá
la Santa Misa de clausura del año académico del Seminario
"Corazón de Cristo" de nuestra Diócesis.
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El Seminario "Corazón de Cristo" fue fundado el año
1988 por el entonces Arzobispo Obispo del Callao, S.E.. Monseñor
Ricardo Durand Florez, S.J. .
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El primero de noviembre pasado el Seminario celebró su XV Aniversario.
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Dentro
de la celebración eucarística Monseñor Irizar instituirá
como lectores a diez seminaristas y un seminarista recibirá el
ministerio del acolitado. Al mismo tiempo, ocho seminaristas serán
admitidos a las órdenes sagradas..
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El Seminario "Corazón de Cristo" termina este año
académico con 80 seminaristas pertenecientes a seis jurisdicciones
eclesiásticas: Callao, Carabaillo, Piura y Tumbes, Ayacucho,
Huaraz y Huari..
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Como
última actividad del año, el coro del Seminario ofrecerá
un concierto, el domingo 21 de diciembre a las 8:00 p.m., en la Parroquia
"María Auxiliadora" de La Perla.
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IV
DOMINGO DEL TIEMPO DE ADVIENTO.
Mi
5, 1-5; Sal 79: Hb 10, 5-10; Lc 1, 39-45
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| «En
aquellos días , se puso en camino María y se fue con prontitud
a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró
en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó
Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño
en su seno, Isabel quedó llena de Espíritu Santo y exclamó
a gritos: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto
de tu seno; y ¿de dónde a mí que venga a verme la
madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos
la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz
la que ha creído que se cumplirán las cosas que le fueron
dichas por parte del Señor!" » |
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Lc 1, 39-45
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El
presente domingo nos pone ya en la antesala de las fiestas navideñas.
Indudablemente que las figuras de Jesús como de María
están orientando todo el contexto de nuestra liturgia para el
gran acontecimiento del nacimiento del Hijo de Dios. Al respecto la
epístola a los Hebreos nos hace presente, indirectamente, el
sentido de la encarnación de Cristo: "... Señor nos
has dado un cuerpo para hacer tu voluntad...".
Cristo,
al tomar morada en el seno virginal de María y nacer en la noche
de Navidad, nos está expresando el inicio del cumplimiento de
las promesas del Padre, porque toma un cuerpo como el nuestro para manifestar
y dar cumplimiento a la promesa del Padre.
El
lugar del nacimiento de Cristo va en congruencia con el hecho de tomar
un cuerpo como el nuestro, y esto incluso quiere decir que Cristo ha
querido expresar que ha hecho todo un descendimiento sin reserva para
bajarse y asemejarse a los hombres en toda su condición, menos
en el pecado.
El
encuentro de María con Isabel también tiene dos momentos
muy importantes, el Papa Juan Pablo II, en su encíclica Redemptoris
Mater, hace referencia a la expresión: "Bendita la que ha
creído que se cumplirán todas las cosas que fueron anunciadas
de parte de Dios." Esto esta queriendo significar, que Isabel ve
en María a aquella que es bendita porque sin reserva se ha abierto
a los designios de Dios.
Este
hecho extraordinario e irrepetible, desde la fe se puede realizar en
cada uno de nosotros, pues también nosotros estamos llamados
a ser bienaventurados como la Virgen María en la medida en que
nos abramos a los designios del Padre, y el designio del Padre es que
podamos acoger a Cristo en nuestra vida; así lo atestigua san
Juan en su evangelio: "... la obra del Padre es que crean en Aquel
que Él ha enviado..."
Por
eso la vida cristiana no consiste solamente en un comportamiento filantrópico
o ético, sino que la vida cristiana es una bendición de
Dios que brota de la acogida de aquel que viene a nacer en nuestro corazón,
a tomar nuestras entrañas y transformarlas, que realmente nuestro
cuerpo sea una expresión de la realización de la obra
de Dios en nuestra vida. Por eso cuando Isabel llama a María
bienaventurada, inspirada ella también por la gracia de Dios
recibida, significa que entre aquellos que han sido alcanzados por la
gracia de Dios no existe la envidia, sino todo lo contrario la armonía
y la comunión que brotan de la participación del designio
de Dios en la vida nuestra.
Toda
la trama del evangelio es para poner de manifiesto estos signos de la
intervención de Dios en la vida del hombre que se abre a su gracia,
donde no interesa tanto el lugar que nos corresponda dentro del designio
de Dios, sino en cuanto estar dentro de este plan salvífico-redentor.
Por
eso la liturgia de este domingo es una invitación a que podamos
vernos identificados en estas dos mujeres, una anciana estéril
y una joven virgen, donde en ambas se contempla esta intervención
de Dios. Por la cultura en la cual nos encontramos, pragmática,
relativista, agnóstica, pensamos muchas veces que la vida cristiana
se labra según nuestro esfuerzo y conocimiento del misterio.
Pero sólo al escuchar el presente evangelio, humildemente tenemos
que aceptar que la vida cristiana es una llamada de Dios a participar
de su designio y de su obra. Y así lo dice el evangelio de san
Mateo expresamente: "... te doy gracias Padre, Señor del
cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e
inteligentes y se las has revelado a los sencillos..."
Según
la escritura, los pobres, los sencillos son los creyentes, son aquellos
que están abiertos a vivir en la esperanza, y que son conscientes
que esta esperanza, en la cual viven, no es esa esperanza que brota
de su entendimiento. sino que es una esperanza en la que Dios llama
a vivir y a fundamentar nuestra vida y nuestra existencia en este mundo.
Nuestra felicidad estará en cuanto esta esperanza se realice
plenamente en nuestra vida. Y esto es lo que cantan Isabel y María
en el evangelio, un cántico de gratitud a Dios, por ser testigos
en sus propias vidas de la realización de las promesas de Dios
y de su cumplimiento..
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| Pbro.
Oscar Balcázar Balcázar |
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Is
52, 7-10; Hb 1, 1-6; Jn 1, 1-18
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En
el nacimiento del Niño Jesús se expresa el nacimiento
de la nueva humanidad. El acontecimiento producido en Belén se
ha considerado como el inicio de la nueva historia: la era cristiana.
El acontecimiento de Belén es el inicio nuevo y definitivo del
nuevo período de la vida de la humanidad. Esta intención
corresponde al diseño divino que ha querido hacer del humilde
nacimiento de Jesús la inauguración del inicio de la nueva
humanidad.
Cuando
el Padre ha mandado a su Hijo al mundo, ha querido que su presencia
en medio de nosotros se manifieste sobre todo a través de un
nacimiento similar al de cualquier ser humano. De esta manera, el misterio
de la encarnación pone de manifiesto que aquel que era la persona
divina se convierte en hombre en la totalidad de la condición
humana, en otras palabras hombre igual a nosotros. Sólo hay una
excepción en cuanto a la humanidad de Cristo y la nuestra, es
la del pecado original que no porta la naturaleza de Cristo: el Hijo
de Dios no podía ser un hombre pecador, pero tenía que
ser plenamente hombre, y la ausencia de pecado contribuye a la perfección
de su naturaleza humana. Por ser verdaderamente hombre igual a nosotros,
tenía que comenzar su existencia humana con un nacimiento semejante
al nuestro. Tenía que ser niño y crecer luego como todo
hombre. Siendo igual al nuestro el nacimiento de Cristo, debemos reconocer
que ha sido excepcional y único porque aquel que nacía
era el Hijo de Dios. Él tenía el poder de crear una humanidad
nueva, a imagen de su propia condición filial. Esta realidad
viene afirmada en el prólogo del evangelio de san Juan cuando
dice: "... desde el principio era la palabra y la palabra estaba
con Dios y la palabra era Dios ..."; escogido en la liturgia para
la misa de la fiesta de Navidad. Este prólogo pone debajo de
nuestros ojos al Verbo de Dios que en la eternidad es Dios y que entra
en la historia de la humanidad haciéndose carne, hombre como
nosotros. A todos aquellos que la acogen como dice el mismo san Juan:
"... les ha dado el poder de ser Hijos de Dios..." (Jn 12,
1-5ss); porque Él mismo viene, es generado no de un modo carnal
a modo humano sino de Dios: naciendo de Dios con un nacimiento original
inaugura de esta manera la nueva humanidad que consiste para los hombres
en ser hijos en el Hijo del Padre del cielo. Todavía este origen
excepcional que podía haber separado a Jesús de los otros
niños nacidos de los hombres le permite ejercer un influjo sobre
el destino de todos los que nacen en este mundo, pues Cristo nace tomando
en toda su realidad la naturaleza humana. Del hecho que personalmente
es nacido del Padre, Él viene para comunicar a todos los hombres
la dignidad de lo que significa la filiación divina como Él
mismo lo dice a través de los evangelios: "... nadie puede
ir al Padre sino por mí; ... el Padre y yo somos uno ...".
Ahora bien, todo nacimiento humano recibe una capacidad estupenda, pues
nos permite que nuestro nacimiento se convierta en una participación
de la vida divina, pues en Cristo se ha abierto el acceso a una permanente
filiación divina.
Esta
capacidad ofrecida a todos, por decir así, tiene una exigencia
que la indica el evangelio de san Juan en su prólogo: "...
aquellos que recibieron el poder de convertirse en hijos de Dios ...,
son aquellos que acogen al Hijo eterno del Padre nacido entre nosotros..."
De esta manera el Padre no quiere restringir ni condicionar la libertad
humana de ninguno para que se convierta en un hijo. Necesita y deja
al hombre en su plena libertad de poder acoger a Cristo en la fe, en
la esperanza y en el amor. Por eso, toda la actividad de Cristo, tanto
en su predicación como en sus milagros, es para suscitar en el
corazón de los hombres ser acogido. Y aquí quizás
se encuentra todo el drama de la vida del hombre e incluso podríamos
decir con certeza el misterio de la elección de la vida cristiana;
por qué algunos acogen la palabra del Salvador y otros la rechazan.
¿ O es que Dios, que ha enviado a su Hijo a salvar a los hombres,
ya de antemano ha elegido a algunos para la salvación y a otros
para la perdición? Pensar de esta manera es no haber tenido experiencia
del amor de Dios, ni tampoco haber entendido lo que significa el sentido
del pecado y el poder que tiene el demonio de engañar a los hombres.
La
libertad del hombre ha quedado debilitada y trastocada por la presencia
y la fuerza del pecado en su vida y, por lo tanto, Dios conociendo la
naturaleza débil del hombre provee todo tipo de mediaciones para
que el hombre de diferentes ángulos pueda sentir la ayuda de
Dios. Pero, lamentablemente, nosotros los hombres ante la gracia de
Dios somos como niños irracionales, que ante los padres que velan
por su cuidado cometemos cosas que nos hacen mal hasta que podamos descubrir
que aquello que nos ofrecen los padres es lo mejor.
La
Iglesia nos invita en esta noche de paz a descubrir que esta paz podemos
vivirla solamente en el reconocimiento de Jesús; pues solamente
los hombres que están imbuidos de esta paz de Cristo, donde los
intereses personales, políticos, sociales, culturales, raciales,
etc., no prevalecen, sino lo que prevalece es el querer vivir en comunión,
armonía y confraternidad; podrán forjar una sociedad justa,
equitativa, donde el bien común sea el principio dinamizador
de sus esfuerzos e ilusiones. Pero esto sólo es en cuanto Cristo
sea nuestra paz, sea nuestro bien, sea nuestra riqueza, sea la luz que
ilumina nuestra vida e ilumine el sendero por donde vamos a andar, y
esta luz brota de la única verdad que es Cristo.
Con
esta observación la Iglesia nos invita como nuestra Madre a ofrecer
al recién nacido Cristo, una sincera y generosa acogida como
lo hizo la Virgen María ante las palabras del ángel: "...
hágase en mí según tu palabra..."; luego por
esto la misma Virgen dijo junto con su prima Isabel: "... proclama
mi alma la grandeza del Señor porque ha mirado la humillación
de su esclava...", por eso no es una simple acogida emotiva, sentimental
o afectiva, o circunstancial. Si tomamos el peso profundo del sentido
de esta celebración, es una acogida vital para cada uno de nosotros.
Por esta razón, dirigiendo nuestra mirada hacia el recién
nacido, estamos llamados a dar testimonio de nuestra fe, de la alegría
y la fuente de nuestra esperanza, el don de nuestro amor. Y de esta
manera podamos entrar plenamente en el misterio de la filiación
divina que nos viene de aquel Niño que hoy adoramos. Por lo tanto,
la participación de esta filiación transforma e ilumina
toda nuestra vida.
Feliz
Noche Buena, y que el Niño Jesús que busca posada encuentre
las posadas de nuestro corazón abiertas para que nazca en cada
uno de nosotros; y como dice san Agustín: "el Dios que se
hace hombre para que el hombre se haga Dios". Que en otras palabras
significa vivir una vida de santidad; por eso como nos decía
el profeta Isaías al inicio: "... que hermosos son sobre
los montes los pies del mensajero que anuncia la paz...".
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| Pbro.
Oscar Balcázar Balcázar |
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