Esta visita se realizó el jueves 13 de junio. En horas de la mañana, el Cardenal Sarah visitó el Monasterio de las Madres Cistercienses, ubicado en Pachacútec, donde presidió una Santa Misa.
En horas de la tarde participó en un encuentro diocesano de Caritas Parroquiales, el mismo que se realizó en las instalaciones de Caritas del Callao, donde se contó con la participación de miembros de la red de todas las caritas parroquiales de la diócesis.
Asimismo, estuvieron presentes destacadas personalidades como el Obispo de Carabayllo y Secretario de la Conferencia Episcopal Peruana Monseñor Lino Paniza; el Alcalde del Callao, Sr. Juan Sotomayor; el Vicepresidente del Gobierno Regional del Callao, Gral. Walter Mori, entre otras autoridades.
La ceremonia comenzó con el rezo de las vísperas. En su intervención el Cardenal Robert Sarah señaló que la iglesia se sostiene en tres muros, la oración, el testimonio evangélico y la caridad.
Sobre el trabajo de la caritas en la Iglesia, el Cardenal indicó que: “…El obispo es el primer responsable de la caridad y los miembros de la Iglesia deben estar junto con él ayudándole…es preciso promover en las parroquias una cultura de la caridad, una cultura de Dios con nosotros, tanto a nivel individual y comunitaria, organizando cada vez mejor las estructuras pastorales de la Iglesia, a partir de las caritas parroquiales…Es preciso poner en el centro la dignidad humana, promover un desarrollo integral, volver a partir de los valores profundos que predica el evangelio y no desde lo que se nos impone desde el exterior…”.
Asimismo, señaló que la pastoral de la caridad se debe complementar con la liturgia y la catequesis, y que de esta manera no se corra el riesgo que la comunidad cristiana solo estén activas en el campo meramente social.
“La naturaleza íntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria), celebración de los Sacramentos (leiturgia) y servicio de la caridad (diakonia). Son tareas que se implican mutuamente y no pueden separarse una de otra. Para la Iglesia, la caridad no es una especie de actividad de asistencia social que también se podría dejar a otros, sino que pertenece a su naturaleza y es manifestación irrenunciable de su propia esencia”.
Tomando referencia al documento “Deus Caritas Est” el Cardenal recordó que: “…La caridad cristiana es ante todo y simplemente la respuesta a una necesidad inmediata en una determinada situación: los hambrientos han de ser saciados, los desnudos vestidos, los enfermos atendidos para que se recuperen, los prisioneros visitados…Las organizaciones caritativas de la Iglesia, comenzando por Cáritas (diocesana, nacional, internacional), han de hacer lo posible para poner a disposición los medios necesarios y, sobre todo, los hombres y mujeres que desempeñan estos cometidos. La comunidad cristiana de la Iglesia debe distinguirse por no limitarse a realizar con destreza la pastoral caritativa, sino por su dedicación al otro con una atención que sale del corazón, para que el otro experimente su riqueza de humanidad…Por eso, dichos agentes, además de la preparación profesional, necesitan también y sobre todo una formación del corazón, que guie hacia ese encuentro con Dios en Cristo, que suscite en ellos el amor y abra su espíritu al otro, de modo que, para ellos, el amor al prójimo ya no sea un mandamiento por así decir impuesto desde fuera, sino una consecuencia que se desprende de su fe, la cual actúa por la caridad (cf. Ga 5, 6)”.
Por otra parte, advirtió que la actividad caritativa cristiana ha de ser independiente de partidos e ideologías, y que ésta no es un medio para transformar el mundo de manera ideológica y no está al servicio de estrategias mundanas, sino que es la actualización aquí y ahora del amor que el hombre siempre necesita.
Culminada su intervención, los asistentes tuvieron oportunidad para expresar algunas inquietudes, que amablemente fueron respondidas por el Cardenal Sarah.


