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Entrevista al Padre Pierre Manbo, nuevo vicario parroquial de San Pedro Nolasco

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La Parroquia San Pedro Nolasco de Ventanilla, cuenta desde hace unas semanas con un nuevo Vicario Parroquial. Se trata del Padre Akhi Pierre Manbo, sacerdote natural de Costa de Marfil.
En esta entrevista nos comparte su experiencia como sacerdote misionero y sobre su nueva labor pastoral en el Callao apoyando al párroco P. Daniel Balcazar.


-    Cuéntenos acerca de su primer contacto con el Perú 


Llego a Perú en 1990. Estando en Costa de Marfil, convocan de Roma a una convivencia de vocaciones a nivel internacional y por sorteo me tocó Perú.  Así llegué a este país, sin saber nada de español; como seminarista, y estudié en la Facultad de Teología del Redemptoris Mater.

-    ¿Había escuchado antes del país?


Había escuchado hablar de Perú, por la goleada que tuvieron con Argentina en el mundial. Además, estando en Italia, me enteré el tema del terrorismo en el país. Es curioso, la manera de vivir es distinta a la nuestra, pero la cogida y la hospitalidad es la misma. Me he sentido más integrado en América del Sur, que en Europa. Allá, la gente es muy fría. Aquí, he vencido todos mis miedos, con el calor de la gente

-    Del 90, hacia adelante ¿cómo fue la experiencia?


Estando acá, en el seminario, la primera dificultad fue la lengua. No sabía nada de español. Con la ayuda de los compañeros del seminario y los formadores, empecé a estudiar y poco a poco, me integré. Era un apoyo increíble. Se vivía una fraternidad única, a pesar de que éramos de 14 naciones distintas. Pensé que al venir aquí estaría aislado, pero no fue así. Tenía muchos miedos por el futuro, para mí era una locura venir al Perú. Allí, he visto la mano de Dios, para Él no hay nada imposible.

-    Después de ello, regresa a África


Vine con otro seminarista de mi país y, después de un año de presbiterado acá, nos mandan en misión al África, a nuestro país. Monseñor Miguel Irizar, acepta la invitación de mandar a dos presbíteros. Después de seis años vuelvo a mi país. Fuimos a la misma parroquia, al otro presbítero, lo asesinaron, fue un 3 de noviembre. Lo recuerdo, era una época de guerra y mucha inseguridad en el país. Luego, al volver, me mandaron a la Diócesis de Lima, a Chorrillos, a la parroquia Santa Catalina de Siena. Después, regreso a Costa de Marfil, a una parroquia llamada Sagrada Familia de Nazaret. Allí, no perdí el contacto con el Callao, venía periódicamente.

-    ¿Recuerda la primera vez que vino a Ventanilla?
Llegué como seminarista del Callo. Dentro de mi formación, me tocó dar la catequesis de bautizo y confirmación. Creo que he estado vinculado mucho tiempo a esta parroquia.


-    Y este año, retorna a San Pedro Nolasco


Regreso, después de 17 años. Cuando me dijeron, que venía  a esta parroquia, estaba en Surco. Entonces, me encuentro con el padre Daniel Balcázar, como párroco y sucede que, habíamos trabajado en esta misma parroquia, años atrás. Me he sorprendido con el recibimiento de la gente, aquellos que bauticé, ahora son adultos y me reconocen. Cuando se hacen algunas cosas, uno no se da cuenta de la importancia que tienen estos actos para otras personas. Esto queda en el corazón de la gente, como una huella. Eso me anima a trabajar más por la gente. Ahora, estoy viendo los frutos. Estoy muy agradecido, por ese recibimiento.
Espero que el Señor me conceda, no bajar la guardia y seguir trabajando con humildad al servicio de la gente y la evangelización. Hasta donde lo permita Dios. Pero dispuesto a todo.

-    El Callao, se encuentra en una situación convulsionada por la delincuencia y la inseguridad  ¿Qué puede hacer la Iglesia, frente a ello?


Estamos en un tiempo fuerte, pero eso no me da miedo. Más miedo me da perder la fe. La misión de la iglesia es decir la verdad, sin miedo. Eso es lo que salva. A muchas personas no le gusta la verdad, pero luego están agradecidos. A mí, me anunciaron una verdad, por eso estoy aquí. Esa única verdad, es el amor de Cristo que debemos anunciar. El amor sana, no hace daño al otro.