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Entrevista. P. Jorge Escorcia, designado nuevo Vicario General de la Diócesis del Callao

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El P. Jorge Escorcia lleva 15 años al servicio de la Iglesia chalaca. Natural de Fundación Magdalena, un pueblo ubicado al norte de Colombia, asume con muchas expectativas y entusiasmo un cargo muy importante en la Diócesis del Callao. Conozcamos más del nuevo Vicario General de la Diócesis chalaca. 


Cuéntenos acerca su primer acercamiento con el Perú y su experiencia pastoral en el país
Llevo 15 años en el Perú, llegué un 18 de marzo del 2002. Estuve tres años en La Punta, siete años después en la P. San Juan Bautista de Márquez, Ventanilla y los últimos cinco años que llevo en la P. Santa Rosa del Callao. 
Cuando llegué al Callao, Monseñor Irízar fue quien me recibió y acogió, me nombró párroco en Márquez y ejercí el cargo de decano de la zona norte del Callao. Allí, aproveche para poner en orden la documentación de las parroquias y para unificar criterios de pastoral. Luego, Monseñor José Luis del Palacio asume el cargo de Obispo de la diócesis y  me invita a la P. Santa Rosa, a participar más cerca de su trabajo, colocándome como Vicario Episcopal, encargado del presbiterio. Este cargo lo he ejercido por cinco años, velando por el bienestar de todos los presbíteros chalacos y coordinando los eventos que a nivel diocesano se realizan. 


¿Qué experiencia le ha dejado el contacto con la feligresía chalaca?
El Callao, como es costa, es similar a mi zona. La gente es muy extrovertida, alegre, espontánea; de tal manera, que yo me he sentido como parte de mi tierra. La música también, la salsa o el merengue. El cariño, el afecto de la gente me ha hecho sentir parte de esta tierra. La gente del Callao es cariñosa y en parte, yo también los soy, es por eso que nos hemos podido compenetrar. En sí, yo me he identificado mucho con la gente de la diócesis y con el presbiterio, igualmente. 


Como nos comentaba, usted ha estado durante un buen tiempo en el cargo de Vicario Episcopal, trabajando con los sacerdotes y actividades relacionadas a estos ¿Cómo ha sido esta experiencia?

Muy positiva. Estar en la reuniones de presbiterio y los decanatos, me ha hecho motivar e ir creando una unidad en la pastoral diocesana, lograr que un número mayor de personas participe de las actividades diocesanas. Estas son cosas de las que hoy, me puedo sentir satisfecho. Lo mismo que en la Misión Continental, poder continuar impulsando esta labor dada por el papado en los últimos tiempos, de ir a tocar puertas y motivar a tantos fieles a anunciar a Jesucristo. Esto, me ha llevado al encuentro con la gente, a ir perdiendo mi temores, el hablar con espontaneidad e invitar a la gente a asumir el compromiso bautismal. 


Hace unos días, usted ha sido nombrado nuevo Vicario General ¿Cómo recibe esta noticia?

Con mucha sorpresa porque siento que es un cargo de mucha confianza del Obispo. En este cargo, tal vez me siento corto pero, a la vez en la disponibilidad de que Dios haga lo que quiera hacer en su obra del Callao.  Sobretodo de crear lazos muy fuertes de fraternidad sacerdotal. Siento que por ese lado debo ir encaminando esta labor y a dar respuesta a las situaciones que se presenten a nivel diocesano, de la mejor manera. 


¿Qué expectativas tiene para este cargo y qué centrará su labor?

Las expectativas están a la luz, de lo que el mismo obispo está proyectando, las Bodas de Oro de la diócesis. Esta celebración nos abre nuevos retos, nuevas expectativas. Como decía el Papa Juan Pablo II, a una pastoral con un nuevo ardor, con un nuevo método y con una nueva imagen, una belleza que debe distinguir nuestras parroquias. Comenzaré por motivar, como lo he venido haciendo, la creación de un ambiente de dignidad para los presbíteros y un sentido de bienestar en los fieles, que se sientan acogidos en sus parroquias, que evoquen la belleza de Dios. Nuestra diócesis tiene esta responsabilidad bautismal. También unificar criterios pastorales, promoviendo la pastoral vocacional, fortaleciendo la familia y la educación, y la evangelización como centro de la labor pastoral. Estas son las líneas del obispo. 


Como se puede ver usted tiene un importante contacto con la feligresía y con el cuerpo presbiteral ¿Qué retos enfrenta la Iglesia del Callao?

Poder crear un ambiente de fraternidad y hermandad. Este es el reto, puesto que cada uno tiene sus criterios personales. Pero se tiene que ver que existe un cordón umbilical que es la labor de la diócesis. Eso nos ayuda a ver el sentido de comunión y de unidad que debemos tener, como criterio fundamental para la labor pastoral en las parroquias.  Estar muy cerca del obispo conlleva, ser agente impulsador de sus labores. Al fin y al cabo, somos colaboradores del obispo y debemos estar en la misma dimensión, visión y misión. 


Siendo conocedor de la realidad chalaca ¿Qué mensaje tiene para su población?

Siento que es necesario crear una nueva imagen del Callao. La gente de aquí es muy buena, trabajadora, luchadora y generosa, lo he podido experimentar. Esta imagen es la que tiene que sobresalir, en medio de las nubes que pueden opacar estas grandes luces. Cuando hemos convocado a los fieles y parroquias para la Misión Continental o para las diversas actividades diocesanas, he visto que la gente responde con mucha espontaneidad y generosidad. Con la educación transformaremos esta imagen y con el bienestar que llevamos dentro, que debe aflorar ante los demás. La gente de la zona sur ha experimentado una cercanía de la Iglesia a su desarrollo social y económico.


¿Qué mensaje tiene por las Bodas de Oro de la diócesis?

Es una fiesta de todo el Callao. Primero, para agradecer a Dios por la formación de una diócesis en medio de muchas precariedades y que hoy, contar con más de 56 parroquias, con clero numeroso, con una misión de visión universal; es fruto de los pastores que han pasado por esta diócesis. Ha habido grandes carismas, y siento que es una gratitud del pueblo chalaco a la Iglesia. Vemos colegios parroquiales sobresalientes, como el de las comunidades religiosas, es fruto de este impulso, que a nivel de los carismas de la Iglesia ha venido colaborando con el bienestar de los chalacos. Quiero invitar a todos a esta fiesta por los 50 años, que no pase desapercibida, sino que remarque un nuevo impulso de acción pastoral. Tenemos que darle un nuevo viraje a la diócesis, hacia una nueva imagen del mundo en un nuevo milenio.