Gozo y esperanza en la celebración del Tercer Domingo de Adviento en la parroquia María Auxiliadora
La comunidad parroquial de María Auxiliadora, en la Diócesis del Callao, vivió una significativa jornada de fe con la celebración de la Santa Misa del Tercer Domingo de Adviento, presidida por el obispo chalaco, Mons. Luis Alberto Barrera, MCCJ. La solemne Eucaristía fue concelebrada por el párroco, P. César Landa, y por el P. Edgard Merel, rector del Seminario Diocesano Corazón de Cristo, contando con la participación activa de fieles que se congregaron para vivir este tiempo litúrgico marcado por la alegría y la esperanza cristiana.
En su homilía, Mons. Barrera ofreció una profunda reflexión a la luz de las lecturas proclamadas: el anuncio profético de Isaías (35,1-6.10), la exhortación a la paciencia y la perseverancia en la carta de Santiago (5,7-10) y el pasaje del Evangelio según san Mateo (11,2-11). El obispo subrayó que el Tercer Domingo de Adviento, conocido como Gaudete, invita al pueblo de Dios a alegrarse, no desde una alegría superficial, sino desde la certeza de que el Señor está cerca y actúa en la historia, especialmente en favor de los más frágiles.
A partir del Evangelio, destacó la figura de san Juan Bautista, quien, aun en medio de la duda y la prueba, dirige su mirada a Cristo. Mons. Barrera exhortó a los fieles a reconocer los signos del Reino presentes hoy: la sanación, la liberación, la esperanza que renace y la fe que se fortalece cuando se confía en el Señor y se persevera con paciencia, tal como lo propone el apóstol Santiago.
Un momento especialmente significativo de la celebración fue el rito de bendición del nuevo altar y del ambón. El obispo explicó que el altar es el centro de la vida litúrgica de la comunidad, lugar del sacrificio eucarístico y mesa del Señor, donde Cristo mismo se hace presente y se entrega por la salvación del mundo. Por su parte, el ambón fue presentado como el espacio sagrado desde el cual se proclama la Palabra de Dios, fuente de luz, consuelo y orientación para la vida cristiana. Ambos signos recuerdan la íntima unión entre la Palabra y la Eucaristía en la vida de la Iglesia.
La bendición de estos elementos litúrgicos representa un paso importante en el fortalecimiento de la vida pastoral de la parroquia María Auxiliadora, renovando el compromiso de la comunidad de celebrar la fe con mayor profundidad y de escuchar y vivir la Palabra de Dios.
La celebración concluyó en un clima de gratitud y gozo, animando a los fieles a continuar el camino del Adviento con un corazón dispuesto, vigilante y lleno de esperanza, preparando sus vidas para acoger al Señor que viene.



