Jóvenes del Decanato IV peregrinan en el cerro Gorila en el vía crucis
Con profunda fe y espíritu de recogimiento, los jóvenes del Decanato IV de la Diócesis del Callao vivieron el Vía Crucis y peregrinación hacia el emblemático cerro Gorila, en Pachacútec – Ventanilla, como parte de las celebraciones de Semana Santa.
A lo largo del recorrido, se revivieron las estaciones del camino de Jesús hacia la cruz, en un ambiente de oración, sacrificio y encuentro comunitario, recordando que el Vía Crucis es una invitación a acompañar a Cristo en su pasión y a descubrir en ella el sentido más profundo del amor que se entrega sin reservas.
La jornada fue presidida por nuestro obispo del Callao, Mons. Luis Alberto Barrera, MCCJ, acompañado por el decano del Decanato IV, P. Mariano Meléndez, junto a los sacerdotes de la zona, quienes animaron a los jóvenes a vivir este tiempo con autenticidad y compromiso.
Durante su mensaje, Mons. Barrera ofreció una profunda reflexión centrada en el sentido cristiano de la cruz, destacando que este camino no es solo un recuerdo del sufrimiento de Cristo, sino una experiencia viva que interpela la vida de cada creyente.
El obispo señaló que Jesús no evade el dolor ni el sufrimiento, sino que lo asume con amor, enseñando que la cruz no es el final, sino el paso hacia la vida nueva. En ese sentido, invitó a los jóvenes a reconocer que también en sus propias vidas existen “cruces” —dificultades, heridas, problemas familiares, incertidumbres— que no deben ser vistas como un castigo, sino como oportunidades para crecer en fe y confianza en Dios.
Asimismo, exhortó a no vivir una fe superficial o pasajera, sino una fe comprometida, capaz de sostenerse en medio de las pruebas. Recordó que seguir a Cristo implica decisiones concretas, como optar por el bien, rechazar la indiferencia y asumir una actitud activa frente al sufrimiento de los demás.
En su reflexión también hizo un llamado especial a mirar la realidad que rodea a los jóvenes, invitándolos a no ser indiferentes ante el dolor de quienes más sufren. Subrayó que cada gesto de solidaridad, cada acto de servicio y cada palabra de consuelo hacen presente a Cristo en medio del mundo, recordando que el verdadero discípulo es aquel que aprende a amar como Jesús ama.
Del mismo modo, destacó que Dios nunca abandona a sus hijos, incluso en los momentos más difíciles, y que la cruz siempre está iluminada por la esperanza de la resurrección. En ese sentido, animó a los jóvenes a caminar con confianza, sabiendo que Cristo está presente en su historia personal y los acompaña en cada paso.
Finalmente, Mons. Barrera invitó a vivir la Semana Santa como un verdadero camino de conversión, dejando de lado todo aquello que aleja del amor de Dios y renovando el compromiso de ser discípulos misioneros en sus familias, comunidades y entornos.
Un testimonio de fe juvenil
Esta jornada no solo fue una manifestación de piedad popular, sino también un signo del compromiso y la vitalidad de la juventud chalaca, que responde con entusiasmo al llamado de la Iglesia a vivir una fe auténtica, cercana y comprometida con la realidad.
El Vía Crucis y peregrinación al cerro Gorila se consolida, así como un espacio privilegiado de encuentro con Cristo, donde los jóvenes renuevan su esperanza y fortalecen su identidad como discípulos misioneros.