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La vida del Seminario Diocesano “Corazón de Cristo” en la cuarentena

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En esta cuarentena en la que todos estamos confinados en nuestras casas, los seminaristas del Callao, rezan por todos nosotros, y a pesar que estas limitaciones exigen permanecer dentro de casa, su vida transcurre entre la oración, celebraciones litúrgicas, estudio y actividades recreativas, respetando la distancia social y las normas sanitarias que se pide en medio de esta situación.

En el marco de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, nos comunicamos con el Padre Julio Murillo, Rector del Seminario Diocesano “Corazón de Cristo”, quien nos cuenta un poco el día a día que viven los seminaristas en esta cuarentena.

“Este tiempo nos llama a interiorizar y profundizar las tres dimensiones por las cuales el seminario se viene manejando: espiritual, académica y humana. Unas de las cosas que les exhorto a los chicos es aprovechar esta cuarentena para crecer interiormente, porque nada nos distrae, no podemos salir. Entonces es un tiempo en la que se debe consolidar la espiritualidad del seminarista que marcará un antes y un después”. Señaló el Padre Julio.

A pesar de no poder trasladarse a continuar sus estudios en la Facultad de Teología, lugar, donde regularmente asistían, hoy viene recibiendo clases virtuales. Asimismo, asisten dentro del seminario a clases presenciales dictadas por los mismos formadores, quienes también son profesores en la facultad.  

“Gracias a Dios tenemos un seminario grande, con una capilla amplia, todo esto nos permite vivir con tranquilidad y cumplir con todas nuestras actividades. Además, los seminaristas ayudan en la cocina, por turnos, como parte de la vida en común. Cocinamos comidas regionales. Tenemos un seminarista que proviene de una familia de panaderos, y él prepara los panes para el seminario, con la ayuda de otros seminaristas, y los hornea en el horno del CETPRO “Virgen del Carmen”, todo esto forma parte de nuestro quehacer diario”.

Por otra parte, el Padre Julio señaló que este tiempo que vivimos es una lección para el seminarista de cara a la misión del servicio a la Iglesia: “Los seminaristas están tomando conciencia que el seguimiento a Jesucristo es al 100% al día de hoy. Siendo así, mañana cuando ejerzan el ministerio sacerdotal, si lo han vivido intensamente hoy, también lo vivirán mañana, con una disponibilidad de dar la vida por los demás, dar todo, no guardarse nada, porque servimos a Jesucristo que nos ha llamado. Eso supone estar preparado para dar la vida. Hoy hay muchos hermanos sacerdotes que han perdido la vida, dando la vida, por aquellas personas que han sufrido, víctimas de esta pandemia. Esta visión es parte de la formación que invita al candidato a tomar conciencia que su vida ya no le pertenece, sino pertenece a Dios, pertenece a la Iglesia, pertenece a los demás.
   
Testimonios:

Celvio, joven andahuaylino, nos cuenta cómo fue su llamado a la vocación: “Antes era pastor, arreaba a mis ovejas en un terrero de 10 kilómetros a la redonda. Cuando se me perdía una oveja, hacía un sonido y la oveja me escuchaba, así iba a mi casa contento y así me encontró el Señor, desaparecido como una oveja, mi vida no tenía sentido hasta que el Señor me dijo: Ven y sígueme”.     

Por otro lado, Gary, también de Andahuaylas, señaló cómo vivía antes de llegar al seminario: “Antes de entrar al seminario escuchaba mi música, andaba en mi mundo, en el mundo de la desobediencia. Hasta llegaba al punto de escaparme del colegio y pasaba días con los amigos afuera de casa. Ahora, todo tiene sentido porque hago la música para el Señor y estoy a su servicio”. 

Finalmente, el joven Jesús Enrique nos relató parte de su servicio en el seminario: “Aprendí a hacer pan desde los trece años en la panadería de mis padres. Cuando faltaban los panaderos, que eran mis tíos; aprendí este oficio. Más adelante cuando Dios me dio la oportunidad de estudiar administración pensé en instalar mi panadería, pero, al final, vi como Dios paso por mí hace un año y medio. Hoy, con la pandemia que nos azota, he servido a mis hermanos para que toda esta semana podamos consumir el pan que he preparado con mis manos”.  

Cabe recordar que Nuestro Seminario, Corazón de Cristo, fue fundado en el año 1988 por S.E.R. Mons. Ricardo Durand Flores, S.J. , para formar sacerdotes diocesanos para la Nueva Evangelización.

Actualmente, el seminario acoge a más de 65 jóvenes seminaristas, entre los cueles hay algunos que provienen de otras jurisdicciones eclesiásticas, cuyos obispos nos confían su formación.

Hasta el día de hoy han sido ordenados más de 100 sacerdotes, quienes se encuetran evangelizando en el Callao y en otras diócesis.

Para conocer más acerca del Seminario Diocesano “Corazón de Cristo”, inivtamos a visitar su página de facebook: https://www.facebook.com/CorazondeCristoSeminario/