Misa de Honras por Monseñor Miguel Irizar
Con una parroquia colmada de fieles chalacos, el Obispo del Callao, Monseñor José Luis del Palacio, junto al Arzobispo de Arequipa, Monseñor Javier del Río Alba; presidieron la Misa de Honras por el Primer Mes del sensible fallecimiento de nuestro Obispo Emérito, Monseñor Miguel Irizar.
La ceremonia se realizó el miércoles 19 de setiembre en la Catedral Matriz del Callao y fue concelebrada por todo el clero presbiteral chalaco.
“Monseñor Irizar anunciaba el evangelio y fue enviado a predicar la buena noticia lejos de su tierra. Esta es la misión como pastor de la iglesia y, a él, desde hace tiempo se le había revelado”, señaló Monseñor José Luis al comienzo de su homilía.
Más tarde, obispo chalaco se mostró sorprendido por el amor que aún le profesan a Monseñor Irizar: “Cuando llegué a Bilbao con los hermanos pasionistas, me alegró que nuestro hermano que ha dado la vida en el Perú en zonas como Yurimaguas y el Callao, estaba rodeado de su familia y de toda la gente que lo quiere”.
Como se recuerda Monseñor Irizar Campos falleció el domingo 19 de agosto en Bilbao (España), lugar donde vivió sus últimos años.
El Perú, en especial el Callao, recordará a monseñor Miguel Irizar como un pastor cercano y fiel a la misión, cuyo lema episcopal “Enviado a dar la Buena Noticia” ayudó a mucha gente a encontrar su camino en la vida.
Al final de la ceremonia eucarística, Monseñor Javier Del Río, expresó muy emocionado el legado que ha dejado Monseñor Irizar por su paso en el Perú, siendo un misionero apasionado por el anuncio del Evangelio y por el desarrollo integral del hombre.
Monseñor Del Río ha conocido de cerca el trabajo de monseñor Irizar, y su cercanía con el Callao es conocido por todos, pues toda su formación sacerdotal la recibió en el Primer Puerto. Monseñor Javier trabajo al lado del gobierno pastoral de monseñor Miguel, no solo siendo parte del clero chalaco, sino también como Vicario General y luego como Obispo Auxiliar.
“Si pudiera resumir la vida de monseñor Miguel, lo resumiría en su enorme voluntad por buscar la comunión entre todos…en sus últimos días, tuve la oportunidad de verlo y como un buen pasionista dio testimonio de una entrega total a la misión que le iglesia le encomendó”, señaló el Arzobispo Metropolitano de Arequipa.