Mons. Prevost: “El Evangelio es Palabra de vida, jamás oprime a las personas”
Compartimos la reflexión de Mons. Robert Prevost, O.S.A., Administrador Apostólico de la Diócesis del Callao, que ofreciera durante la homilía de la Santa Misa, que presidió este domingo 31 de enero.
No hay bendición más grande que la que Dios nos regala en nuestro caminar, a través de su Palabra que nos fortalece y nos da esperanza en todo momento de nuestra vida.
Como hemos dicho en el Salmo Responsorial “Escuchemos la voz del Señor”. Es por eso que estamos aquí; todos queremos escucharle. El Señor nos ayuda con su gracia, nos da su fuerza en momentos de debilidad, consuelo en momentos de dolor.
A pesar de tener la dispensa de la obligación de ir a la misa, por el tema de la pandemia, no hay una dispensa de vivir la fe. Aquí deberíamos preguntarnos si realmente ¿busco a Dios por amor o solo por deber? Tenemos que vivir nuestra fe como personas que ya han experimentado su presencia y hemos sentido su amor; y queremos también corresponder a su amor, a través de la Palabra.
Lo podemos hacer muy bien desde nuestras casas, algunos me dicen: “pero la gente ya no va a volver a la misa, díganles que vengan”. Pues no creo.
Por ejemplo a mi familia no he podido ir a visitarla por la pandemia, pero si realmente uno ama a papá a mamá, a sus hermanos y familiares; pues el día que se levante las restricciones, por supuesto van a volver. Los que realmente aman a Dios, Jesucristo y quieren vivir los sacramentos, claro que van a volver.
No duden, no tengan miedo hermanos, quédense tranquilos, llegará el momento. Llegará las vacunas, podremos todos superar este momento y volver a vivir estos encuentros. Pero mientras tanto no estamos lejos del Señor, Él nos habla, nos viene a visitar.
Jesús no se quedaba esperando en el templo de Jerusalén sólo enseñando. Hoy en el Evangelio lo encontramos en Cafarnaúm, el pueblo de Pedro; y él va ahí, a los pueblos, los lugares más alejados y también quiere buscar, quiere compartir lo que Él tiene que anunciar. Su misión es anunciar el reino de Dios, es enseñar el amor de Dios, no sólo según las normas y los mandatos, diciendo ´estas obligado hacer esto o debes hacer esto’.
Jesús enseña, como acabamos de escuchar en el Evangelio, no como los escribas, no como los expertos en la ley; sino con autoridad, por una autoridad nueva. Porque la autenticidad de la Palabra de Jesucristo nace precisamente de su ser. Porque Jesús es hijo de Dios, Palabra de Dios.
A nosotros nos invita también a entrar en esta relación con su Palabra, con su amor, identificándonos con Él, dándonos cuenta desde nuestro bautismo y mucho más desde nuestra confirmación en el fe, que también nosotros estamos llamados a ser imagen de Cristo en el mundo.
Así cuando Jesús enseña con esa autoridad como hemos escuchado, cuando Jesús manifiesta su preocupación para con los enfermos, los poseídos, con los que son débiles, a nosotros mismos también nos invita a participar en su misión.
Las palabras de Jesús nos ayudan a comprender cuál es la fuerza de la Palabra de Dios; y a través de estas palabras se percibe, se empieza comprender la autoridad de Dios mismo.
Dios que inspiró las Sagradas Escrituras, que sigue acompañando a nosotros en la iglesia en su Palabra, en los sacramentos y en la comunidad.
Parte de esta autoridad viene de lo que Jesús siempre habló y enseñó y lo que la iglesia intenta enseñar, siempre la verdad.
No hay dos verdades, muchas veces los que siguen argumentos políticos, en el mundo de las redes, ven muchas contradicciones. Hay muchas mentiras en las redes, una que está dando vuelta por el país dice que la vacuna contra el coronavirus es forma que el gobierno va a inyectar un chip en tu cuerpo. Es mentira; hay toda una campaña de falsedad, de mentira de esa información, que busca engañar, busca dividir, busca hacer daño.
Nosotros tenemos que ser hombres y mujeres de la verdad, que tenemos que buscar la verdad siempre. No vayamos a creer todo lo que leemos en internet. Está lleno de mentiras y falsas noticias, de exageraciones.
Cuando estamos unidos, cuando buscamos la verdad, con la ciencia, con la iglesia, por nuestra fe, podemos encontrar la misma autenticidad con la cual Jesús mismo hablaba. Con la autoridad de Cristo, con la autoridad de la iglesia podemos sentirnos seguros confiando en esa presencia de Dios con nosotros.
El Evangelio es Palabra de vida, jamás oprime a las personas, Jesús ha venido a liberar a las personas; liberarnos de tantas formas de opresión e injusticia, esclavitud, mentira, orgullo, de tantas formas de pecado. Cristo ha venido a liberarnos a salvarnos; escuchemos siempre el evangelio, busquemos permitir que el Evangelio cambie nuestro corazón, que nos ayude a vivir una conversión. Que busquemos evitar todo lo que es pecado, las inclinaciones, debilidades que podemos llevar en nuestro ser y a confiar en la Palabra de Dios, en la autoridad de la iglesia, en la fuerza del amor de Dios; y así veremos que Jesucristo puede cambiar nuestra vida.
Luego toca a cada uno de nosotros como comunidad, buscar ser de verdad en la sociedad en el mundo, en la iglesia, voz, testimonio de lo que es el mensaje de Dios para nosotros, la llegada del reino de Dios, la liberación de la esclavitud, la justicia que viene en el reino de Dios, el amor que es Dios mismo.