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Mons. Prevost: “Jesús nos busca y nos invita a vivir un encuentro con Él”

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Compartimos la reflexión de Mons. Robert Prevost, O.S.A., Administrador Apostólico de la Diócesis del Callao, que ofreciera durante la homilía de la Santa Misa, que presidió este domingo 24 de enero.

Hemos escuchado su palabra alegrémonos. Permitamos que la Palabra de Dios sea luz en este tiempo que nos encontramos, en esa situación del confinamiento, no sólo para evitar el contagio, sino para reducir su frecuencia de infección. Quizás algunos se cansen de escucharlo, pero es importante recordar que no olviden usar sus mascarillas, no solo por ti, sino por el otro. Tenemos que pensar en el otro y no ser egoístas.

Esta enfermedad está haciendo tanto daño, causando tantos  fallecidos en nuestra sociedad, en todo el mundo, día el día.

El Papa Francisco anunció que este tercer domingo del tiempo ordinario, todos los años está dedicado a la celebración, la reflexión y la divulgación de la Palabra de Dios.
Este domingo de la Palabra de Dios se colocará en un momento oportuno de ese período del año, en el que estamos invitados a fortalecer los lazos con los judíos, y a rezar por la unidad de los cristianos. Con la fiesta de la conversión de san Pablo, el día de mañana también estamos concluyendo la semana de oración para la unidad de los cristianos.

Cuánto dolor causa en el cuerpo de Cristo, entre sus fieles que creen en Jesucristo, pues que exista división. Dentro de la Iglesia Católica a veces hay ciertas divisiones, pero mucho más grande y fuerte existen entre muchas comunidades cristianas. Tenemos que rezar mucho para que haya unidad en la iglesia, unidad entre los cristianos, unidad entre los discípulos de Jesucristo; y con este domingo de la Palabra de Dios, pues es un momento oportuno, un momento excelente para reflexionar sobre la Palabra, y ver la importancia que tiene la Palabra de Dios en mi vida.

Es una invitación a todos nosotros a colocar la Palabra de Dios en un lugar central, les invito también a ustedes, que están reunidos ahora en familia, a buscar su Biblia, a poner un lugar especial para que La Palabra esté presente siempre todos los días en sus vidas, pero hoy en una manera especial.

Es  importante que nos demos cuenta, especialmente en situaciones como la que estamos viviendo ahora, cuando no podemos reunirnos presencialmente como asamblea, como comunidad de fe, como iglesia, todos presentes, en la Santa Misa, en la catedral, los templos, parroquias; pues no estamos alejados de Cristo y no estamos alejados de su Palabra y no estamos separados y su iglesia. Hay que recordarlo y muchas veces.

Hay personas que escriben, que reclama ¡monseñor, por favor tiene que hablar con el gobierno, tiene que buscar la manera! ¿Por qué cierran los templos, por qué no permiten? Pues científicamente sé que en algunos templos, sobre todo cuando son pequeños hay más riesgo de contagio. No seamos ingenuos sobre esto. Cantamos, alabamos, pues ahí también podemos contagiar.  Entonces que tengamos paciencia, vamos a vencer este virus, eso sí. Pero el hecho de estar separados y estar cada uno en la seguridad de su casa, no significa que estemos lejos del Señor, al contrario el Señor que siempre sale a la periferia, busca a los que están marginados. El mismo Señor nos va a buscar a nosotros hoy día, y especialmente a través de su Palabra.

En el Evangelio escuchamos estas palabras, al inicio de la vida pública de Jesucristo, se dirigió a Galilea a proclamar el Evangelio. Jesús quiere iniciar su misión con nosotros que no estamos en la capital, que no estamos reunidos en los lugares céntricos, sino que estamos nosotros también en los lugares más alejados, donde aún quizás tenemos que vivir también la conversión. 

Jesús nos busca y nos invita a vivir un encuentro con él. Así que hoy en ese día, este domingo de la Palabra de Dios, todos unidos; especialmente ustedes con sus familias podemos vivir, y Cristo quiere vivir este encuentro con nosotros. 

Las lecturas que hemos escuchado subrayan estos elementos de cómo vivir este encuentro. Todos estamos invitados y como Iglesia también queremos vivir esta misma experiencia de invitar siempre, excluir nunca. 

Somos llamados todos, igual que el profeta Jonás. Interesante la primera lectura, reflexionar sobre la experiencia de Jonás, que no quiso aceptar el llamado del Señor. 

Tenía miedo, quería huir, sin embargo la voluntad de Dios es siempre más fuerte, la palabra de Dios le ganó y le manda a predicar la conversión a Nínive, la capital del imperio, símbolo de injusticia, opresión, contra Israel. Nínive, una ciudad muy cruel y sus habitantes se consideraban de los peores enemigos del pueblo de Israel. Es precisamente ahí que el Señor dice: Tú tienes que ir y predicar la conversión.

El profeta en el principio obstinado, pero al final se somete a la voluntad de Dios y se da cuenta de la importancia de predicar la conversión en esa ciudad grande. El texto que hemos escuchado, nos dice que había que caminar tres días para cruzar la ciudad.

Jonás predica la conversión y ellos conmovidos por su predicación hacen penitencia y Nínive se convierte. El Señor nunca quiere la destrucción del pecador, sino que se convierta y viva. Esa experiencia también puede ser importante para nosotros, vivir la conversión quizás unos lo necesitamos menos y otros los necesitan mucha más. Siempre falta en nuestra vida una nueva conversión. Seguir buscando al Señor dejando de lado aquellas cosas que son pecado, que nos separan de Dios, quizás que simplemente nos dejan indiferentes frente a tanto sufrimiento y tanto dolor. 

Decir yo también tengo que convertirme más, a seguir con más fidelidad a Jesucristo y ahí encontramos ese otro llamado, ya de Jesús al inicio de su vida pública de su ministerio. Jesús, como hemos escuchado, empieza a llamar a sus discípulos.

Qué es lo que dice Jesús: “el tiempo se ha cumplido, el reino de Dios está cerca, con esta afirmación, Jesús comienza el anuncio de la Buena Nueva, el anuncio del Evangelio”.

Ya los profetas habían anunciado la llegada del Reino de Dios; Juan, el Bautista había anunciado, predicado la conversión y precisamente con Jesús ahora hay una historia nueva que, ciertamente tiene sus raíces en todo lo que ha vivido el pueblo de Israel, pero ahora la Nueva Alianza.

Juan ya fue arrestado y Jesús ahora empieza anunciar: “Conviértanse y crean en el Evangelio”. Esas mismas palabras escucharemos en el miércoles de cenizas. Es una invitación a convertirnos y a creer en el Evangelio. 

Jesús dice que ha llegado la hora, el reino está cerca, porque en Él se realiza la plenitud del reino. Es el plan de Dios, que tiene para la Iglesia, para todos nosotros. Se ha cumplido el plazo, Dios se ha decidido a intervenir en nuestra vida en modo definitivo, con su hijo, con su Palabra encarnada, el verbo de Dios que vive entre nosotros para hacer esta nueva humanidad. Para llevarnos a todos en su hijo Jesucristo, en su cuerpo que es la iglesia, a buscar la paz, la justicia, a vivir este misterio del amor de Dios. Eso es lo que Jesús anuncia en el reino de Dios. Jesús llega y nos dice que Dios está presente. Con Jesús ha llegado el reino de Dios.

A los discípulos, a nosotros que hemos sido llamados, a todos hay una vocación, un llamado, llamado al sacerdocio, a la vida consagrada, a la vida del matrimonio. Todos llamados desde el bautismo hacer discípulos de Jesús, a ser misioneros enviados a compartir este Buena Nueva. Empezando en nuestras familias, pero también con los demás.

Con Jesús ha llegado el reino de Dios, Jesús nos llama a ser parte de su compañía a formar parte de su iglesia, a estar unidos siempre en Él.

El discípulo no participa sólo el pensamiento, sino que se incorpora a Cristo y se incorpora a la causa del reino. Hemos escuchado la Palabra de Dios, es la Palabra de Dios que está arriba entre nosotros y que nos ha convocado a formar parte de esta gran familia, vivamos también la conversión. Anunciemos con palabras y sobre todo con obras que el Reino de Dios está cerca.