Mons. Prevost: “La fidelidad de la oración de los padres marca para toda la vida a los hijos”
En el día de la Sagrada Familia, compartimos la Reflexión de monseñor Robert Prevost O.S.A., durante la homilía de la Santa Misa celebrada el día de hoy domingo 27 de diciembre.
Este año, la Navidad, a diferencia de otros ha sido muy distinta. La Iglesia, para el domingo después de la Navidad nos propone en esta hermosa fiesta de la sagrada familia.
Esta fiesta nos ayuda a volver a sentir la importancia del amor en familia, el estar juntos, de compartir todas las virtudes; eso que nos habla san Pablo en la segunda lectura. La bondad, la dulzura, la comprensión, la misericordia.
La Sagrada Familia es como una escuela para todos nosotros y nos puede enseñar mucho y es que esos días de la Navidad, son por su naturaleza de una vivencia familiar.
Este año, por la pandemia, muchos no hemos podido encontrarnos alrededor de una mesa con nuestros familiares, otros no han podido viajar, y han tenido que hacer uso de las redes sociales. Al mismo tiempo tenemos que reconocer que muchos de nuestros hermanos han perdido a sus seres queridos, siendo que esta fiesta en la que la familia se reúne, ha sido para ellos muy dolorosa.
Con todas esas grandes dificultades nos acercamos al Señor al pesebre del Niño Jesús que ha nacido, para recibir de él su mensaje de luz, de esperanza.
Las lecturas de hoy nos pueden enseñar a reconocer que los padres tienen una tarea importante, que podemos llamar una tarea sagrada. Ellos ayudan a sus hijos a conocer a Jesús y a crecer en la fe. A sentir esa fuerza que viene de la Palabra de Dios.
Si no van a aprender de sus papás ¿de dónde van a aprender este mensaje? La sabiduría, del cual nos habla la escritura se refiere a la sabiduría de aprender lo que es la vida, lo que significa vivir, encontrarse con Dios y también aprender a dialogar unos con otros. De la amistad dentro de la familia y también con los demás los cristianos, pues tenemos que apoyar a las familias. Sabemos que hay muchos movimientos en la iglesia que ayudan a las familias; quizás algunos de ustedes son miembros, como “Bodas de Caná”, “Renovación Carismática”, que tiene su dimensión de la familia.
La escuela de la Sagrada Familia nos muestra la actitud de María, de apertura; y la confianza de San José.
En ese ejemplo debemos aprender a educar a los hijos como nos dice san Pablo, con ese amor, dedicando el tiempo necesario, escuchando con paciencia y con ternura a los hijos.
En la segunda lectura hemos leído, sea nuestro uniforme la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura y la comprensión. Sobrellévense mutuamente, que sepan perdonarse. El Papa Francisco en distintas oportunidades hablando con las familias dice a los esposos “seguramente va a haber momentos cuando ustedes discuten, cuando se molestan uno con otro, eso es norma. No hay la pareja perfecta que dice que nunca va a tener una discusión”: Pero nos falta muchas veces esa capacidad de perdonar, la reconciliación. Por eso dice también, que nunca vayan a dormir sin haberse reconciliado. Es triste y preocupante, que en este tiempo han aumentado los casos de violencia doméstica, hacia la mujer.
Nosotros como cristianos tenemos que saber vivir lo que nos enseña la escritura, aprender a perdonarse, a buscar la reconciliación y enseñar a los hijos lo que significa dialogar, resolver las diferencias. No todos pueden tener toda la razón siempre.
Las discusiones, los insultos hacen mucho daño, pues son los hijos que ven a sus padres pelear. Hay que buscar el perdón y la reconciliación. San Pablo nos dice que el Señor les ha perdonado, hagan ustedes lo mismo; y por encima de todo esto, el amor que el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en su corazón. A ella, ustedes han sido convocados en un solo cuerpo y después dice: y celebren la Acción de Gracias.
Acción de Gracias en griego es eucaristía. Es importante en la familia aprender a vivir con gratitud, decir gracias unos a otros. Cualquier pequeño gesto o servicio, agradecerlo siempre.
La Eucaristía es otro nivel evidentemente. Ahora difícil por la pandemia, todavía no hay muchos espacios, no pueden venir grandes números todavía a la misa. Pero, ojalá muy pronto llegue el momento cuando todos puedan venir en familia para celebrar la Eucaristía.
Los padres enseñan tanto a sus hijos cuando van todos juntos a la Santa Misa. La palabra de Cristo habite en ustedes en toda su riqueza. Enséñense unos a otros con toda sabiduría, exhórtense mutuamente, canten a Dios, denle Gracias de corazón con salmos, himnos y cánticos inspirados.
La oración en familia es de gran importancia. Padres enseñar a sus hijos a rezar. La experiencia de mi casa y de mis padres desde el día de su matrimonio, todos los días hasta el día del fallecimiento de mi mamá rezaban juntos el Santo Rosario todos los días. La fidelidad de la oración de los padres marca para toda la vida a los hijos.
No olvidemos que cuando nosotros estamos fieles en la oración, cuando rezamos a María nuestra madre en el Santo Rosario, su intercesión también nos acompaña y nos ayuda siempre.
La Palabra de Dios los ilumina hermanos y hermanas. Celebremos este gran don de la familia. Demos gracias a Dios por el don de la vida, por todo lo que nos está enseñando en ese tiempo en la escuela de la Sagrada Familia; y busquemos ser de verdad miembros de nuestra propia familia, como también miembros de la familia de Dios. No olvidemos que todos somos hermanas y hermanos, tenemos que ver cómo dar este hermoso ejemplo de lo que significa ser familia.
El Señor nos ayude a todos a ser buenos hermanas y hermanos en Cristo.