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Mons. Prevost: “Ser bautizado es estar unido con Cristo y estar unido en la Iglesia unos con otros.”

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Compartimos la reflexión de Mons. Robert Prevost O.S.A., Administrador Apostólico de la Diócesis del Callao, en la homilía ofrecida en la ceremonia de la Santa Misa, en la Fiesta del Bautismo del Señor. 

Quiero empezar este tiempo de reflexión a preguntarnos ¿Qué voy hacer yo, con lo que hemos celebrado las últimas semanas? Es una pregunta que periódicamente tenemos que hacernos, porque por supuesto todos somos cristianos y católicos, pero en la Navidad hay algo especial que nace en nosotros, una alegría muy especial, a pesar de todas las dificultades que estamos pasando de sufrimiento y dolor por la pandemia.


Jesús nos pone unos desafíos para nuestra fe, que merecen un poco de atención. El domingo pasado celebramos la solemnidad de la Epifanía, la manifestación del Señor.


En la celebración litúrgica y de la escritura, son tres grandes manifestaciones del Señor: La epifanía, con la llegada de los Reyes Magos; hoy día el Bautismo del Señor es la segunda manifestación. Jesús se presenta ante Juan, que está bautizando en el rio Jordán. Al recibir el bautismo Jesús, se abren los cielos, pues se escucha una voz en el cielo que dice: “Tú eres mi hijo amado, mi predilecto”. Todos los que estaban presentes eran testigos de esta gran proclamación de la verdadera identidad de Jesucristo.


Jesús una vez más manifestados a todos, Jesús no era meramente humano, sí lo era como nosotros, pero con la diferencia de que no tenía pecado, era divino. Jesús hijo de Dios, amado por Dios, y por eso su misión toma ahora una dirección para anunciar a todos el amor de Dios.
La tercera manifestación será el milagro que hace Jesús en las Bodas de Caná, su primer milagro, donde manifiesta su poder a todos, cambiando el agua en vino, como respuesta a la petición que le hacia su madre María.


A nosotros ¿Qué nos ha manifestado Jesús en su bautismo? ¿Qué nos manifiesta Dios en nuestro propio bautismo? Podemos empezar preguntándonos, por qué Jesús tuvo que bautizarse. Jesús no tuvo pecado, y en otros textos nos dicen que Juan bautizaba por el perdón de los pecados. Sin embargo, Jesús que no tuvo pecado, y quiso bautizarse. Jesús quiso someterse en obediencia al plan de Dios, manifestando su gran humildad. Nosotros tendremos que preguntarnos si seriamos tan humildes.


Recuerdo aquella pregunta que le hicieron al Papa Francisco, cuando fue elegido Obispo de Roma, como Papa ¿Quién es el Papa Francisco? ¿Quién el Jorge Bergolio? Y el Papa con una gran humildad respondió: “Soy un pecador”.
Nosotros también tenemos que aprender a ser siempre más humilde, porque luego es la puerta de entrada hacia Dios. Reconocer nuestra debilidad, nuestros pecados y saber también que Dios nos ofrece el perdón. Empezando desde el bautizo, con el perdón de los pecados. Pero luego Jesús va al rio Jordán, y unos de los padres de la Iglesia proponen una figura muy bonita: “Mientras que el agua de Bautismo a nosotros nos trae el perdón, la santidad, la bendición de Dios; pero Jesús al bañarse en el agua del rio Jordán bendice las aguas para todos nosotros.


Que bendición de Dios, que nosotros como católicos tenemos los sacramentos de la iglesia que nos traen esa presencia de Dios en nuestras vidas. El Señor nos ha regalado su amor en formas visibles, concretas y reales, donde podemos llegar a conocer el amor de Dios, su perdón, su bendición.
Estas y otras formas de bendición nos acompañan frecuentemente. Finalmente, un aspecto más del bautismo de Jesús. Recibir el bautismo, no es un acto solitario. Recibir el bautismo nos hace hijo de Dios y entonces hermanos y hermanas de Dios, miembros de la Iglesia.
Recibir el bautismo es pertenecer a la Iglesia, a la comunidad de fe; y tenemos que vivir en la Iglesia, promoviendo la unidad y luchando contra toda clase de odio y división.


Ser bautizado es estar unido con Cristo y estar unido en la Iglesia unos con otros. ¿Dónde está tu fe? ¿Y cómo vas a estar viviendo tu pertenencia a la Iglesia? En comunidad, anunciando esta misma misión de Jesucristo, que fue enviando a anunciar la Buena Nueva, a los pobres, a los más necesitados. Nosotros también bautizados, hemos sido llamados a llevar esta misma misión de Jesucristo.