Mons. Robert Prevost: “Dios no quiere condenar, quiere salvarnos y darnos vida”
Continuando con las transmisiones de la Santa Misa, Monseñor Robert Prevost, Obispo de Chiclayo y Administrador Apostólico de la Diócesis del Callao, presidió la eucaristía el domingo 7 de junio, Solemnidad de la Santísima Trinidad.
Al comenzar su homilía, señaló la importancia y facilidad que nos otorga las nuevas tecnologías en este tiempo de cuarentena, en la que miles de fieles optan por las redes sociales, como único para escuchar La Palabra de Dios.
“Hermanos y hermanas, han pasado muchos días y hemos celebrado los acontecimientos más grandes de nuestra fe cristiana y católica en este año de la pandemia, tan difícil y extraño. Y para muchos, muy doloroso. Hemos vivido con Jesús la Semana Santa, la experiencia de su sufrimiento y su muerte, nos hemos alegrado con la Fiesta de la Pascua, la resurrección de Jesucristo de entre los muertos y, aunque a nosotros nos ha tocado vivir encerrado en este periodo de confinamiento, pues en la fe nos hemos reunido. Gracias a las redes sociales, los medios tecnológicos, no hemos estado a solas y la iglesia quiere seguir acompañando a cada uno de ustedes, y sus familias, en la celebración de estos grandes misterios del amor de Dios encarnado”.
Más adelante, el obispo de Chiclayo, reflexionó acerca del misterio de la trinidad. “Hoy día, este gran misterio, hacemos esta afirmación teológica pero mucho más que esto, es una afirmación de una fe profunda en Dios que es comunión de amor. Dios, que es tres personas (padre, hijo y Espíritu Santo), continuamente llena nuestras vidas con fe, esperanza y amor…Dios no quiere condenar, quiere salvarnos y darnos vida. Por eso, nos envía a su hijo Jesucristo. Después envía al Espíritu Santo para cumplir aquella promesa que Jesús nos dijo, que estaría con nosotros todos los días hasta el fin de los tiempos. El Señor está con nosotros. Esto nos llena de esperanza y que, a pesar de la dificultad, del alto nivel de contagio, sufrimiento; también tenemos entre nosotros señales claras y fuertes de que el espíritu del Señor habita entre nosotros y nos anima a seguir viviendo en su amor, compartiendo en su amor, en solidaridad con los demás y renovando nuestra fe en el Señor que está con nosotros”.
Finalmente, Monseñor Robert exhortó a que vivamos esa experiencia de la presencia del misterio trinitario en nuestras vidas.
“La trinidad vive en nosotros cuando dejamos que el Espíritu Santo nos fortalezca y vivifique nuestro caminar en medio de problemas, participando de un mismo sentir, una misma esperanza y un mismo amor. De esta experiencia surge la grandeza de la vocación que hemos recibido todos desde nuestro bautismo, a vivir como consagrados en la iglesia, ser discípulos de Jesús y ser misioneros todos nosotros enviados a compartir con los demás este don de la fe. Viviendo y comunicando con gestos y palabras la experiencia de un amor de nuestro Dios, que ha sido tan generoso con nosotros”.
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