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Mons. Robert Prevost: “Pentecostés nos recuerda que somos una iglesia inclusiva, que no discrimina y que acoge a todos”

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En el marco de la Solemnidad de Pentecostés, Monseñor Robert Prevost O.S.A., Administrador Apostólico de la Diócesis del Callao, presidió la Santa Misa desde la Catedral de Chiclayo.

Durante la homilía, monseñor Robert animó a los fieles a vivir esta fiesta, en la cual Jesús nos invita a abrir nuestras mentes y corazones, para ser una iglesia renovada y renovadora, que busca con fe y esperanza vivir la comunión, a pesar de la separación y del confinamiento obligatorio.

“Hoy también celebramos el natalicio de nuestra Santa Iglesia…La venida del Espíritu Santo, prometido por Jesús, sobre la primera comunidad la constituye como el nuevo pueblo de Dios, un pueblo abierto a todas las razas y naciones, una iglesia inclusiva, una iglesia que no discrimina y una iglesia que acoge a todos. Haríamos bien en recordarnos la real dimensión que es Pentecostés, buscando cómo vivir con nuestros corazones abiertos, nuestro espíritu solidario para ayudar y acompañar a todos, especialmente en este tiempo. Es el espíritu que nos congrega y nos hace una sola comunidad que es la iglesia. El espíritu sí da muchos carismas, muchos dones y muchos servicios; pero un solo cuerpo. Todos unidos en la única iglesia”, señaló, el también obispo de Chiclayo. 

Más adelante, monseñor Prevost, manifestó que el Espíritu Santo llega a la iglesia también por medio de nuestra condición de hombre herido, por medio del sufrimiento y dolor. “Jesucristo quiere enviarnos su Espíritu, nos invita a reconocer su presencia entre nosotros, no cerrando nuestros ojos a la realidad, sino dándonos cuenta de todo el sufrimiento que nuestros hermanos y hermanos están viviendo en el mundo. Jesús, con ese soplo de su Espíritu, les dice: ´La paz esté con ustedes´. La paz que trae Jesús los saca de su comodidad, de su encierro y de la soledad y les invita a asumir una nueva misión, un nuevo papel de ser promotores de paz, reconciliación y perdón. Les llama a salir de su temor, de sus miedos y ser valientes para proclamar la Palabra.

Finalmente, señaló que el Espíritu Santo que viene a nosotros hoy, y que no nace de nuestras propias fuerzas. “No somos nosotros los que podemos conquistarlo, comprarlo o adquirirlo, es Dios que nos da su Espíritu gratuitamente. Lo que podemos hacer nosotros es preparar nuestro interior para acogerlo con fe sencilla y con generosidad de corazón. Como iglesia de discípulos necesitamos dejarnos renovar por el poder del Espíritu Santo. En medio de este mundo que estamos viviendo ahora, un mundo de injusticia y hambre, tenemos que comprometernos a dar testimonio de Jesús muerto y resucitado, ser en el mundo instrumentos de paz y unidad para que así todos crean en el Señor Resucitado, que es capaz de sacar nuestra vida de la muerte y darnos la vida verdadera”.

Para ver la homilía completa acceder AQUÍ.