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Mons. Robert Prevost: “Que la justicia sea signo de la llegada del Reino de Dios entre nosotros”

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Compartimos la reflexión de nuestro Administrador Apostólico de la Diócesis del Callao, Monseñor Robert Prevost O.S.A., durante la homilía de hoy domingo 23 de agosto.


“Quién dice la gente que es el hijo del hombre y ustedes quién dicen que soy yo”, quisiera proponerle quizás como punto principal de esta reflexión precisamente estas dos preguntas y las respuestas que podemos dar nosotros. A veces es más fácil comentar qué dice la gente de uno de otro, qué dice la gente sobre Jesucristo, sobre la iglesia. Pero llegó el momento cuando Jesús pregunta directamente a nosotros, a ti y a mí, ¿quién dices tú que soy yo? ¿Qué dicen ustedes como iglesia como comunidad que soy? Pedro da una respuesta, una respuesta que Jesús mismo le dices, pues no lo aprendido por sí mismo, ningún otro ser humano le ha enseñado, sino que mi Padre que está en el cielo te lo ha dicho te lo ha revelado. “Tú eres el Mesías el hijo de Dios vivo”. Una respuesta en la fe y es precisamente porque la fe es don de Dios que Pedro podía responder hasta forma. Lo mismo si preguntamos a los otros, que respuesta daremos nosotros a Jesús, depende de verdad de este don de la fe, que podemos cultivar en nuestros corazones y en nuestras vidas.


Ese diálogo nos puede enseñar mucho y en este tiempo de sufrimiento de enfermedad y pandemia cuando todos estamos buscando una respuesta de esperanza, que tenemos que preguntarnos si de verdad encontramos en Jesucristo la respuesta que necesitamos para darnos esperanza, en medio a una situación que sigue golpeando duramente nuestro pueblo, nuestras comunidades nuestra sociedad. 


Una respuesta en la fe que nace precisamente porque Pedro había vivido una relación con Jesús, una amistad, ser discípulo durante un tiempo escuchando a Jesús, tratando de aprender, a pesar quizás de sus torpezas sus dificultades. Seguramente muchas cosas que Jesús explicaba aún antes de la resurrección, pues los apóstoles no entendían todavía. Sin embargo, Pedro pudo responder así “tú eres el hijo de Dios vivo”, y ahí encontramos nosotros también esperanza, nos encontramos no sólo confortado, sino fortalecidos en nuestra fe. Precisamente en Pedro y en esta respuesta que nos ofrece.  


Estamos leyendo aquí del Evangelio de san Mateo, el capítulo 16, donde Jesús luego en respuesta a esta manifestación de fe de san Pedro, le cambió el nombre y le dice “tú Simón eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia y poder del infierno no la derrotará”. Esa es la iglesia y sólo cuando estamos unidos en la iglesia como cuerpo de Cristo, todos unidos con los apóstoles y con Jesús mismo, que encontramos esta fuerza, está seguridad de nuestro caminar y que debe ser de verdad signo de esperanza, que debe ser de verdad la respuesta que damos en este mundo en este tiempo, en medio de las dificultades que estamos viviendo. Quizá es oportuno, por todo en este momento pedir a todos ustedes, lo mismo que el Papa Francisco pide cada vez que habla con uno con un grupo. Jamás concluye la reunión sin decir “No te olvides rezar por mí”. Recemos por el Santo Padre, por esta misión muy difícil que por medio del Espíritu Santo ha sido confiado o todos los que lo acompañan, sus consejeros. Que el Papa sea de verdad esta roca firme, esta piedra sobre la cual Jesús sigue en su iglesia y unidos todos nosotros queremos ser signo de esperanza en el mundo, pero no podemos hacerlo sólo ciertamente.


Algunos de ustedes han escuchado a la conclusión de la Asamblea de la Conferencia Episcopal Peruana, todos los obispos unidos, también virtualmente. Hemos dado un mensaje de esperanza al pueblo. Hemos lanzado un proyecto, un plan pastoral “¡Resucita Perú ahora!”. Un mensaje en base a nuestra fe  en Cristo resucitado, pero que también convoca a varios sectores de la sociedad, universidades, autoridades políticas, militares, civiles, empresarios. 


Cuando trabajamos todos unidos  podemos dar una respuesta y soluciones más eficaces para ayudar a todo el cuerpo está sufriendo.  
Vale la pena recordar palabras del Papa Francisco, en este contexto, que ha hablado de dos pandemias, la del coronavirus, y la pandemia de la injusticia, la injusticia social que muchas veces causa mucho más dolor y sufrimiento.  El Papa Francisco pide expresamente, en el tema de la vacuna, que no sea otro ejemplo de injusticia, donde una vez que esté disponible la vacuna solo sean beneficiados los grupos de la sociedad con más riqueza, los que tienen muchas ventajas en la vida, y que se olvide a los más pequeños. Todos tenemos que trabajar para que la justicia sea en realidad signo de la llegada del Reino de Dios entre nosotros, renovando nuestra fe podemos dar ese mensaje de esperanza. Si vivimos en la esperanza, si respondemos desde la fe, reconoceremos que Jesucristo resucitado también está medio de nosotros.


Los que conocen a Jesús, los que lo han escuchado, los que han sido curados por él serán capaces de ver en su mensaje una profecía, el anuncio del reino que tiene que llegar, el anuncio, la invitación de participar en su reino, el reino de los cielos. Unidos todos en la iglesia podemos ser signo y testimonio de esperanza en nuestro mundo.