Monseñor Robert Prevost celebró misa por el Señor del Mar y la Ascensión del Señor
En el marco de la fiesta de la Ascensión del Señor, Monseñor Robert Prevost O.S.A. Administrador Apostólico de la Diócesis del Callao, presidió la Santa Misa desde la Catedral de Chiclayo.
La celebración tuvo especial dedicación a la Festividad del Señor del Mar: “Hoy es también la gran festividad en el Puerto del Callao y quiero unirme a ustedes, mis hermanos chalacos, cuando se celebra una de las fiestas del Señor del Mar, Patrón del Callao. Hoy celebramos esta misa recordando los ochenta años desde aquel terremoto del 24 de mayo de 1940, cuando se produjo uno de los terremotos más devastadores que haya sufrido la ciudad del Primer Puerto del Perú. Los testigos dan testimonio que la presencia de la imagen del Señor del Mar calmó las aguas… Jesús una vez más puede calmar las aguas de todas las tormentas de la vida. Por eso, quiero saludar de modo especial a todos los miembros de la Hermandad de Cargadores y Sahumadores del Señor del Mar y a todos los fieles devotos en este día que nos llena de esperanza, especialmente en este tiempo de la pandemia”.
Por otra parte, monseñor Robert destacó la importancia en la vida del cristiano el acontecimiento de la Fiesta de la Ascensión del Señor: “es una solemnidad de grandísima esperanza para los que creemos en Jesucristo y seguimos su palabra. La celebración de este misterio nos da la seguridad de que también nosotros podemos seguirlo…En esta fiesta de manera especial todos nosotros queremos levantar nuestros corazones al cielo, a Cristo, que estén unidos nuestros corazones en Cristo que ya ascendió al Padre.
En cuanto al tema coyuntural de la pandemia, Monseñor Prevost resaltó la tarea que vienen realizando los miles de médicos en el Perú: “Muchas veces miramos al cielo y no reconocemos al Cristo que está a nuestro lado, a Cristo que está presente en los médicos, enfermeras y todos los trabajadores sanitarios que dan su vida para servir a los enfermos, a veces, arriesgando todo con gran amor y sacrificio. Con ese mismo espíritu de servicio sigan atendiendo a los más necesitados, porque ahí está presente Cristo Resucitado. La cabeza, que es Cristo, ascendió al Padre, pero nosotros, como cuerpo de Cristo en la iglesia, estamos aquí presentes; el Espíritu de Cristo nos sigue acompañando y protegiéndonos dándonos vida y esperanza. Ver la Santa Misa AQUÍ