Niños y adolescentes de las OMP del Callao vivieron con alegría su peregrinación jubilar en el marco del Año Jubilar Diocesano
En un ambiente de fe, alegría y profundo espíritu misionero, los niños y adolescentes de las Obras Misionales Pontificias del Callao (OMP) del Decanato 4 participaron el domingo 14 de diciembre en la peregrinación jubilar, realizada bajo el lema “Somos Misioneros de la Esperanza”, como parte de las actividades del Año Jubilar que vive la Diócesis del Callao.
La jornada inició en la Parroquia Virgen de Fátima – Pachacútec, desde donde los pequeños peregrinos emprendieron su caminar hacia la Parroquia San Francisco Solano, reconocida como una de las Iglesias jubilares de la diócesis, designadas especialmente para la oración, la reconciliación y la renovación espiritual de los fieles durante este tiempo de gracia.
Con notable entusiasmo y compromiso, la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM) del Decanato 4 estuvo representada por la IAM de la capilla San José, perteneciente a la parroquia Santo Domingo Savio; la IAM de la capilla Virgen de Guadalupe, de la parroquia Virgen de Fátima; la IAM de la cuasi parroquia San Josemaría Escrivá de Balaguer; y la IAM del Colegio Portocarrero de Pachacútec. Todos ellos, acompañados por animadores y agentes pastorales, dieron testimonio de una Iglesia viva que camina y anuncia el Evangelio desde la infancia.
Antes de iniciar la peregrinación, los niños y adolescentes compartieron un significativo momento de oración ante las reliquias de primer grado de San Juan Pablo II y de Santa María Goretti, a quienes encomendaron su misión, pidiendo su intercesión para ser auténticos misioneros de Jesús en sus familias, centros educativos y comunidades, llevando esperanza allí donde más se necesita.
La peregrinación culminó con la celebración de la Santa Eucaristía en la Parroquia San Francisco Solano, presidida por el P. Christophe Ntaganzwa, quien durante su homilía resaltó la importancia de la misión confiada a la Infancia y Adolescencia Misionera. Inspirándose en la figura de San Juan el Bautista, el sacerdote exhortó a los participantes a anunciar a Jesús con valentía, sencillez y alegría, siendo testigos coherentes del amor de Dios desde su propia realidad cotidiana.
Este importante acontecimiento se constituyó en un signo visible del Año Jubilar, recordando que la peregrinación no es solo un caminar físico, sino un camino interior de conversión, esperanza y compromiso cristiano. La participación activa de los niños y adolescentes reafirma que la misión de la Iglesia es una tarea de todos y que, desde temprana edad, se puede responder con generosidad al llamado de Cristo a ser misioneros de la esperanza.



