Nuevo sacerdote chalaco recibió llamado de la vocación a los 13 años
En una amena entrevista, el Padre Jonathan (29 años) nos cuenta su llamado a la vocación desde muy temprana edad.
“Antes de ingresar al seminario, mis padres se divorciaron y no había escuchado la buena noticia y riqueza de parte de la iglesia católica, ya que mi padre, en su momento era mormón. Me vi en una diversidad y rodeado de familiares que profesaban otros credos. En ese aspecto me era un poco difícil encontrar mi lugar en el mundo. Así es como el Señor me llama a la iglesia a los 13 años y recibí los sacramentos respectivos como la primera comunión y la confirmación. En quinto de secundaria ya había decidido un destino que era sacar a mi familia adelante, por ello trabajé durante un año y medio. Pero veía en ese ambiente a mis compañeros que tenían sus propias familias y también había solteros. Entonces me cuestionaba qué era lo que quería experimentar. Así es como el Señor me permite regresar a la iglesia pero esta vez para siempre”.
¿Quién te ayudó como guía durante tu camino antes de entrar al Seminario?
Recuerdo al padre centroamericano Manuel Celestino que me preguntó qué iba a hacer con mi juventud, qué iba a ser con mi vida. Lo pensé un tiempo, porque no es fácil dejar de lado la vida mundana, pero al final decidí seguir la voluntad de Dios.
“En mi etapa formativa en el seminario compartía durante las eucaristías la lectura de la Palabra de Dios y fue ahí donde aprendí a hablar de mi propia historia, he aprendido poco a poco a hablar de lo que Dios nos habla en la escritura y este acercamiento, descubrí que no soy ni mejor ni menor que los demás. Luego hubo una peculiaridad que deseo resaltar, que es que en nuestro Seminario “Corazón de Cristo” se forman varios carismas que enriquecen a la iglesia.
Finalmente, llegó el día tan esperado por el joven flamante presbítero, el viernes 8 de diciembre de 2017, quien recibe de manos del Obispo del Callao, Monseñor José Luis del Palacio, la orden de presbiterado en la Catedral Matriz.
Con una felicidad a flor de piel, el nuevo sacerdote diocesano explica a los fieles sus primeras semanas como presbítero chalaco: “En ningún momento creí que el Señor se tomara en serio cuando dice en el Evangelio que llamó a sus discípulos para que estuvieran con él y proclamasen la Buena Noticia. Esta Palabra para mí es un sello que me marca como presbítero. Otro pensamiento que me surge son las mismas palabras de Monseñor José Luis del Palacio: “Crear parroquias nuevas para un pueblo nuevo”, porque me encuentro con la dificultad de que el pueblo de Dios tiene muchas interrogantes como la brujería, la diversidad de religiones, etc. Por ello, necesitamos la formación para tomar conciencia sobre el significado de ser cristiano. Por otro lado, existe un problema mayor que son los alejados de Dios, ellos tienen una concepción previa sobre la iglesia católica y eso debe cambiar”.
En este último aspecto, el padre Ramírez muestra su preocupación por los fieles que no asisten a las parroquias: “Muchas veces por testimonio propio, hay muchas personas que se han escandalizado de la iglesia por la desbordante información que se difunde en las redes sociales, pero esto debe cambiar, ya que hay que ser unidos en un mismo cuerpo, la comunión nos dará solidez para afrontar este problema”.
¿Cómo llegará la nueva evangelización a los fieles que tienden a alejarse?
Cuando hemos pasado por las aulas no por gusto siempre nos han hecho hincapié en que hay una nueva modalidad de llevar este anuncio en el siglo XXI, porque lo tiene todo, con este nuevo diseño las personas saldrán adelante sea en el campo profesional, sentimental o como ciudadano. Ya no se sentirán defraudados por los ídolos que se les ha presentado. La iglesia siempre hizo hincapié en que Jesucristo quiere llamar a las familias a la santidad.
Por último, el padre de 29 años nos llama a ser santos, a buscar la felicidad en Dios: “A veces uno piensa que por ser católico tiene que ser impecable, tiene que mostrar menos pecados de lo normal y es todo lo contrario. Todo hombre o mujer necesita experimentar el sacramento de la reconciliación, en el cual Dios nos pide retornar a casa, es decir, experimenta el amor y la misericordia. En suma, no se trata de ser impecable o no, sino es Dios quien lleva a cabo la obra que tiene pensado para uno”.
Actualmente, el Padre Jonathan Ramírez se encuentra en la Parroquia “Santa María Reina” en donde lleva la unción de los enfermos a fieles que tienen cáncer, neumonía, etc. Hoy, como dice el Señor, abrazo en medio de mi ministerio a la hermana muerte.