Obispo del Callao dio inicio a la Semana Santa con el Domingo de Ramos
Fieles chalacos dieron inicio a la celebración de la Semana Santa, con el tradicional “Domingo de Ramos”. Todas las parroquias, realizaron con devoción sus recorridos procesionales por las principales calles y avenidas del Primer Puerto. Por su parte, el obispo del Callao, Mons. Luis Alberto Barrera, MCCJ; hizo lo propio, iniciando el recorrido y bendición de los ramos desde la Capilla “San Judas Tadeo”. Siguiendo luego, por la Av. José Gálvez, con dirección al Jr. Lord Cochrane, Jr. Ancash, cruzando la Av. Miguel Grau. Finalmente, por la Av. 2 de mayo, con dirección a la Parroquia “Inmaculada Concepción”, en donde se llevo a cabo la celebración de la Santa Misa.
Compartimos parte de su reflexión que ofreciera el obispo chalaco en la homilía de la Santa Misa:
“Queridos hermanos, la muerte de Jesús nos trae la paz, nos tiene que traer la paz, la reconciliación entre todos. En este día del señor en el que nos hace contemplar su pasión, como lo hemos escuchado en el evangelio., tenemos que alzar nuestra mirada a él. De él nos viene la victoria y la paz, la victoria sobre todos los males que aqueja a nuestro mundo y a nuestra sociedad chalaca y peruana. La fidelidad junto con la traición está presente en el relato de la Pasión. Por un lado los discípulos fieles, otros que traiciona, se mezclan, así como se mezclan en el domingo de la Pasión, y el domingo de Ramos, la victoria, la paz, la muerte.
Queridos hermanos, el profeta Isaías, a lo largo de esta semana, nos ayudará a entender el porqué del sufrimiento del justo, el porqué de la muerte del servidor de Dios, que está personificado en Jesucristo, el justo por excelencia. Sin embargo, las tinieblas quieren eliminar a la luz. Acontece también en el mundo de hoy, todo aquello que es verdad, suena mal a los odios del mundo. Cuando los hombres de Dios, dicen paz, los otros dicen guerra. Cuando predicamos la reconciliación, el perdón, el amor, la fraternidad universal, los otros siembran las guerras, las enemistades, la falta de fraternidad, la desigualdad, el bullyng, el racismo, que divide a la humanidad. También en nuestra sociedad chalaca, vemos la desigualdad abismal. Hemos recorrido en la procesión, justamente por la zona a veces abandonada, en donde vemos el sufrimiento, la pobreza, la desigualdad. Pero también, vemos esa fe del pueblo que sufre, como nos recuerda el profeta, el pueblo sufriente, es también el pueblo que cree, que espera, en el mundo de igualdad y de justicia para todos por igual. Un valor tan importante para nuestra sociedad es la lealtad, sin embargo, venida a menos. Frente a esto, nosotros, los que creemos en Jesucristo, en la victoria sobre la muerte, desde este lugar alzamos nuestra oración a Dios, para aclamar paz para nuestras familias, para nuestra sociedad chalaca y para que cese la muerte y termine la violencia en el mundo, y se callen las armas, nos solamente en Israel, ucrania, o países del África, si no también en nuestros rincones del Callao. Donde la violencia quita la paz y la tranquilidad en las familias, Cristo ha muerto para que el mundo no derrame más sangre, para que ninguna familia llore, para que ninguna mujer sufra la muerte de su hijo.
Trabajemos para que esos valores del reino, de la paz, de la fraternidad, de la justicia, en nuestras familias no se extinga, sino que crezca cada día esa sed de Dios, esa sed de justicia y de paz, de ser buenas familias, buenos jóvenes, buenos niños para construir un mundo diferente, ese mundo que el Señor ha inaugurado con su muerte y resurrección hace dos mil año.
Los invito al iniciar esta Semana Santa, a ser de semana un tiempo santo, de encuentro con nosotros mismos, con Dios, y con nuestros hermanos…”.