Obispo del Callao exhorta a fieles a estar preparados en el tiempo de Adviento
El obispo del Callao, Monseñor José Luis del Palacio, presidió el martes 22 de noviembre, el pregón de adviento a los fieles pertenecientes a los decanatos I,II y III de nuestra diócesis del Callao.
Este acontecimiento se realizó en el auditorio del Colegio San José Hermanos Maristas y contó además con la presencia de sacerdotes, seminaristas y miembros de comunidades y hermandades.
El pregón comenzó con el rezo de las vísperas y la reflexión central a cargo del obispo, quien fue muy claro y contundente en transmitir el mensaje que la iglesia nos dice con respecto al tiempo de adviento, que es esperar la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo.
“¿Estás preparado para su visita?, interrogó monseñor José Luis a los presentes, al cuestionar la forma de cómo muchos viven sin pensar en ese momento en el cuál el Señor puede llamarnos a nuestra puerta.
“La gente vive en el pecado. Muchos dicen: No existe Dios. Al ir misa vemos, cada vez menos gente. Las parroquias se quedarán vacías, sino predicamos a Jesucristo. Por ello, mi misión como Obispo es en las visitas pastorales ver las situaciones de las parroquias. Porque no podemos tener una vida rutinaria, la rutina mata al hombre, un sacerdote no puede estar más de seis años en un solo lugar, al igual que los seminaristas...estamos llamados a salir de nosotros mismos, de nuestro estancamiento…La rutina hace la vida gris. Como cuando nos levantamos en Lima y la ciudad está gris, verdad…Y te dan ganas de llorar. Dios quiere romper tu rutina, tu esclavitud de hacer siempre lo mismo.
¿Por qué Dios te ha visitado con una enfermedad, tuya o la de alguien cercano, con un cáncer, te cambia el trabajo o de pronto te quedas sin marido? ¿Ante eso, estás preparado? O estás en tus pecados y no te conviertes. Porque eres un clerical, usas lo religioso para construirte a ti mismo…Por eso también, vosotros estéis preparados, porque en el momento que no penséis vendrá el Hijo del hombre. La palabra de Dios nos dice, ¿cómo debemos estar preparados? Rezando.
Demos el diezmo y las primicias que pide la Iglesia, y podrás dejar la esclavitud de la mentira, la masturbación, la coima y corrupción.
El pregón culminó con un mensaje de conversión y de preparación, y de exhortación de no caer en el mero consumismo que nos propone el mundo de hoy.