Obispo emérito del Callao cumplió 80 años
Nuestro obispo emérito del Callao, Mons. Miguel Irizar Campos C.P., cumplió este 7 de mayo 80 años. Sin duda, es uno de los obispos que recordamos con mucho cariño por su especial dedicación por los más pobres.
Hoy por su avanzada edad se encuentra descansando y compartiendo la vida religiosa con sus hermanos de la Congregación Pasionista, en la Casa de los Noviciados, ubicado en Chosica.
En su onomástico presidió una Santa Misa, que fue concelebrada por sus hermanos sacerdotes pasionistas. En su homilía hizo una breve sintesis de su labor pastoral en nuestro país, desde su llegada a Lima, luego su paso por la selva y finalmente el Callao.
A pesar de sus limitaciones propias de la edad y la salud, este último año, Mons. Irizar se dedicó de manera muy entregada a las actividades por las celebraciones del centenario pasionista que en este de mes de mayo concluye.
Desde muy niño se entregó por completo al servicio de la iglesia ingresando a la congregación pasionista a los 11 años. En el año 1960 llega al Perú e inicia su labor en la Iglesia Virgen del Pilar, en San Isidro. Su vida pastoral ha sido incansable y fructifera, 17 años en la Selva como Obispo en Yurimaguas y 22 años en la Diócesis del Callao. Como el dice: "Primero fue charapa y luego chalaco".
Asimismo, Monseñor Miguel Irizar destacó su labor pastoral en una de las zonas de extrema pobreza del Primer Puerto: Pachacutec. En ese arenal, Monseñor Miguel promovió la construcción de parroquias y capillas, además del proyecto educativo CEDEC, que hoy en día viene beneficiando a miles de jóvenes en la formación técnica- productiva. En su gobierno pastoral se construyó el Monasterio de las Madres Carmelitas Descalzas y contribuyó en la erección del Monasterio de las Madres Cistercienses, en Pachacutec.
Son muchos los frutos en este territorio chalaco, además de una importante participación en la Conferencia Episcopal Peruana, donde fue Secretario General, durante dos periodos y Presidente de Caritas del Perú. Fue miembro del Consejo Pontificio “Cor Unum” durante muchos años, por lo que tuvo reiterados encuentros con el Papa Juan Pablo II.
Recemos por la salud de nuestro querido Monseñor Miguel, para que continué siempre fiel a su lema episcopal: “Enviado a dar la Buena Noticia”.