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Oratorio, una experiencia del amor de Cristo desde la primera infancia

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Hace más de 30 años, en una parroquia rural de Valencia, España; el sacerdote Gonzalo Carbó Bolta, inició unas celebraciones en las que los niños se reunían para escuchar la Palabra de Dios, contemplar a Cristo Resucitado y entonar cantos a Jesús y la Virgen María. Las llamaban “la reunión con Jesús”. De esta sencilla experiencia nace, lo que años después se conocería como “Oratorio para niños” y se replicaría alrededor del mundo, desde el conteniente africano hasta llegar, en el 2014, a la Parroquia “Nuestra Señora de Guadalupe” en La Perla, Callao. 

Con cerca de 80 años y una vida dedicada a la educación de niños y jóvenes, el sacerdote español afirma que el oratorio de niños nació para propiciar el encuentro de unos niños que deseaban conocer a Jesús, verlo y escucharlo. Asimismo, de la respuesta que debemos dar a la llamada que hace Jesús: “Dejad que los niños vengan a mí”.  
“Observamos la necesidad de poner en contacto a los niños con Jesús, así nace todo un itinerario que genera este encuentro, a través de las presencias sensibles de Cristo Resucitado, es decir que Jesús se puede ver, tocar, escuchar. Los niños se encuentran con Jesús, se sienten amados por Él, y de ello surge el amor hacia Jesús y la Iglesia, lo que se traduce en una nueva vida para ellos”, afirma el Pbro. Gonzalo Carbó.
“La infancia es la mejor edad para que un niño conozca a su padre, a Dios en este caso. Es una edad muy contemplativa donde los niños son la tierra buena que permite que conozcan a Jesús, que lo amen, se adhieran a Él, a su persona, y crezcan junto a Él. Aunque los niños vengan de familias creyentes, muchas veces no hay tiempo para ellos o no hay una estabilidad familiar que permita la transmisión de la fe en sus familias o incluso no hay fe en ellas. Entonces, urge el amor de Cristo para los pequeños, donde encuentran su lugar en la Iglesia y pueden descansar”, comenta Josefa “Pepa”, catequista española de la Parroquia de la Visitación de  Valencia, quien acompaña en esta labor al sacerdote. 


En este sentido, el oratorio para niños es un espacio de reflexión espiritual infantil que les permite acercarse a la presencia de Jesús. 
El Obispo del Callao, Monseñor José Luis del Palacio, presenció en febrero del 2014 la presentación del proyecto, acogió la iniciativa y es así que en noviembre del mismo año, en las instalaciones del colegio parroquial de la diócesis chalaca, dirigida por cuatro sacerdotes Hermanos Cooperadores de la Verdad de la Virgen María se empezó a llevar a cabo las primeras reuniones de los oratorios para niños. 


El Pbro. Gonzalo Carbó estuvo seguro que desde ese momento, el oratorio se convertiría en el corazón de la experiencia educativa y espiritual de los niños de la Institución Educativa Parroquial “Nuestra Señora de Guadalupe”. 
Hoy, doce o trece sillas pequeñas componen un círculo, en medio de ellos, asemejando el corazón de la reunión se dispone una Biblia, la Palabra de Dios y su presencia misma, a un lado el sagrario y los cantos dispuestos para iniciar el oratorio. Los cuales no son sólo dirigidos por sacerdotes, sino, por todos aquellos dispuestos a ser transmisores del amor de Jesús; es así que los maestros, tutores, auxiliares, participan del oratorio. 


Los niños aprovechan las horas de la mañana para dedicarle el tiempo necesario a esta especial tarea. Los niños de tres y cuatro años del nivel inicial, le dedican media hora aproximadamente; los pequeños de cinco años en adelante le dedican una hora completa. Son un total de 18 grupos que diariamente se organizan para dedicarle un espacio al oratorio.


“Los niños están muy contentos y acogen muy bien participar de los oratorios. Aquí descansan, nos hablan sobre su vida, nos muestran sus problemas, cómos se sienten,  abren su corazón. Y les acercamos la fe y el amor de Cristo”, afirma Josefa.


Sin embargo, el trabajo del Padre Gonzalo y de los Hermanos Cooperadores de la Verdad de la Virgen María salió de las aulas, pues, cada año, desde el 2014, se realizaron jornadas de capacitación en las instalaciones de la Casa de retiros diocesana “Betania”, para que este modelo se replique en otras zonas del Callao; es así que varias parroquias chalacas se preparan hoy, para aplicar los oratorios a sus propias realidades.


Y es que, como afirma el sacerdote español, los oratorios tiene la capacidad de “tocar el corazón de cualquier niño del mundo. No queda condicionado a la raza, cultura, situación social de pobreza o no, o incluso a las experiencias anteriores”. 


“Estamos muy agradecidos con esta diócesis, donde el Obispo acoge el oratorio y nos permite trasmitir para el bien de los niños, las parroquias y crear una nueva realidad social y eclesial en el Callao; para la gloria de Dios. Hemos visto como los niños se convierten, a través del encuentro con Jesús, eso nos llena de alegría y nos anima a ir confiados a seguir replicando los oratorios. Dios nos ha dado un arma fundamental para los niños”, así se despide el Pbro. Gonzalo Carbó Bolta, quien da a gloria a Dios por permitirle descubrir esta forma de nueva evangelización para niños.


El sacerdote español está de vuelta en su tierra natal, pero está convencido que lo más significativo en este momento de su vida es que viene acompañando y llevando cerca de 30 años la experiencia de oratorio para niños en América y África, después de haber recorrido toda la geografía diocesana de España, llevando este modelo de iniciación cristiana para niños.