•  

Pachacutec en tiempos de coronavirus y la respuesta de la Iglesia chalaca

  1. Inicio
  2. Noticias
  3.  Pachacutec en tiempos de coronavirus y la respuesta de la Iglesia chalaca
 Compartir  


Entre los cerros y casas de madera con techos de cartón, se abre camino a una realidad que contrasta con la vida en la ciudad. Esta realidad se llama Pachacutec.

Hoy el inclemente frío golpea los rostros de miles de familias, cuya expresión nos habla de una necesidad tan dura que no debemos ignorar.
 
Desde las siete de la mañana el padre ruandés Chirstophe Jean Ntaganzwa, párroco de “Virgen de Fátima”, recorre el frío paraje de Pachacútec, esquivando neblinas y montículos de arena, para ir en busca del pan, que llegará al hogar de 90 familias, que sufren con la crueldad del Covid-19, virus que se ensaña especialmente con los que menos tienen. Sin embargo, el joven sacerdote del Callao, armado con una mascarilla, un crucifijo y su fe, se las ingenia para ayudar al máximo de personas posibles.

Hoy el Padre Chirstophe, se detiene en su faena de todos los días para contarnos acerca de la vida en Pachacutec en los tiempos del coranavirus.

Padre, ¿cuál es su nueva rutina del día a día en su parroquia?

Uno se levanta temprano para recoger el pan que me entrega un hermano solidario. Él me da mil panes para el desayuno de las 90 familias que complementamos con yogur o leche. Luego, viene el camión de Cáritas del Callao trayendo el pollo para el almuerzo del día de cientos de familias. Es un día duro, como todos los días, nos ponemos manos a la obra y vamos recorriendo por los lugares de esta zona, repartimos a la máxima cantidad de personas que se pueda. Nunca es suficiente, cada camino abre a un nuevo asentamiento humano. Es un tiempo muy duro. Llega un momento que nos quedamos con las manos vacías, pero Dios no abandona, siempre aparece de alguna manera para continuar en esta misión que nos ha tocado vivir. Siempre la realidad aquí en Pachacutec ha sido de pobreza, pero de gran optimismo por su gente, hoy la cara es más cruda con lo que venimos sufriendo. Sin embargo, Dios nos regala una oportunidad de no solo llevar ayuda, sino de poner de manifiesto la Palabra de Dios, que es esperanza en medio del sufrimiento.

Junto a mi vicario de la parroquia, el padre Abraham Figueroa, quien siempre me acompaña en las entregas a las familias más necesitadas de la zona. En este punto…Actualmente ya tenemos contagios masivos y la pobreza ha aumentado, porque en la zona donde estamos ubicados, hay gente que ya no sabe qué hacer. Muchos viven del trabajo diario, pero esta cuarentena los ha parado a todos, como albañiles, obreros, comerciantes, mototaxistas, etc. Con las restricciones por el estado de emergencia ellos no salen a trabajar, entonces la economía familiar está fatal, y los niños y ancianos son los que más sufren. El gobierno ha ayudado mucho con los bonos, pero no han llegado a todos.

¿Cuál es su mensaje a las autoridades para que este bono llegue a todos?

Pachacútec es inmenso, pero lamentablemente, todas las gestiones se hacen en Ventanilla, las oficinas de atención, las entidades financieras están lejos de nuestro alcance. Muchos que han recogido el bono familiar han tenido que trasladarse hasta allá, hacer largas colas, incrementando los posibles contagios, ya que hay que usar el transporte público, las mototaxis, etc. Hago un llamado al gobierno para que se logre cambiar esta realidad lo más rápido posible. Necesitamos sucursales y lo más importante un gran hospital para toda la población de Pachacutec. 

La pandemia del Covid-19 ha hecho mella también en esta población chalaca que asistía todos los días a las eucaristías, gente que ha convivido con nosotros, que veíamos los domingos, hoy ya no están aquí. Son varias personas cercanas las que ya han fallecido…Lamento profundamente todo esto, pues ni siquiera las familias pueden darle el último adiós.

 

 

 

Padre, aparte del dinero que escasea, ¿qué otro problema ve en las personas que mueren a causa de este virus?

Como he dicho, son 45 familias muy cercanas a la parroquia que tienen coronavirus. Muchas de ellas se mueren porque la medicina, que es lo principal para todos, cuesta demasiado. Por ejemplo, el precio de la azitromicina ni hablar porque es muy caro. Además, hay otros medicamentos que no encuentras y también hay gente que no tiene para comprar. Es una dificultad tan grande que nos toca vivir hoy. Como iglesia hacemos lo posible por brindar toda la ayuda.     


Muchos podrían pensar en esta situación en que Dios no nos escucha en medio de este sufrimiento. ¿Qué opina?

La pandemia no es un castigo de Dios, pero nos llama a la conversión a todos. Si Dios castigara a todos por sus propios pecados ¿quién se salvaría? ...nadie. Por ello, la pandemia no es un castigo, es una llamada a la conversión.  Es un tiempo en la que debemos ver todo con los ojos de la fe y es una oportunidad para experimentar verdaderamente lo que es el amor al hermano, al que sufre. Hoy nadie puede estar ajeno en no dar la mano a nuestro vecino, amigo, o desconocido que es víctima de esta enfermedad.
 
¿Cómo cree que cambiará la sociedad chalaca con esta crisis?

La sociedad va a cambiar sí o sí, porque ya durante esta crisis se ven los primeros indicios de cambio. Por ejemplo, muchas personas ahora están pensando en el prójimo, porque a cada uno le ha tocado directamente o a su vecino la enfermedad. Por otro lado, los fieles extrañan la eucaristía, el cuerpo de Dios. Siguen la misa por Facebook, pero no comulgan, por eso sufren por la comunión. Les ha salido un amor más grande por la eucaristía, porque extrañan el cuerpo de Cristo. Sin embargo, por ahora tienen que ser pacientes y seguir las misas trasmitidas por las redes sociales, los martes, jueves y domingos. Próximamente, haremos catequesis de bautismo, primera comunión y confirmación vía “zoom”.  
  
Para concluir con esta entrevista, padre, ¿cuál es el mensaje de la Iglesia Católica para los chalacos?

Es fundamental que tengan la caridad unos a otros. Hay que dejar aparte las diferencias, porque ahora tenemos que unirnos todos. La situación está bien difícil y la iglesia está ayudando a las personas en lo que necesitan, porque lo más importante es la caridad en estos tiempos.