Padre Manuel Briceño: “ La felicidad tiene un rostro y es el de Jesús de Nazareth”
Manuel Jesús Briceño Inga, sacerdote recientemente ordenado el viernes 8 de diciembre de 2017 en la Catedral Matriz del Callao, de 38 años de edad, conversó con nosotros y nos contó cómo recibió la llamada del Señor al sacerdocio y cuál será su misión como flamante presbítero chalaco. Curiosamente, es el segundo sacerdote en su familia, junto a su hermano el Padre Pedro Briceño.
En una muestra jovialidad y emoción, el Padre Manuel Briceño nos cuenta sobre sus primeros días como sacerdote de la diócesis chalaca: “Es una alegría inmensa el haberme ordenado sacerdote para la diócesis del callao sobre todo este año en el cual la Iglesia chalaca ha cumplido 50 años. Por otro lado, estoy muy agradecido y con mucha ilusión y expectativa, con deseos de querer buscar la santidad y, a la vez, un poco de temor porque soy consciente de que el ministerio sacerdotal es un don y un misterio. Sin embargo, este ministerio es tan grande en espera. Finalmente, estoy tranquilo porque está obra no la llevo solo yo, sino ha sido Dios y gracias a Él la he llevado a término”.
Como hemos leído, el P. Manuel nos muestra su fe en el Señor pero cómo empezó todo esto, cómo empezó su camino al sacerdocio. Por eso, conoceremos su vida antes de entrar al Seminario “Corazón de Cristo”: “Podríamos decir que soy una vocación tardía, ya que entro al Seminario a los 30 años. He buscado incansablemente la felicidad, porque desde muy pequeño he sido marcado por la pobreza pero siempre tenía deseos de superación de salir adelante, de tener una carrera profesional y siempre buscando la fama. Pensando en que, en esto iba a encontrar la felicidad. Por ello, me dediqué a estudiar mucho y a destacar en cada momento. Primero fui agente de seguridad y resguardo durante 5 años, ganaba buena plata y estaba lleno de todo, pero a la vez, lleno de nada, porque me faltaba algo que era la felicidad eterna y plena. Y esta felicidad tiene un rostro y se llama Jesús de Nazaret. Así llegué a una jornada vocacional en la cual los seminaristas daban su experiencia y se les veía contentos. Yo me decía que esa persona vive sin comodidades y sin las tentaciones del mundo. Y eran felices. Por ello, me decidí a dar el paso y decirle sí al Señor. Así comenzar esta aventura de amor en la cual sé con total seguridad que Dios no me fallará”.
Una vez comprendida su vocación, el P. Briceño llegó en el invierno del 2009 a las puertas del seminario diocesano dando comienzo a su locura de amor por el Señor: “Entrar al seminario fue una cosa de locos, pero locura de amor por Nuestro Señor Jesús, porque logré renunciar a todo lo que tenía como mi trabajo, mi vida, a la cercanía de mis padres. Así comenzaba mi etapa junto a los seminaristas, quienes tenían su manera de ser y de vivir. Sin embargo, ahí estaba presente el Espíritu Santo, ayudándonos a vivir en comunión”.
Finalmente, el nuevo padre nos manifiesta su misión como sacerdote en el Callao:
“En la actualidad vengo ejerciendo el ministerio en la Parroquia “Santa Teresita del Niño Jesús”, acompañado del P. José Nazario. En esta parroquia mi misión es la de servir a los demás y la de anunciar el amor de Dios que todo lo perdona. La felicidad está en el rostro de nuestro Señor Jesús y lo único que tienes que hacer es venir a la parroquia. Conócelo”.

