Padre Serafín Lucas: “Yo soy feliz de haber pasado 18 años en el Callao”
El sacerdote francés Serafín Lucas de la Comunidad de Las Bienaventuranzas se despide de la Diócesis del Callao, luego de 18 años para iniciar un nuevo viaje a Costa de Marfil, donde Dios lo envía con una nueva misión. Es importante mencionar que el presbítero francés llegó al Callao en el año el 2000, pero fue a partir del 2007 que ejerció sus funciones como administrador parroquial de la Parroquia “María Madre de Dios”.
En horas de la mañana de un día a pleno sol, el sacerdote nos brinda una entrevista a escasos días de su partida al África. Nos cuenta sobre sus sentimientos que lo unen al Callao y el impacto que ha tenido su comunidad sobre la feligresía parroquial.
¿Cuáles son sus sentimientos al dejar el Callao?
Hay una parte de tristeza, porque me encariñé mucho con los peruanos, con los chalacos que son gente con profunda vida espiritual. Si he venido acá es por obedecer a Dios y ahora me voy feliz a Costa de Marfil. Siempre dejar una parroquia es triste y genera una pequeña crisis pero confío en el Señor.
¿Cómo resume su vida en esta parroquia?
Yo soy feliz de haber pasado 18 años en el Callao. Me encariñé mucho con la gente. He visto la obra de Dios en esta parroquia, porque no estaba en buen estado. Además, la adoración perpetua se instauró. Ahora, de lo que era una sola parroquia se pasó a tener tres capillas que se han entregado a la diócesis. He visto la multiplicación de los panes en forma simbólica.
Por otro lado, ¿cómo tomó la idea de venir al Callao cuando sus superiores se le propusieron?
La primera vez estuve contento, porque era una nueva cultura que iba a conocer pero, al mismo tiempo, me angustiaba un poco porque solo sabía ser sacerdote en mi propio país. Me anunciaron que iba a venir al Perú cuando era diácono y me angustiaba saber que la gente de repente no se acostumbraría a mí, pero de ahí me venía la paz, porque tenía al Santísimo y a la Virgen y con ellos todo iba a ir bien. He pasado ciertas pruebas, pero encontré paz en la oración.
Como miembro de la Comunidad de las Bienaventuranzas, ¿qué aporte han realizado en esta diócesis?
Uno de los principales aportes ha sido la construcción de esta parroquia “María Madre de Dios”. Fue el padre Luis Leguern sacerdote diocesano francés que fundó esta parroquia. Promovió para que nuestra comunidad cumpliera esta misión, que lo viene haciendo hasta ahora. Es así que nuestra comunidad con nuestro carisma particular empezó a atender a los fieles de esta zona. Hasta ahora se viene cumpliendo esta labor con la adoración perpetua. La gracia mariana que aquí es muy fuerte, la presencia de una comunidad de fieles que son muy unidos, y eso se ve con los grupos parroquiales. Además, ponemos en práctica la forma de vivir el diezmo.
¿De qué manera la exposición del Santísimo ha impactado en la comunidad parroquial?
Es impresionante pensar que a cada hora del día y de la noche hay al menos una persona que está orando, dejando su cama caliente para venir a las 2 o 3 de la mañana para adorar. Desde el 2000 he visto un cambio muy profundo en la comunidad, porque todos sus miembros vienen a adorar. Incluso los que no pertenecen a ningún movimiento, ni vienen a misa, ellos también visitan el santísimo. De esta forma poco a poco ellos se van acercado a la Iglesia.
Padre Serafín, cuéntenos sobre las tres capillas que la Comunidad de las Bienaventuranzas dejará a la Diócesis del Callao
Desde hace tres años tenemos visitas de los responsables de la Comunidad de las Bienaventuranzas desde Francia y ellos han visto algo que yo no supe ver por el amor de la gente. Ellos se dieron cuenta que la zona es muy grande y que se pueden hacer nuevas parroquias. Además, se necesitaban más sacerdotes y nuestra no tienen los suficientes. Por ello, han consultado y pensado este tema y los superiores de la comunidad concluyeron que hay que entregar las tres capillas a la diócesis del Callao. A mí me costó, porque yo las había construido, y porque pensé que iba a continuar aquí, pero nos dimos cuenta que hacía falta la presencia de sacerdotes de manera más permanente. Por eso, hoy estoy contento, y veo todo esto como cuando un padre deja a su hijo para que siga su propio camino. Es así que ahora estos hijos (capillas) ya podrán seguir creciendo y transformase en parroquias con un sacerdote que las atienda.
Por último, cuál es el mensaje que les deja a los fieles chalacos
Oren el rosario, adoren al Santísimo, lean la Palabra de Dios, vengan a misa, confiesen sus pecados, cácense. etc. En el fondo ha sido el resumen de mi predicación. Todo esto, la oración, el acercamiento al Señor, a través de la Palabra, los sacramentos en la confesión, es ahí donde uno encuentra la felicidad. Construyendo la Capilla “Espíritu Santo”, un día un bienhechor me dio una fuerte cantidad de dinero, y yo después de esto pregunté al Señor en la oración “¿Señor, por qué bendices tanto esta construcción?”. Entonces, yo abrí la biblia al azar y me encontré con este texto “Les consolaré en mi casa de oración”, justamente mandé a inscribir este texto en la fachada de esta capilla. Es así que el Señor quiere esto, quiere consolar a su pueblo. Por eso es triste ver que las parroquias estén cerradas y parte de la solución es la presencia del sacerdote en su parroquia.