Parroquia Señor de los Milagros celebra Ordenación Diaconal
[05.07.2026] La comunidad de la Parroquia Señor de los Milagros vivió una jornada de profunda alegría y fervor espiritual con la celebración de la Ordenación Diaconal del hermano Pedro de la Cruz MGR, religioso de la Orden de la Misión del Gran Río, quien, tras haber profesado sus votos perpetuos, recibió el sacramento del Orden en el grado del diaconado.
La Santa Eucaristía fue presidida por Mons. Luis Alberto Barrera Pacheco, Obispo de la Diócesis del Callao, quien confirió el ministerio diaconal mediante la imposición de las manos y la oración consecratoria. A lo largo de la celebración, los distintos signos litúrgicos —la postración, la vestición con la estola y la dalmática, la entrega del Santo Evangelio y el abrazo de paz— expresaron la esencia de la misión que el nuevo diácono está llamado a asumir: el servicio a la Iglesia, el anuncio de la Palabra de Dios y la entrega generosa al Pueblo de Dios.
Por su carácter misionero, esta celebración congregó a hermanos de comunidad, familiares y fieles provenientes de distintos lugares, entre ellos Tarija (Bolivia), Acobamba y Palcamayo (Tarma), Honduras y otras comunidades. Su presencia convirtió la jornada en un significativo encuentro de fe, fraternidad y riqueza cultural, reflejando la universalidad de la misión de la Iglesia.
La comunidad parroquial acompañó de manera especial este acontecimiento a través de sus grupos pastorales, equipos de servicio, capillas y comunidades, que se unieron en oración y acción de gracias por este nuevo paso en el camino vocacional del hermano Pedro.
La Ordenación Diaconal marca el inicio de una nueva etapa de servicio en su camino ministerial. Como diácono, está llamado a configurarse cada vez más con Cristo servidor, poniendo sus dones y su vida al servicio de la Iglesia y de quienes más necesitan experimentar el amor y la misericordia de Dios.
La comunidad del Callao eleva su oración por el hermano Pedro de la Cruz MGR, pidiendo al Señor que fortalezca su vocación, lo sostenga en su misión y lo convierta en un fiel servidor del Evangelio, dispuesto a llevar el amor de Cristo allí donde la misión lo envíe.